A la derecha de Zuckerberg

Mercedes Mora REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

Adam Mosseri, el primer directivo de Instagram, está dándole vueltas a la idea de suprimir el contador público de «likes» de la popular red social

26 ene 2020 . Actualizado a las 05:06 h.

Hace ahora un año que Kevin Systrom y Mike Krieger, los fundadores de Instagram, cogieron las de Villadiego. La relación con Zuckerberg, el rey de Internet y dueño de la red social, no estaba siendo lo que se dice un camino de rosas. Cuando les compró la compañía por mil millones de dólares, allá por el 2012, les dijo que los dejaría hacer. Pero una vez dentro, donde dije digo.... Así que optaron por poner pies en polvorosa. Escaldados, pero con el bolsillo bien repleto. Y todo gracias a una idea que tuvieron siendo veinteañeros, que primero fracasó y luego los llevó en volandas hasta el Olimpo de los dioses de la red. Pero esa es otra historia.

Cuando se fueron, el mago Zuckerberg le confió las riendas de la última joya de su valiosa corona a uno de los miembros más destacados de su corte: Adam Mosseri (Nueva York, 1983), de su total confianza. En los mentideros tecnológicos, el movimiento de ficha del creador de Facebook se interpretó en su día como toda una jugada para hacer y deshacer a su antojo en Instagram, sin las interferencias de sus creadores.

Mosseri estudió Diseño de la Información en la Universidad de Nueva York. Con un perfil muy similar al de Systrom, llegó a Facebook en el 2008. Poco tiempo después de eso ya era el encargado del news feed, que es como se conoce en el argot de la red social a los contenidos con los que se topa el usuario cuando llega al muro de noticias. Lo era ya cuando estalló el escándalo de la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses. Pero esa, también es otra historia.

 Estos días es noticia Mosseri por la decisión de acabar con la tiranía de los likes. Lleva la red social casi un año a vueltas con ello. Haciendo pruebas desde abril del 2019 para ocultar el número total de me gusta de las publicaciones de los usuarios. La idea, que solo quien suba el contenido tendrá acceso a esa cifra. El resto de los usuarios se quedarán con las ganas. 

Ni que decir tiene que la medida cuenta con una legión de detractores. Y otra de defensores, claro. Los primeros en ver esfumarse el codiciado icono de sus pantallas fueron los canadienses. Después les tocó el turno a australianos, brasileños, irlandeses, italianos, japoneses y neozelandeses. Después, el resto. Si será de forma temporal o definitiva todavía está por ver.

Ha contado la mano derecha de Zuckerberg en una entrevista en The New York Times que la decisión está inspirada en un episodio de la serie Black Mirror de Netflix. Uno en el que el personaje que interpreta Bryce Dallas Howard vive en un mundo en el que la gente se puntúa entre sí a través del móvil. Y depende del marcado, los ciudadanos ocupan un lugar u otro en la sociedad. Se pasa Bryce Dallas el episodio obsesionada, sin conseguirlo, con ganar puntos para medrar. Proyecto Margarita llaman internamente en la compañía al plan para dinamitar los me gusta. Por aquello de quito los likes, no los quito, quito los likes...

Los defensores a ultranza de la medida dicen que hará más libres a los usuarios de Instagram. Para los detractores, se derrumba un pilar básico de la red.

Los más preocupados, los influencers. ¿Qué va ser de ellos -oh my God!- sin esa rentable vara de medir? Temen, y no son los únicos, que suponga toda una dentellada en sus ingresos y confían en que, finalmente, no llegue la sangre al río. ¿Cómo se van a pegar el rey de Internet y su fiel escudero semejante tiro en el pie?, dicen. «Tomaremos decisiones que perjudiquen el negocio si ayudan al bienestar y a la salud de las persona», ha dicho Mosseri. Gusten o no gusten.