Arroces con lo mejor de las rías gallegas para seducir a Japón

Manuel Blanco Casal
Manuel Blanco REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

MARTINA MISER

Conservas de Cambados lanza una línea de fondos de paella tras comprar una marca con larga tradición en el sector. El «core» de la empresa localizada en Ribadumia siguen siendo las conservas «gourmet» a partir de producto fresco

05 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Dejar de valorar lo cotidiano, aquello que nos rodea, es un mal ciertamente extendido. Quién sabe si será un defecto de serie de la condición humana. A los gallegos, sin ir más lejos, nos cuesta en ocasiones poner negro sobre blanco esa maravilla que día tras día sucede en las decenas de lonjas que salpican estas costas, las bolsas en las que cotizan almejas, berberechos, navajas, zamburiñas, sardinas, mejillones... El oro gallego que procede del mar. A José Luis Alfonso, sin embargo, no le adorna ese vicio, el de ignorar las excelencias de su entorno. Muy al contrario, hace un cuarto de siglo decidió fundar su empresa, Conservas de Cambados, aprovechando precisamente toda esa materia prima que salía de la ría de Arousa y que difícilmente se podía encontrar en cualquier otro lugar del mundo.

La suya fue una de las primeras conserveras gallegas que empezó a envasar la almeja y el berberecho a mano. Siempre tuvo claro que el segmento en el que quería posicionarse era el del producto gourmet, diferenciarse en definitiva de la oferta de menor calidad, y precio, que ofrecía la gran distribución. Desde entonces hasta ahora, y sobre la base de esta filosofía, la compañía localizada en Ribadumia no ha dejado de innovar, de ampliar su porfolio y sus propuestas a partir siempre de la apuesta por el producto fresco.

 Su último proyecto es una línea de arroces con un gran potencial para los mercados asiáticos, sobre todo Japón, pero también norteamericanos. «En marzo -explica, Queco Alfonso, el hijo de fundador y actual director de la empresa- me iré a Tokio a una de las ferias más importantes de Asia para presentar esta línea».

Este nuevo lanzamiento es la consecuencia directa de la adquisición de una marca con amplia tradición en el sector. «La compramos porque era una firma que ya existía en el mercado y que además tenía una presencia importante en la exportación, por lo que encajaba con nuestra filosofía de trabajar mucho fuera y de ir sacando cada año alguna cosa nueva», explica Alfonso.

La maquinaria y el conocimiento procedente de esta compra se ha instalado ya en la planta de Ribadumia para poner en marcha esta línea de producto. La idea con la que trabajan en la empresa pasa por colocar en el mercado unos fondos de paella que incorporan mejillones, calamar, caldo de pescado... Y por supuesto el arroz. Todo en formatos para una o dos personas y, por supuesto, de alta calidad.

Casi la mitad de las ventas de la empresa proceden de la exportación

Con unas ventas anuales en el entorno de los seis millones de euros y una plantilla que se acerca al medio centenar de trabajadores, Conservas de Cambados ha hecho de su presencia exterior una de las grandes fortalezas de la empresa. Actualmente, entre el 40 y el 50 % de la facturación procede de los mercados internacionales. Estados Unidos, Francia, Italia, Bélgica, Países Bajos, China, Singapur, Nueva Zelanda... Incluso Cuba, uno de los países donde la empresa aterrizó hace 30 años y con el que la firma sigue manteniendo fuertes lazos gracias a su delegación propia.

El otro pilar fundamental que ha permitido a la compañía hacerse un nombre y cumplir un cuarto de siglo de vida es la apuesta por el producto fresco de la mayor calidad. El 90 % de la materia prima con la que elaboran sus conservas gourmet procede de las rías gallegas: mejillón, berberecho, navaja, zamburiña, almeja... También hacen algún pinito fuera, aunque muy seleccionado y singular, por descontado siempre en fresco: «Tenemos algún producto de fuera -detalla Alfonso-, siempre nacional, como un atún rojo de la Almadraba o una sardinilla del Mediterráneo».

 Todo ello le ha permitido a la empresa contar con un porfolio muy variado en el que cada conserva aporta al resultado global. «No tenemos ningún producto más fuerte, sino que nuestra estrategia de negocio pasa por esta oferta amplia», concluye.