El T-MEC cambia las reglas laborales

El nuevo tratado de libre comercio con EE. UU. y Canadá obligará a México a crear mayor seguridad jurídica y llevará aparejada una subida del salario mínimo por encima del 2 %


Bogotá / La Voz

A mediados de este mes, México, Estados Unidos y Canadá llegaron a un pacto para sellar el nuevo acuerdo comercial de la región norteamericana tras dos años y medio de duras negociaciones y amagos de ruptura. El T-MEC sustituirá así, tras su aprobación en los parlamentos de los tres países, al anterior documento, el Nafta, firmado en 1994 y considerado como anticuado por EE. UU.

El grueso de la negociación había finalizado hace un año, pero legisladores del Partido Demócrata estadounidense batallaron en el Congreso para lograr una mejora de las condiciones de los trabajadores mexicanos. La líder demócrata en el Legislativo, Nancy Pelosi, dio su visto bueno al acuerdo después de que el país latinoamericano aprobase una reforma laboral.

México se ha comprometido a elevar el salario mínimo un 2 % por encima de la inflación cada año, así como a invertir unos 900 millones de dólares en cuatro años para imprimir cambios en el sistema de Justicia laboral. Las nuevas normas ofrecen la posibilidad de presentar reclamaciones a empresas que hayan infringido las leyes laborales, además de impulsar la liberación sindical y la negociación colectiva.

«La estrategia de salarios bajos como ventaja competitiva principal se tiene que abandonar. Cualquier transición hacia una mejor sociedad tiene que pasar por una mejor remuneración del trabajo y por un reconocimiento de las relaciones laborales. Lo malo es que tenga que ser por presiones externas, porque sí tiene injerencia en la soberanía», comenta a La Voz de Galicia el economista mexicano Carlos Brown.

El asunto que más polémica ha generado es la intención de Washington de que funcionarios estadounidenses auditen desde México la implementación de la reforma laboral. La medida, según el presidente, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), es una imposición no consultada, al haber sido incluida por EE. UU. dentro del paquete de legislación secundaria que aprueba cada país para acompañar al T-MEC. No parece que su incorporación vaya a ser suficiente para dar la vuelta a la firma definitiva del acuerdo, a pesar de que muchos en el país latinoamericano creen que es una injerencia en la soberanía estatal.

México ha accedido también a que el 70 % del acero y el aluminio que consuma su industria automotriz haya sido producido por alguno de los países de la región, mientras Estados Unidos desistió de exigir una duración de patentes de diez años dentro de la industria biosanitaria.

Muchos esperan que el pacto reactive, aunque sea moderadamente, las dañadas finanzas mexicanas. La economía del país latinoamericano está en recesión, tras haber caído un 0,1 % en el primer semestre del año, y haber avanzado apenas un 0,01 % en el tercer trimestre. «La firma del T-MEC puede aportar al crecimiento, dada la seguridad jurídica que aporta al comercio y a las inversiones extranjeras sobre las reglas del juego durante los próximos 16 años», comenta Enrique Díaz-Infante, investigador del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

«El pacto es, además, un límite y un contrapeso frente a las políticas de un Gobierno un tanto impredecible como el de AMLO. Con la cancelación del nuevo Aeropuerto Internacional de México, al inicio de la presente Administración, el Gobierno actual demostró tener dificultades para respetar el sentido común y los derechos de propiedad», añade el analista.

Algunas voces creen que el pacto puede suponer un aumento de precios en México, después de la subida de salarios, algo que los analistas comienzan a descartar. «Cada vez hay mayor evidencia de que el traspaso a precios no será tan fuerte como se esperaba en un modelo teórico, que dice que el traspaso es casi completo. Y además es una decisión ya inaplazable. La única manera de que México comience a crecer adecuadamente, además de con mayor inversión pública, es vía mercado interno. Y para ahorrar necesitas excedentes. Entonces, el incremento del salario puede incentivar el ahorro y la inversión privada», sostiene, por su parte, el economista Brown.

En última instancia, la ratificación final del pacto se producirá ya el año que viene debido a que aún no ha sido considerada por el Senado mexicano.

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