Isabel González: «El sector cultural mueve el 3,6 % del PIB a nivel estatal»

La exdecana de la Facultade de Humanidades del campus de Lugo defiende la continuidad del grado de Ciencias da Cultura, que pasaría a llamarse de Xestión Cultural, porque el mercado laboral demanda profesionales que no solo manejen cifras y algoritmos, sino contenidos, en un sector con un peso notable en la economía. Atribuye la baja matrícula a la brecha entre universidad y sociedad


Redacción / La Voz

M.ª Isabel González Rey (Cuíña-Ortigueira, 58 años) emigró a Francia con sus padres con solo 14 meses. Regresó con 17 años y retomó los estudios una década después para licenciarse en Filología Francesa. En 1995 obtuvo plaza en enseñanza secundaria, en 1997 leyó la tesis y en el 2000 se incorporó a la facultad de Humanidades de la Universidade de Santiago (USC), en el campus de Lugo. En septiembre finalizó su período de ocho años como decana, antes había sido vicerrectora y vicedecana. Siempre peleando por las humanidades y reivindicando su papel en un mundo dominado por la tecnología.

-¿Cómo ha evolucionado la matrícula en la facultad de Humanidades en estos años?

-Los mejores años de mi mandato fueron los primeros, con Juan Casares de rector, porque estábamos echando a andar con la nueva titulación, el grado de Ciencias da Cultura e Difusión Cultural, y llegamos a 40 alumnos (la Xunta pide un mínimo de 45 en los campus periféricos para que una titulación sea viable). Hoy tenemos 14 alumnos en primero. La Xunta lleva años diciéndonos ‘oigan, que sus números no alcanzan’, pero nos permitieron implementar la semipresencialidad (éramos y aún somos los únicos de la USC), como medida para potenciar y ganar alumnos, por eso llegamos a los 40. En Ferrol ya no les han permitido este año ofrecer el primer curso de Humanidades, a nosotros nos han dejado mientras ideamos un nuevo plan, el grado de Xestión Cultural. El primer plan que presentamos, la Xunta lo vio continuista, y nos siguen diciendo lo mismo de la segunda versión. Nos meten en una agonía...

-¿Por qué no hay interés en cursar este grado? ¿No hay demanda laboral?

-Hay demanda laboral. En la memoria que hemos hecho hay un capítulo de análisis de la gestión cultural en España y fuera, y sabemos que el sector cultural mueve el 3,6 % del PIB a nivel estatal. El secretario xeral de Cultura, Anxo Lorenzo, nos dijo que incluíamos el turismo. Pero es que hay un turismo cultural y el gestor no solo organiza un evento, sino que tiene que captar la atención del visitante por ese evento.

-Si existe demanda para ese perfil profesional, ¿por qué no hay matrícula?

-Es un sector que no está estructurado. Hemos hablado con la Asociación Galega de Profesionais da Xestión Cultural y tenían mucha fe en nuestro grado, porque si hay una formación es una manera de visibilizar al gestor cultural. También hemos hablado con la federación estatal, pero es un sector muy atomizado e internamente hay un debate sobre qué formación deben tener.

-¿Cuál es esa formación, desde su punto de vista?

-Pueden ser gestores con conocimientos economicistas, pero si no hay contenidos, qué estás gestionando. Tiene que asegurarse una formación generalista. Pero no pueden pedir que los alumnos que cursen este grado salgan siendo gestores de primera, sin más.

-¿Prima la economía?

-El año pasado nos rechazaron el plan porque había muchos contenidos de humanidades y faltaban materias de economía, pasamos de dos a ocho, y ahora nos dicen que falta la parte digital, las nuevas tecnologías.

-Pero lo decisivo es que no hay alumnos, seguramente porque no ven una salida laboral clara.

-En la web de nuestra facultad hemos publicado las salidas laborales. Hay un desconocimiento total, a nuestros alumnos les damos todos los años una charla de orientación laboral, pero hace falta un altavoz diferente al nuestro. Hay una brecha real entre la facultad y la sociedad, por eso intentamos que haya ferias de títulos, algo que haga que se nos oiga.

«Las humanidades son transversales en las titulaciones más demandadas de aquí al 2030»

En el catálogo de perfiles profesionales elaborado por la Feuga (Fundación Empresa-Universidad Gallega), que cita González Rey, no hay dudas: «A futuro, non só a tecnoloxía, senón tamén as humanidades e as ciencias sociais terán un papel chave [...]. Máis alá dos coñecementos que proporcionan, permiten entender e aprender do pasado e analizar o presente, a fin de innovar e construír o futuro. Achegan competencias como o pensamento crítico e a creatividade, que habilitan a xeración de novas ideas e novos negocios».

-Las humanidades han perdido atractivo y parecen más necesarias que nunca, ya solo por una cuestión ética, en la medicina o la protección de datos.

-El documento de la Feuga lo deja claro: las humanidades no están dentro de los títulos que van a ser más demandados de aquí al 2030, pero figuran, transversalmente, en todos ellos. Eso nos da esperanza de que va a haber una vuelta a las humanidades. En grandes empresas, como las asentadas en Silicon Valley, no faltan perfiles de humanidades, por un tema de ética y porque se requiere un pensamiento crítico, y es en los contenidos donde nace la creatividad. El pensamiento crítico no es solo para innovar, sino también para poner límites.

-Pero nos movemos ya más por algoritmos...

-Hace falta una mirada divergente, los algoritmos marcan la pauta y nos llevan a todos a un mismo modo de ver, pero si todos somos convergentes... Hay que ver cómo romper con esto.

-¿Y cómo nos defendemos de los gigantes, unas pocas empresas que lo dominan todo?

-Al final, algo tiene que ocurrir, el factor humano tiene que sacudir las conciencias de alguna manera. Por ejemplo, el fenómeno de Greta Thunberg. Desde el punto de vista humanístico le vemos un sentido, pero las grandes empresas dicen ‘pero esta niña, ¿cómo no está en el colegio?’ En la era de la información estamos sobreinformados y reducimos todo a estereotipos.

-Como mujer, ¿ha tenido dificultades para ascender?

-No. En el ámbito académico y, en general, en la función pública, es más fácil, si te lo propones, claro, y según tus circunstancias. Antes trabajé en una empresa de Inditex y también te reconocían por tu valía.

Retorno de Francia a Galicia en 1979

María Isabel González y sus padres regresaron a Galicia en 1979, acogiéndose a las ayudas al retorno. «El choque fue brutal, tenía 17 años y era todo ‘Dios mío, Dios mío...’. Venía de una ciudad, de ver una mezcla racial, y aquí todos éramos tan blanquitos [risas], tan iguales, acostumbrada a la variedad en todos los sentidos», recuerda. Los primeros años los pasó con su familia, en Cuíña (Ortigueira), donde vivían sus abuelos maternos, y en Feás (Cariño), la aldea de su padre, pero no tardó en marcharse a A Coruña. Si algo apasiona a esta catedrática de la USC son los libros y los viajes. El último, a Túnez, en abril. «Me recordó la España de los años 70, pero también me sorprendió para bien, encontré mujeres en puestos académicos relevantes, no era el estereotipo que yo llevaba. Viajar te abre la mente, te ayuda a relativizar, vuelves cuestionándotelo todo, aprendes y ves cómo se gestiona, lo que se podría trasladar aquí».

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