El vino del futuro llega enlatado

Sara Cabrero
Sara Cabrero REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

MABEL RODRIGUEZ

En Estados Unidos, este peculiar artículo ya ha conquistado a los consumidores. Ha aumentado su producción más de un 50 % y su cifra de negocio ya alcanza los 45 millones

22 dic 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Hablar de vino es hacerlo de la tradicional botella de vidrio verde que lo ha acompañado durante tantísimos años. El recipiente de este líquido es ya un icono y se podría decir incluso que es un objeto que forma parte por sí mismo de la cultura patria. Pero las cosas empiezan a cambiar. Porque los caldos también quieren abrazar los nuevos tiempos y adaptarse a los requisitos de las generaciones que llegan. Y en todo este lavado de cara, el sector del vino ha decidido caminar de la mano de un formato que muy pocos se imaginaban que pudiera tener lugar en la industria vitivinícola.

Hablamos de la lata. Sí, el clásico bote de hojalata que ha servido de recipiente tanto para la cerveza como para las bebidas azucaradas y que está empezando a coquetear con el tradicional sector del vino. Y esto supone una pequeña ruptura con todos los cánones hasta ahora establecidos. Porque el envase y el diseño de la etiqueta han formado parte importante de la elección por una u otra marca. Todo ello tenía una razón y un objetivo: convencer a un público adulto con un cierto poder adquisitivo. En España, y en otros lugares del mundo, el consumo de vino siempre ha estado vinculado a un grupo de mediana edad que se disponía a disfrutar del licor alrededor de una mesa.

Pero a la industria de la uva le ha llegado el momento de coquetear con el público más joven. Los millennials son una generación muy jugosa en esto del consumo y para conseguir llevárselos al huerto cualquier cosa vale. Incluso trasladar el vino de las botellas a unas latas. El rival a batir es duro de pelar, porque introduciéndose en estos botes de 33 centilitros, el vino quiere plantar cara a las bebidas energéticas, los refrescos azucarados y la cerveza, tan asentadas en el consumo de los más jóvenes.

No es una idea tan loca como parece. Algunas de las voces más duchas en la materia ya vaticinan que la lata ha llegado para quedarse. Los últimos en lanzar la advertencia fueron los expertos de la feria ProWein, una de las más importantes del sector, que cada año se celebra en Dusseldorf (Alemania). En la cita teutona se han pronosticado, con gran porcentaje de acierto, las tendencias que han ido haciendo mella en el sector. Y en la última, los grandes protagonistas fueron los viñedos a gran altura como alternativa a la desertización y, cómo no, el auge de los vinos enlatados.

A este lado del charco se espera que la cosa empiece a cuajar en los próximos meses, pero en Estados Unidos ya ha demostrado las inmensas posibilidades que tiene. En el mercado americano se ha producido un importante auge del consumo de vino en lata en los últimos años. Así lo atestigua un estudio de la consultora Nielsen, que apunta que el vino en lata ya representa un negocio de 45 millones de dólares en el territorio estadounidense. Las cosas prometen, porque solo en un año la producción de este tipo de artículos ha aumentado un 59,5 %. A pesar de que las cifras de crecimiento prometen (y mucho), la realidad todavía invita a dar algo más de tiempo a esta industria. Y es que los caldos en envases de hojalata todavía siguen representando una pequeña porción del mercado: el 0,2 % del total de ventas.

Éxito en festivales

Entre las bodegas que decidieron dar el salto se encuentra la norteamericana Union Wine Company. Desde el año 2013 venden sin parar (y con unas cifras de negocio nada desdeñables) sus vinos enlatados Underwood, que se colocaron en el mercado de forma definitiva después de probar, con unos resultados más que notables, la aceptación de esta bebida durante un festival de música local. Con estos antecedentes, en el 2014 se lanzaron a la piscina y comenzaron a vender en este peculiar recipiente sus variedades de pinot noire y pinot grey de vino joven. Y no les ha ido nada mal.

En España también existen algunos antecedentes. Los primeros en hacerlo en territorio patrio fueron los gaditanos Grupo Garvey, que en el 2008 lanzaron más de 300.000 unidades de vino en lata. Pero los que han conseguido hacerse un nombre y un importante hueco en Estados Unidos en este mundillo son los de Ah So Wines. Los responsables de este viñedo familiar de Navarra han conseguido que su vino rosado en lata se haya convertido en objeto de deseo para los jóvenes americanos.

En cualquier caso, los defensores del vino enlatado advierten: la llegada de este formato no supone en ningún caso el destierro de los más tradicionales. Tal y como explican, ambos pueden convivir en perfecta armonía. El objetivo es sumar nuevos consumidores, no restar los que el mercado ya posee.