El padre de la novia

Javier Hernani va a tener mucho trabajo por delante para gestionar la guerra de ofertas por la sociedad que gestiona: Bolsa y Mercados Españoles


Es el ejecutivo de moda en el universo de los parqués. Y eso porque la bolsa que pilota se ha convertido en la pieza más codiciada del momento. No es esta otra que la española. Bueno, más bien la sociedad que la gestiona: Bolsa y Mercados Españoles. Y él, Javier Hernani Burzako (Bilbao, 1963). Un hombre de la casa. ¡Y tanto! Lleva en BME prácticamente desde el nacimiento de la compañía, en el 2002. Licenciado en Económicas y Empresariales por la Universidad Comercial de Deusto -allá por 1986-, desembarcó en el gestor de los parqués patrios -procedente de la Bolsa de Bilbao- en el 2003. Nueve años después asumiría la dirección general de la firma, de la que es consejero delegado desde el 2017. Y desde el pasado abril es quien lleva las riendas, tras abandonar Antonio Zoido las funciones ejecutivas asociadas a su puesto de presidente del consejo, en el que se mantiene.

Amante de la ópera y fanático del baloncesto Hernani habla inglés perfectamente. Francés, con soltura. Y se defiende bien en italiano y alemán. Cosa que le va a venir de perlas para manejarse en la puja que han abierto los gestores de la Bolsa Suiza, SIX Group, para hacerse con el control de la española. Sorprendieron los helvéticos con su movimiento. Más que nada porque las especulaciones se centraban en Euronext, dueña de las bolsas de París, Bruselas, Ámsterdam, Lisboa, Dublín y Oslo. Especulaciones con fundamento. Porque el mismo día que SIX puso sobre la mesa su oferta -está dispuesta a pagar 2.800 millones de euros- Euronext reconocía la existencia de «conversaciones preliminares» con el consejo de BME para una posible compra. Sobre el tapete hay también quinielas sobre el posible interés de Deutsche Börse y la Bolsa de Hong Kong. Y hasta hay quien dice que están ultimando sendas contraopas.

De quedarse para vestir santos (es uno de los pocos mercados independientes que quedan en el panorama internacional), a lloverle los pretendientes por doquier. Es la frase que mejor resume lo que se está viviendo estos días en el seno de BME.

Pero el caso es que en los despachos de la madrileña plaza de la Lealtad los cantos helvéticos suenan bien. A gloria. Y es que, en su intento por convencer a consejo y accionistas, y también a las autoridades españolas -Gobierno y CNMV tienen mucho que decir-, de las bondades de su oferta, los suizos hablan de mantener el equipo directivo. Y las marcas, líneas de negocio, sedes, oficinas y estrategias en España al menos durante cuatro años.

Así que si finalmente es SIX quien se lleva el gato al agua, a Hernani le quedaría todavía mucha tela que cortar en el parqué patrio.

Cosa distinta sería si quien lo hace es, por ejemplo, Euronext, que ha optado por un modelo de centralización en París tras la compra de bolsas como la de Bruselas, la de Lisboa o la de Oslo. Sea como fuere, lo que está claro es que al primer ejecutivo de BME le esperan tiempos algo convulsos. Pero seguro que a un apasionado de los mercados como él le parece de lo más estimulante. Una pasión que creció en el seno de Norbolsa, la sociedad de valores en cuyo nacimiento participó el directivo y en la que permaneció durante diez años. De aquella época de su vida le viene lo que él mismo define como «sensibilidad por las inquietudes de una parte vital de los mercados: los intermediarios». Eso y el gusanillo de invertir en bolsa. Claro que el estricto código de conducta de BME no da para mucho en eso. Solo tiene acciones de su propia empresa y participaciones en fondos.

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