El ocaso del abrigo de visón

California aprueba una ley que prohibirá la venta de productos textiles fabricados con pieles de animales Nueva York. Hawái e Illinois tramitan ya normativas similares


Nueva York / La Voz

Los primeros buscadores de fortuna llegaron a California al acecho de sus pieles. No sabían entonces que la tierra que pisaban estaba repleta de metales preciosos. La fiebre del oro que comenzó en 1847 sustituyó a la caza e impulsó el desarrollo de la que es hoy la quinta economía del mundo. Pero casi dos siglos después, el estado más liberal de Estados Unidos ha asimilado el cambio de mentalidad de los consumidores para convertirse en el primero en prohibir la producción y el comercio de productos hechos con pieles de animales.

El gobernador del estado, Gavin Newsom, acaba de aprobar la ley AB44 que, cuando entre en vigor en el año 2023, pondrá punto y final a la venta de ropa y accesorios como bolsos, zapatos, cinturones o llaveros fabricados con esta clase de materias primas. Solo se podrán adquirir estos productos si son de segunda mano y lucirlos con tranquilidad si ya cuelgan de los armarios. «California es líder cuando se trata de la protección de los animales y a partir de ahora este liderazgo incluirá la prohibición de la venta de pieles», ha proclamado Gavin Newsom.

La medida impedirá la comercialización de las especies autóctonas arrasadas por los antiguos cazadores como nutrias, martas y castores, así como otras consideradas de lujo como el visón, la chinchilla o el lince. Se librarán del veto las pieles de vaca, venado, oveja y cabra. La propuesta legislativa también afectará a complementos utilizados en ceremonias tradicionales o religiosas como los shtreimels, los sombreros que utilizan los judíos ultraortodoxos.

 La futura ley recoge sanciones para aquellos comerciantes que decidan saltarse la prohibición de vender productos fabricados con pieles. Los minoristas, por ejemplo, tendrán que hacer frente a multas de hasta 896 euros si porfían en estas prácticas, que se irán incrementando en caso de reincidir.

California extiende así a sus 40 millones de habitantes la restricción impuesta anteriormente por cuatro de sus ciudades -Los Ángeles, San Francisco, West Hollywood y Berkeley-. En el resto del mundo, varios países europeos como Serbia, Luxemburgo, Bélgica, Noruega, Alemania y la República Checa han prohibido las granjas de animales destinadas a la producción textil. Pero ninguno de ellos la venta. Este es el último bastión a conquistar por los activistas de los derechos de los animales, con PETA a la cabeza. «Es una victoria histórica», ha sentenciado Tracy Reiman, vicepresidente de la organización, sobre la decisión tomada en California.

Las llamativas campañas de esta entidad conectan cada vez más con el cambio de valores de los estadounidenses, que fruncen el ceño cuando ven un abrigo de piel por la calle. Enfrente tienen a una industria que genera un negocio de 1.344 millones de euros al año y cerca de 32.000 empleos, según los datos de la asociación de productores de pieles de EE. UU. (FICA, por sus siglas en inglés). «Se trata del fin del uso de animales de cualquier tipo. Hoy es la piel, pero mañana serán las mantas de lana, las sábanas de seda y al final, la carne», ha declarado Keith Kaplan, portavoz de la patronal de estas empresas.

El caso es que las campañas de PETA ya han surtido efecto. Numerosas multinacionales como Gucci, Versace, Coach, Chanel, Burberry o Michael Kors ya han dejado de vender pieles ante el rechazo de los consumidores. Y esta misma semana se han unido los almacenes Macy’s. Nueva York, New Jersey, Illinois y Hawái preparan ya sus prohibiciones.

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