«Cualquier conflicto entre partes puede ir a mediación»

Esta abogada cedeiresa defiende esta vía alternativa a la judicial para la resolución de desavenencias o enfrentamientos entre personas y reconoce que el papel de mediadora le atrae más que el de letrada. Si no se recurre más a esta opción es por desconocimiento, por la renuencia de los ciudadanos a responsabilizarse de sus problemas o por las resistencias que aún genera entre los abogados


Redacción / La Voz

Adela Fernández Luaces (Cedeira, 33 años), licenciada en Derecho por la Universidade de Santiago, compagina su despacho en la villa cedeiresa con su labor como mediadora. Pertenece a la junta de gobierno del Colegio de Abogados de Ferrol, como delegada del partido judicial de Ortigueira, y coordina el servicio de mediación del colectivo. Preside la Asociación de Ferrolterra de Mediación (Afemedia), se ocupa de la tesorería de la federación nacional (Fapromed) y forma parte de la Subcomisión de Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos del Consejo General de la Abogacía Española.

-Alguna vez ha dicho que prefiere el trabajo de mediación al de abogada. ¿En qué consiste?

-La mediación es una manera de resolver un conflicto, un problema entre dos o varias partes, en la que interviene un mediador (o dos, comediación, muchas veces un abogado y un psicólogo), que es un tercero que trata de crear un ambiente pacífico de comunicación para que sean las partes las que lleguen al acuerdo.

-¿Puede aplicarse en cualquier materia de litigio?

-Salvo en las excluidas, como la violencia de género. Puede aplicarse en el ámbito familiar, la guarda y custodia de menores, procedimientos de divorcios...; en asuntos civiles como conflictos en comunidades de propietarios, divisiones de herencias, problemas entre hermanos por los cuidados de los padres cuando se hacen mayores... Cualquier conflicto donde intervengan dos o más partes puede llevarse a mediación, siempre que quieran, claro.

-¿Quién toma la iniciativa?

-Si las partes tienen letrado (es fundamental el papel del abogado en la mediación), es su responsabilidad decirle al cliente que tiene una manera de resolver alternativa a la del juzgado. Y puede salir de la propia parte, que debe acudir a un servicio de mediación y el mediador contactará con la otra parte y le ofrecerá reunirse. Y en la vía intrajudicial, es el propio juzgado, cuando estima que es un asunto propio de mediación, el que cita a las partes a una sesión informativa, a la que tienen la obligación de acudir.

-Es voluntario, pero en el anteproyecto de ley de impulso de la mediación (que no entrará en vigor hasta dentro de tres años), se matiza este aspecto.

-Sí, se habla de obligatoriedad mitigada. Se trata de configurar una normativa que penalice el hecho de no querer acudir a la mediación, cuando es evidente que hay mala fe. ¿Cómo? Es cuestión de costas. Nos tiene que ir al bolsillo para que nos demos cuenta de que hay otros caminos que nos pueden favorecer.

-¿Es cara esta vía?

-No tenemos un baremo. Se suele fijar un coste por sesión, en función del tipo de conflicto. Para un tema familiar, donde se discuten las visitas de los abuelos a los niños o los alimentos, son 50 euros por sesión y parte; y en un reparto de una herencia de 300.000 o 400.000 euros con dos o tres hermanos, 70 euros por hermano y sesión. Es muy barato y, además, tú controlas lo que gastas. No es lo mismo encontrarte al final de un pleito con una factura desorbitada de abogado y procurador y que hayas tenido que adelantar una provisión de fondos, que todos tenemos que pedir ya debido a los impagos, que organizarte tú. Si quieres poner toda la carne en el asador y haces todos los esfuerzos posibles para llegar a un acuerdo, se resolverá en pocas sesiones. Y a veces es el mediador el que dice ‘hasta aquí hemos llegado’ y la para.

«Es un método muy efectivo; si hay voluntad e interés en resolver, se resuelve»

Esta joven letrada cedeiresa está al frente de la organización del primer congreso internacional y el quinto nacional sobre mediación, que se desarrollarán en A Coruña los días 25 y 26, coordinados por las dos asociaciones gallegas, Afemedia y Cimega, ambas dentro de la federación nacional (Fapromed). Confirma la presencia de José Amérigo, secretario general del Ministerio de Justicia, en la inauguración. La mediación será el eje.

-¿Por su experiencia, es efectiva la mediación?

-Es un método muy efectivo. Prácticamente todo lo que llega se resuelve, total o parcialmente. Si las partes llegan con voluntad e interés de resolver, se resuelve, y las que van porque les ha mandado su abogado (intrajudiciales) o porque saben que puede perjudicarles en el pleito no ir, esas no se van a resolver nunca.

-Pero hay pocos casos...

-Sí, en Ferrol en dos años hemos tenido cinco mediaciones; y en A Coruña, a Cimega (Círculo Mediación Galicia), la otra asociación que tenemos en la comunidad, le ocurre lo mismo.

-¿Cuáles son las principales resistencias para que no se extiende más este recurso?

-En parte viene por una mentalidad muy beligerante del ciudadano. No nos gusta asumir que el problema es nuestro y nos resulta mucho más sencillo delegar en el abogado. Si eliges a tu pareja, el lugar de celebración de la boda y los platos del banquete, también tendrás que organizarte con ella para llegar a un acuerdo en relación con los hijos. Es una cuestión de responsabilizarse cada uno de sus conflictos. Por otro lado, está el miedo extremo del abogado a que le quiten su trabajo. Es un error. El mediador no aconseja ni informa en derecho, para eso está el abogado de cada parte, su asesoramiento es fundamental durante el proceso de mediación.

-¿Qué es lo más difícil del papel de mediador?

-Cuando las partes se enrocan en algo y ves que no avanza, que se da un paso adelante y se retroceden tres. Las sesiones son cansadísimas, tienes que estar con todos los sentidos a tope, puestos en las dos partes, evitar que uno piense que estás empatizando más con el otro, mirarlos a los dos por igual... Nadie es cien por cien imparcial, pero tienes que trabajarlo muchísimo para por lo menos parecer que lo eres.

Mucho deporte, para no pensar

A Adela Fernández le gusta hacer deporte: «Me distraigo y no pienso mucho». En especial, el senderismo de largo recorrido: «El poco tiempo que tengo camino muchísimo, rutas de 40 o 50 kilómetros [en una única jornada]». La senda de la Costa Ártabra, el itinerario Terras de Cedeira [hasta San Andrés de Teixido] o la ruta del río Belelle (Neda) figuran en su personal lista de retos como caminante. Por semana alterna el «spinning» y el «crossfit» y en los viajes de trabajo procura alojarse en un hotel con gimnasio y antes de iniciar la jornada se sube a la bicicleta elíptica durante una hora. También le gusta viajar y le apasiona la nutrición. «Soy muy constante, en el ejercicio y en la alimentación, leo las etiquetas de los productos en los supermercados [ríe] y hasta mi abuela, con 86 años, me consulta, y ha empezado a comer chía o quinoa». Su rincón favorito es el mirador del monte de San Antón de Corveiro, en Cedeira, «por una puesta de sol única que te permite desconectar, relajarte y cargar pilas».

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