El gigante de las plantas que apostó fuerte por la logística

Coplant nació hace quince años fruto de la unión de cuatro viveros y hoy vende dos millones de plantas al año. Desde el principio, su objetivo fue el de transportar la mercancía en el menor tiempo posible


Redacción / La Voz

Dice el refrán que la unión hace la fuerza y en el Baixo Miño están muy de acuerdo. Porque ni siquiera siendo el más grande se tiene, en ocasiones, capacidad para llegar todo lo lejos que se quiere. Con esta idea en mente, cuatro viveros de esta comarca gallega decidieron, hace quince años, unir esfuerzos, ir de la mano a los principales mercados nacionales e internacionales. Este fue el germen de Coplant, una comercializadora de planta viva que hoy es una de las empresas de referencia en España. Vende más de dos millones de plantas al año, factura más de ocho millones y tiene en nómina a doscientos empleados. Sus socios principales siguen siendo Río Tollo, Cultivos Casaita, Vidaplan y Galiplant. Pero es que, además, comercializan los productos de otros 36 viveros del Baixo Miño. ¿El secreto de su éxito? «Haber apostado desde el principio por la logística», asegura Emilio Estévez, gerente de la firma.

Los fundadores de Coplant lo tuvieron claro. «El nuestro es un producto perecedero, de poco valor. ¿De qué sirve que hagamos descuentos si luego se te mueren las plantas o tienes que tenerlas en el almacén?», plantea Estévez. Por eso en Coplant se apostó, desde el principio, por invertir en transporte. «Nuestra política es que nuestros clientes tengan siempre planta fresca», añade. Lo han conseguido. La firma es capaz de poner un camión con producto en cualquier lugar de Europa en menos de una semana, y en muchas zonas de España entre 48 y 72 horas. Cuenta con un centro de distribución en Goián, construido en el 2001, desde donde se centralizan todos los envíos.

De allí pueden salir 15 tráileres diarios -con 5.000 plantas cada uno- en temporada alta. «Es un just in time adaptado al sector primario», insiste Estévez. Es decir, que se trata de mandar lotes pequeños en el menor plazo de tiempo. Y lo pusieron en marcha hace ahora quince años, cuando el resto del sector «estaba más centrado en el tema comercial», añade.

Su estrategia ha demostrado ser la acertada porque la compañía no ha dejado de crecer en los últimos años, incluso durante la crisis que causó una verdadera hecatombe en este sector. Empezó vendiendo las plantas de los cuatro viveros que la formaron. Ahora, hay otras 36 empresas que colaboran con ellos. «Estamos en los mercados más competitivos. Tenemos licencia para subastar en Holanda y vendemos en los centros de distribución más exigentes de Alemania», concluye.

Camelios, rododendros y bambú que llegan a toda Europa

Actualmente, la mitad de las plantas que comercializa Coplant tienen como destino la exportación. «Vendemos en Inglaterra, Francia, Holanda, Bélgica, Alemania, Italia, Portugal...», cuenta Estévez, quien destaca también que estos son escenarios muy competitivos. El resto de su producción se destina al mercado español. Explica, además, que la empresa se encuentra situada en un lugar privilegiado, «estamos al sur de Vigo, donde hay una logística potente. Pero es que también estamos en el eje Ámsterdam-Oporto-Lisboa y aprovechamos el retorno de las empresas holandesas que venden en Portugal. Cargamos carros de plantas a muy buen precio», insiste. Eso les facilita ser lo suficientemente rápidos como para «suministrar siempre planta fresca a nuestros clientes», añade.

La camelia es uno de los productos estrella de estos viveros, pero supone solo el 15 % de las ventas. «Es nuestra planta bandera y en la asociación tenemos el mejor productor de camelia de Europa», asegura. De hecho, ahora en otoño es cuando compradores de toda Europa visitan el Baixo Miño para interesarse por esta especie. Pero a su lado, se comercializan muchas otras. Las estrellas de su catálogo, los rododendros, las hortensias y hasta el bambú. «Es una muestra del clima especial que tenemos en el Baixo Miño, donde se pueden cultivar plantas que no se dan en otras zonas de España, como el bambú», insiste.

Emilio Estévez, gerente de la comercializadora

«Somos la segunda empresa de referencia en el mercado español»

Estévez tiene claro por qué ha triunfado Coplant y por qué en un plazo relativamente corto ha conseguido situarse a la cabeza del sector en Galicia y en España. «Somos la segunda empresa de referencia en el mercado español y en el francés empezamos a serlo».

—¿Cuál es el secreto del éxito de Coplant?

—El milagro de Coplant tiene tres patas. La primera, las personas, gente emprendedora que supo agruparse. La segunda, el lugar, que es muy adecuado para producir plantas. Y la tercera, que supieron apostar por la logística, por estar en el mercado lo más rápido posible. Personas, Baixo Miño y logística, ese es el secreto de esta empresa.

—¿En Galicia contamos con el clima perfecto para producir planta viva?

—Sí, porque tenemos muchas horas de sol y mucha agua. Pero es que, además, el Baixo Miño es una zona de éxito también para otro tipo de cultivos, como el kiwi. Creo que esta zona es una potencia verde tremenda y lo será más dentro de diez años.

—¿Cuáles son entonces las desventajas de esta región?

—El minifundio es el gran problema, la falta de tierras. La gente sigue esperando a que le recalifiquen el terreno para construir y nosotros tenemos un problema de coste del suelo tremendo. También nos gustaría que las administraciones fueran más ágiles. Desde que tienes la idea de montar un vivero hasta que consigues las primeras plantas pueden pasar cuatro años.

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