La fiebre del oro anuncia una etapa de turbulencias

Manuel Blanco Casal
Manuel Blanco REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

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La cotización del metal precioso se ha disparado un 28 % en el último año. Bancos centrales e inversores acuden a este mercado como refugio ante las previsiones de desaceleración

29 nov 2019 . Actualizado a las 13:22 h.

En la era de los algoritmos y los nanosegundos, esos días en los que las criptomonedas arrebatan protagonismo a las bolsas, los inversores han vuelto a sus orígenes. Desde que los egipcios perfeccionasen su minería hace algo más de 3.000 años, el oro ha actuado como catalizador de la riqueza. En las finanzas contemporáneas, el metal precioso por excelencia se ha convertido en un refugio, una suerte de caja fuerte para sortear períodos de incertidumbre. Y eso es, precisamente, lo que está ocurriendo en los mercados de un tiempo a esta parte: su cotización se ha disparado por la ausencia de opciones de inversión atractivas y porque las señales que apuntan a una desaceleración de las principales economías mundiales son cada vez más palpables.

Solo en el último año, el precio de la onza troy (la de referencia en el mercado) se ha disparado más de un 28 %, desde poco más de 1.000 dólares a comienzos del pasado año a los 1.403 a los que cerró el pasado 3 de septiembre, cuando finalizó la sesión en un techo que ni siquiera llegó a rebasar en los años más duros de la crisis (2011 y 2012). El banco de inversión UBS cree incluso que el repunte podría acentuarse en los próximos meses si se cumplen los peores augurios en el escenario internacional. «Si Trump aplica los aranceles a todos los productos chinos como parece que podría ocurrir -apunta Roberto Scholtes, director de estrategia de la entidad en España-, creemos que el oro podría acercarse a los 1.600-1.650 dólares en la próxima primavera. Sería un movimiento coyuntural».

Con los tipos de interés en mínimos históricos en Europa y los mercados huérfanos de productos que ofrezcan rentabilidades atractivas, el metal precioso ha vuelto a seducir a unos inversores que, por encima de todo, andan muy inquietos por el delicado panorama que estaría empezando a vislumbrarse. Scholtes sostiene que economías muy dependientes de su sector exterior como la alemana o la italiana podrían coquetear con la recesión técnica en el primer semestre del 2020, de ahí su estimación sobre el alza del oro. Una fiebre que podría verse favorecida además si la Reserva Federal profundiza el año que viene en su estrategia de recortar los tipos (algo que ha demandado en varias ocasiones el propio Donald Trump) y los deja ligeramente por encima del 1 %.