Carburantes, ¿un ingreso secundario para las gasolineras del futuro?

En unos años la movilidad ya no será esclava del crudo. Ese escenario ha comenzado a cambiar el modelo de negocio de las estaciones de servicio, que empiezan a ser surtidores de servicios.


Redacción / La Voz

La semana pasada diez drones atacaron las refinerías de Abqaiq y Khurais en Arabia Saudí. El ataque, atribuido por Estados Unidos a Irán, apartó del mercado de un plumazo en torno al 5 % de la producción mundial de petróleo. A consecuencia del incidente, la fuerte subida de la cotización del barril de crudo volatilizó el margen que durante los últimos meses habían dado a los consumidores los bajos precios de la gasolina en países como Estados Unidos. Los cálculos realizados por analistas como Rob Thummel, director gerente de Tortoise Advisors, que recoge The New York Times, estimaban una subida de 25 centavos en el precio del galón (3,79 litros) de ese carburante, lo que implicaría que los norteamericanos, que consumen unos 400 millones de galones al día, tendrían que soportar un incremento del gasto en carburante diario de unos 100 millones de dólares.

El cálculo realizado por Thummel muestra la dependencia que todavía tienen las economías domésticas de países en los que la movilidad depende, en buena parte, de los combustibles procedentes del crudo. Pero ese escenario está mutando. Aunque la velocidad de cambio es distinta dependiendo de las políticas medioambientales de los diferentes gobiernos, las compañías energéticas están variando el modelo de negocio de las estaciones de servicio. Y con ellas, con pasos más tímidos adaptados al contexto territorial en el que están instaladas, también lo están haciendo las que operan de forma independiente. Las gasolineras del futuro serán un surtidor de servicios que habrá de responder a las necesidades de vehículos eléctricos, híbridos, autónomos y compartidos. Además, el porcentaje de beneficio proveniente de la gasolina y el diésel continuará decreciendo. De hecho, fuentes de una compañía energética avanzan que las áreas de servicio son ya la mayor panadería de España. Y eso que no cuecen pan.

La tercera edición del informe Energy Journal, de la consultora Oliver Wyman, en el capítulo The gas station´s digital future is around the corner, da más claves de cómo serán esos nuevos establecimientos. Por ejemplo, describe cómo el conductor pasará a un segundo plano porque las gasolineras y los automóviles acabarán comunicándose directamente. Es más, habla de que en el horizonte del 2035 la hora punta de una gasolinera será de madrugada.

Pero no hace falta esperar quince años para ver la transformación que ya están experimentando las estaciones de servicio en España y, por supuesto, en Galicia. Porque aunque informes realizados por compañías como Cepsa auguran que los motores de combustión interna seguirán impulsando al 96 % de la flota de turismos de España en el 2030, hay que estar preparados para el cambio porque el coche eléctrico será cada vez más eficiente y más barato. Y todas las compañías están moviendo ficha para dibujar alianzas estratégicas con empresas de otros sectores que les permitan mantener la cuenta de resultados en el eslabón de la cadena más cercano al consumidor.

Desde Repsol, con una red de 3.500 estaciones de servicio en España de las que 267 están en Galicia, explican como mantiene una política de asociación con empresas como El Corte Inglés, con quien colabora desde hace más de 20 años; Amazon (diez gasolineras gallegas tienen ya Amazon Lockers); Correos, Starbucks, Nespresso, ONCE (en 38 estaciones de la comunidad se pueden comprar sus productos) o Disney. Pero además apuestan por la movilidad eléctrica a través de su participación en Ibil, una red con más de 1.700 puntos de recarga en España, y por la comercialización y distribución de AutoGas.

No solo ella está moviendo ficha. Fuentes de Cepsa recuerdan sus acuerdos con Carrefour, Amazon y Correos. Por no hablar de su apuesta por ganar clientes domésticos en el terreno de la electricidad. Además, con un acuerdo con Ionity prevé instalar hasta 100 puntos de recarga eléctrica en España y Portugal. O con un pacto con Redexis prevé crear la mayor red de estaciones de gas natural vehicular en España.

¿Y cómo afrontan el cambio las gasolineras que son independientes? Poco a poco. Porque como apuntan desde el sector, «no hay que quedarse atrás, pero tampoco precipitarse».

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