Medio siglo de tradición repostera y ventas en alza

Tartas Ancano produce 8.000 dulces diarios y emplea 5.000 kilos de almendras a la semana en verano. Además de la del Camino, que vende en España, Reino Unido, Francia y Alemania, este año incorporó la de Portomarín


Lugo / La Voz

Una de las tartas más emblemáticas de Galicia, la conocida como Tarta del Camino de Santiago, lleva sello del municipio lucense de Portomarín. De la fábrica de Tartas Ancano, que este año cumple medio siglo de vida, salen al día 8.000 dulces durante los meses del verano. La fama de estos sabrosos pasteles ha traspasado fronteras y se pueden degustar por toda España, Reino Unido, Francia y Alemania, además de en otros lugares, como Dubái. Este año, Ángel Carro López ha tomado el relevo de su padre y se ha puesto al frente de una empresa que aspira a duplicar sus ventas al terminar este ejercicio.

Esta era que comienza con el relevo generacional llega también con nuevos productos, pues han recuperado una antigua receta de la tarta tradicional de Portomarín para incorporarla a su catálogo de repostería. De este modo, además de la famosa Tarta del Camino -a base de almendras, huevos (de Granjas Campomayor) y azúcar-, elaboran una tarta con chocolate negro, bombones artesanos de chocolate negro belga con almendras -llamados Piedras de Portomarín- y la tarta de Portomarín. Este dulce tradicional lleva también almendras, azúcar y huevo, pero con un baño de gelatina y cerezas y una base de oblea; en su origen era una base de hojaldre, pero decidieron cambiarla por oblea porque todos sus productos están elaborados sin gluten. Próximamente tienen previsto incorporar un nuevo dulce: piedras de chocolate con leche, almendras y pasas.

Sus productos los comercializan a través de distribuidores que llevan sus dulces a restaurantes, hoteles y grandes cadenas de alimentación.

La facturación del 2018 fue de unos tres millones de euros, y este año esperan duplicarla, pues las ventas no dejan de aumentar. Las cifras que manejan en los meses de verano dan buena cuenta de ello: producen 8.000 tartas diarias, utilizan más de 5.000 kilos de almendra a la semana y emplean 70 kilos de chocolate al día.

A pesar de estas cifras, la fabricación sigue siendo fundamentalmente artesanal: «A tarta do Camiño de Santiago xa segue un proceso bastante mecanizado, pero cun certo punto de artesanía, porque sempre estamos presentes en todo momento. Na tarta de Portomarín, a fabricación é case toda manual, e a elaboración dos bombóns é completamente artesanal», explica Carro.

La solidaridad es una parte esencial de la filosofía de esta empresa

La labor social es una parte esencial de la filosofía de Tartas Ancano, según explica Ángel Carro. Su compromiso con su entorno y con el medio ambiente lo manifiestan con diversas acciones, como la colaboración con el Banco de Alimentos de Lugo, al que donan víveres y tartas a lo largo de todo el año. También colaboran con el CB Breogán, el CD Lugo o el Club Deportivo Portomarín.

Entre sus proyectos también está el de ayudar a países africanos comprándoles el chocolate para elaborar los dulces.

Inicios humildes

La parte social de su trabajo es un aspecto fundamental de una empresa, recuerda Carro, de inicios humildes. Sus padres abrieron Tartas Ancano en un local prestado por el Ayuntamiento, gracias a las gestiones del entonces alcalde, Castelo. «A súa primeira encarga foi para a comuñón de Xaime, polo San Pedro», continúa el gerente. A partir de ahí, no dejaron de crecer, hasta llegar a la actual fábrica, de 3.500 metros cuadrados, con tres naves y también con un despacho. En la actualidad, cuentan con 15 personas en plantilla, «e faríannos falta máis», explica Carro.

Por lo que se refiere a sus recetas, también estas mantienen la tradición y siguen ligadas a su origen, según relata el gerente: «A famosa Tarta de Santiago é unha variante da tradicional tarta de Portomarín, pero con margarina e améndoa máis moída para que sexa máis tenra».

«Queremos axudar a coidar o medio ambiente e reducimos os plásticos»

L. López

Ángel Carro López representa a terceira xeración dunha tradición pasteleira que comezaron os seus avós en 1914, no antigo Portomarín, hoxe anegado polo encoro. «Meu pai naceu no pobo vello, e en 1969 fundou Tartas Ancano xa no novo Portomarín», explica Carro López, que tras 25 anos dedicado á docencia, agora toma as rendas da empresa familiar, situada en pleno Camiño de Santiago.

-Estou contento co cambio, sempre quixen continuar con Tartas Ancano e desde neno estiven colaborando cos meus pais, Ángel Carro e María Dolores López. Para mín son un referente e un modelo a seguir por vivir o traballo con paixón e vocación, sen présa, pero sen pausa, e sempre con humildade e sen avaricia.

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