Oficinas para la desconexión digital

Las compañías toman medidas para asegurar el descanso tecnológico de sus empleados y mejorar así la productividad IWG Group plantea espacios flexibles y desconectados para el «co-working»


Científicos de la Universidad de Yonsei (Corea del Sur) descubrieron recientemente que el aumento de energía que requiere responder al flujo constante de información está provocando tensión física y psicológica en los empleados. Cada vez es más evidente que el estrés asociado al agobio tecnológico puede afectar a nuestra vida laboral y personal, influyendo en la motivación. Esta situación se agudiza todavía más en las generaciones Z y millennial, formadas por nativos digitales, ultraconectados y a los que se les hace realmente difícil deshacerse -aunque sea por unos minutos- de sus dispositivos móviles.

Esta dependencia tecnológica ha llevado a que algunos gobiernos y empresas reconozcan ya el derecho a la desconexión digital y estén tomando medidas para asegurar el descanso tecnológico de los trabajadores. Francia aprobó en el 2017 una ley que otorga a los empleados de empresas compuestas por más de 50 personas el derecho legal a ignorar los correos electrónicos recibidos fuera del horario laboral. Ese mismo año se aprobó una ley similar en países tan dispares como Italia y Filipinas.

En España, el año pasado entró en vigor la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales, que fija el derecho de los trabajadores a la desconexión digital en el ámbito laboral, protegiendo su tiempo libre y destacando la no obligación de atender llamadas ni correos fuera de su horario de trabajo.

Hay otros países como Alemania que no cuentan con esta legislación, pero ya son muchas las grandes compañías -como Allianz, Volkswagen y Daimler- que se han encargado activamente de limitar la cantidad de conexión que tienen sus empleados cuando no están en el trabajo. Reconocen que la sobreestimulación digital puede tener consecuencias negativas en la capacidad de concentración, afectar a la vida laboral y también a la personal, provocando falta de motivación y disminuyendo los niveles de productividad.

Para evitar esta dinámica, los expertos recomiendan crear espacios en los entornos de trabajo destinados a estar desconectados. Algunas empresas han llegado a prohibir o confiscar teléfonos en el trabajo, pero hay soluciones mejores. IWG Group, una multinacional de gestión de espacios de trabajo, apuesta por oficinas flexibles con departamentos sin tecnología en los que los profesionales pueden interactuar cara a cara y disfrutar de un momento de ocio y desconexión.

Las oficinas flexibles son una opción ideal para quienes han convertido su domicilio en su espacio de trabajo y tienen dificultades para desconectar de la rutina laboral.

Trabajar en remoto, fuera de la oficina, es algo que se encuentra cada vez más extendido, incluso en España. Pero hay que tener en cuenta que algunos lugares no son realmente productivos para trabajar, ni cuentan con el equipamiento necesario para desarrollar la actividad laboral correctamente. «Hace unos meses hicimos un estudio en el que la mitad de los españoles admitía que trabajar desde casa puede disminuir su rendimiento profesional por la gran cantidad de distracciones que tienen», explica a La Voz de Galicia Philippe Jiménez, country manager en España y vicepresidente de Ventas de IWG para el sur de Europa.

La solución a estos inconvenientes son espacios que permiten, por un lado, desarrollar una idea de negocio en un espacio equipado con las últimas tecnologías, luminoso y rodeado de otros profesionales; y por otro, adaptarse a unos horarios cambiantes y a la capacidad económica de cada profesional en cada momento.

Esta forma de co-working, que IWG Group (antes Regus) hace posible con su división Spaces, está presente en varias ciudades españolas. «Somos conscientes de que los asuntos confidenciales no pueden tratarse en espacios compartidos -reconoce Jiménez-. Contamos con espacios de oficinas privadas, por un lado, y con un business club con espacios de trabajo compartido por otro lado, por lo que una compañía que necesite privacidad puede disponer de su propia oficina y, además, hacer uso del business club para relacionarse con otros profesionales».

Además de lo anterior se ofrecen salas de diferentes tamaños que pueden reservarse por horas para reuniones, workshops, seminarios o incluso eventos privados. También cuentan con cabinas individuales e insonorizadas que permiten a los profesionales realizar llamadas telefónicas o conferencias en las que se necesita más privacidad.

Philippe Jiménez también destaca que «este modelo laboral está impulsando la inclusión y la diversidad en el lugar de trabajo al lograr aliviar algunos de los retos a los que se enfrentan los trabajadores y, muy especialmente, las mujeres». Según una encuesta propia, el 50 % de los empleados de todo el mundo están trabajando fuera de su oficina principal al menos 2,5 días a la semana y el 85 % de ellos confirman que la productividad ha aumentado.

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