Las tiendas británicas se vacían

Crece el número de establecimientos comerciales que echan la persiana en las grandes ciudades. El colectivo pide al nuevo primer ministro una rebaja fiscal


 «Se alquila». Poner un pie en las calles principales de los barrios de Londres y otras ciudades de la geografía británica es sinónimo de ver tiendas vacías o con estos carteles colgados en el escaparate. De hecho, la tasa de tiendas con la persiana bajada está en su peor nivel desde el 2015.

El número de establecimientos vacíos en los centros urbanos británicos es el más alto de los últimos cuatro años, con una tasa del 10,3 % en julio, el más elevado de los últimos cuatro años, según muestran las cifras de la encuesta realizada por el Consorcio Minorista Británico (BRC, por sus siglas en inglés).

Así, puede decirse que una de cada 10 tiendas del Reino Unido está en estos momentos sin ocupar. Las elevadas temperaturas de este verano y la tendencia de los consumidores a comprar por Internet se encuentra entre las principales razones de este cambio.

El número de personas que entraron en las tiendas, contabilizado por el número de pisadas, también cayó un 1,9% en julio, el peor nivel de ese mes en siete años. De hecho, en las calles principales disminuyeron un 2,7 % en julio, mientras que en los centros comerciales la caída fue mayor, llegando al 3,1 %.

La directora de información del citado BRC, Diane Wehrle, reconoció que julio había sido «mucho más desafiante» para los centros comerciales y las calles principales que para las tiendas localizadas fuera de la ciudad.

Wehrle agregó: «La demanda de los consumidores está cada vez más polarizada entre la conveniencia y la experiencia, y es fuera de la ciudad donde se registra un mejor comportamiento de clientes y ventas, con un aumento de un 1,2 % en julio».

En esa línea, Wehrle destacó como este tipo de negocios «no solo ofrecen a los consumidores entornos de compras accesibles con párking gratuito y opciones fáciles para hacer la compra por la Red, sino que también lo combinan con una experiencia mejorada que incluye cafeterías y restaurantes informales, e instalaciones de ocio».

En la calle principal de Stockton-on-Tees, suena la música del hilo musical de las tiendas, pero los dependientes reconocen la falta de clientes y apuntan a que «se está volviendo un pueblo fantasma y las tiendas van cerrando una a una». Ese fue el caso de la popular cadena Marks & Spencer, que vive horas bajas, y seguirá sus pasos en los próximos días, Debenhams. La respuesta de esta localidad a los cierres se contrapone con el intento de reinventar los negocios de la calle principal, pero queda por ver si tendrá algún tipo de efecto.

En el 2018, los datos del Centro de Investigación Minorista confirman que más de 2.500 empresas minoristas, en su mayoría medianas o grandes, habían cerrado sus puertas, pero ahora predicen que a finales del 2019 la situación será aún peor.

Desde el BRC ven con preocupación el aumento del número de los escaparates vacíos. «Ante tantos cierres, el gobierno debe actuar para aliviar parte de la presión que ejerce sobre las calles principales», apuntó la directora ejecutiva de BRC, Helen Dickinson.

«Actualmente, el comercio minorista representa el 5 % del PIB del país, pero paga el 10 % de todos los costos comerciales y el 25 % de todos los impuestos que corresponden al sector. Las cifras crecientes de cierres muestran que esto simplemente no es sostenible», apunta Dickinson, por lo que insta al primer ministro, Boris Johnson, a que congele estos impuestos para poder sobrevivir.

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