Tim Sweeney: Rico y ecologista con Fornite


Está a punto de cumplir los 50 y forma parte de esa generación de creadores que iniciaron en el garaje de la casa familiar el germen de su fortuna. Tim Sweeney resulta relativamente conocido en el mundillo de los videojuegos, pero pasa desapercibido para la mayoría de la opinión pública a menos que sea un aficionado a los videojuegos o de la actual generación de adolescentes y millenials que dedican a las plataformas digitales (consolas, tabletas, móviles y ordenador) su mayor tiempo de ocio.

Ya era rico y millonario desde las dos últimas décadas con su empresa Epic Games, creadora de decenas de videojuegos. Pero su patrimonio no ha parado de crecer en los últimos dos años desde la llegada de Fornite, en julio del 2017. Sin duda, ha marcado un antes y un después. Porque más que un juego, se trata de un fenómeno mundial que aglutina a más de 200 millones de seguidores por todo el planeta. Gratuito y disponible en todas las plataformas, se ha hecho líder indiscutible del sector. Este escenario de entretenimiento creado por Sweeney consiste en combinar la construcción de edificios en forma de batalla campal, donde 100 jugadores on-line compiten hasta que solo quede uno. Pues bien, hace unos días ha mostrado su fortaleza con el primer mundial de videojuegos organizado por la compañía de este ingeniero mecánico de formación nacido en Maryland (EE. UU. ). Nada más y nada menos que 2,3 millones de seguidores se plantaron ante sus pantallas para compartir en vivo y a través de la red la marcha de la batalla de la que resultó ganador un adolescente de 16 años de EE. UU., que obtuvo 3 millones de dólares como premio. El segundo, un argentino de 13 años, ingresó cerca de un millón y entre los 200 mejor clasificados se repartieron un total de 30 millones. Todo un debate el que se abre en torno a las repercusiones sociales y de sumisión a las que se somete con estas prácticas a un público tan vulnerable como el adolescente. Pero ese es otro tema.

Porque para Tim Sweeney la convocatoria supuso todo un orgullo. Así lo expresó a través de su cuenta de Twitter, una muestra más de su carácter retraído y reservado del que apenas se conocen detalles de su vida privada. No suele conceder entrevistas y parte de su acaudalada cuenta bancaria -se encuentra entre las 200 mayores fortunas del mundo- la gasta en coches de lujo (guarda en su garaje modelos de Porche, Lamborghini, y Ferrari) y a preservar los bosques. De hecho, suma miles de hectáreas a su propiedad para protegerlas del impacto humano y evitar con ello especulaciones inmobiliarias.

Quienes le conocen aseguran que, como buen vegetariano, ha eliminado la carne de su menú y aunque no se caracteriza por ser un contador de chistes nato, la ironía forma parte de su manera de expresarse. Quizás producto de tantas horas de soledad programando, desde que tenía 10 años. Una faceta que forma parte de la esencia de este creador, autor de juegos tan emblemáticos como ZZT o Jill en la jungla.

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