Pagar a usuarios para espiar a competidores

Implementa un nuevo programa y pagará a sus participantes por infiltrarse en sus móviles. El objetivo es vigilar las aplicaciones de su competencia


En enero del 2019, más de 2.270 millones de personas se conectaron a Facebook. Si la red social fuera un continente, sería el segundo más grande del mundo, solo por detrás de Asia. La aplicación accede a los datos personales de casi medio planeta, y conoce hasta el más mínimo detalle de sus vidas, lo que ha desembocado en numerosas quejas sobre su gestión de la privacidad. Pero Facebook ha encontrado la forma de continuar obteniendo esa información legalmente y evitar las voces críticas.

Esta solución tiene nombre, «Study from Facebook». Un programa anunciado en junio, a través del cual recopila datos sobre el uso que las personas dan a su teléfono móvil y vigila todas las aplicaciones, incluidas las de su competencia.

Su funcionamiento es sencillo: la empresa norteamericana se dirigirá a determinados cibernautas a través de anuncios. Si estos deciden participar, necesitarán la aprobación de Facebook, que comprobará si son mayores de edad. Si son aprobados, podrán descargar la aplicación en sus teléfonos y comenzar a formar parte de «Study from Facebook».

Los participantes recibirán una recompensa económica que aún no ha sido especificada. A cambio, la red social podrá acceder a las aplicaciones que tienen instaladas en sus móviles, además del tiempo que invierten y las actividades que realizan en ellas. También se compartirá el dispositivo usado, el tipo de conexión a Internet, y el país desde donde se realiza. No se comparten, por otra parte, datos más privados como los nombres de usuario, las contraseñas, u otra clase de contenidos más personales, como fotos, vídeos o mensajes.

Pero, ¿qué motiva a Facebook a lanzar este programa? ¿Por qué hacer pública esta actividad y, aún encima, pagar por ella? La razón es que la red social solo puede acceder a los datos dentro de sus aplicaciones -Facebook, Messenger, Instagram y WhatsApp-. Con eso le basta para conocer todo sobre nosotros, y de manera gratuita. Pero no desea más detalles sobre nuestra vida, sino monitorizar con exactitud el uso que le damos a nuestros móviles. Acceder a las demás aplicaciones. Vigilar a su competencia.

A través de «Study from Facebook», podrá adentrarse en el resto de aplicaciones que tenemos en nuestro dispositivo, y comparar cuánto tiempo invertimos y las actividades que realizamos en ellas con respecto a las de su propiedad. Una información extremadamente valiosa a la que por ahora no tenía manera de acceder. Y en función de los resultados, modificar sus propias «apps» para adaptarse a las tendencias y hábitos de los usuarios, y evitar así el trasvase a otras aplicaciones.

Este movimiento de la red social recuerda a cuando adquirió Onavo por 200 millones de dólares en el 2013. Onavo cumplía una función similar, observaba los hábitos de las personas en sus teléfonos móviles. Así, la compañía de Mark Zuckerberg descubrió que en WhatsApp se enviaban más del doble de mensajes diarios que en Messenger, su aplicación de mensajería. Tras esto, Facebook decidió comprar WhatsApp. O cuando en el 2016, tras analizar la popularidad de Snapchat, introdujo las historias en Instagram. El uso de Snapchat cayó drásticamente en nuestro país, a la vez que aumentaba la popularidad de Instagram.

Ahora podría estar realizando algo similar, teniendo en cuenta la gran popularidad de aplicaciones como TikTok, la china que figura en los primeros puestos de las más descargadas actualmente. A cambio de una compensación económica -que resulta insignificante para un gigante como Facebook- podrá vigilar totalmente qué hacemos y cuánto tiempo estamos en el resto de aplicaciones, y tomar medidas en consecuencia. Una información muy deseada por la empresa, y mucho más valiosa que la cantidad que pagarán.

No para todo el mundo

El servicio estará restringido exclusivamente a los mayores de edad. Desde Facebook pondrán especial atención en certificar que ningún menor hace uso del programa. Esta decisión se deriva de la oleada de críticas que azotaron a la red social en enero, cuando se descubrió que había estado pagando a usuarios desde los 13 años para acceder a toda su actividad. La aplicación, que recibía el nombre de «Facebook Research», llevaba en funcionamiento desde el 2016 y pagaba hasta 20 dólares al mes a sus participantes. Cuando el blog TechCrunch destapó a principios de año esta práctica, Facebook se vio obligada a desmantelarla. Ahora, seis meses después, surge de nuevo, con un cambio de nombre y una política más restrictiva.

Apple criticó severamente estas actividades, que iban en contra de su política de privacidad, y terminó prohibiendo la aplicación. El programa solo estará disponible para los propietarios de móviles Android.

Facebook afirma en la nota de prensa que «los estudios de mercado ayudan a las compañías a construir mejores productos para las personas». Asegura a los usuarios que no venderá la información recopilada a terceros, ni la usará para enviarles publicidad dirigida en base a su actividad. Destaca también que la participación es totalmente voluntaria, y que las personas se podrán dar de baja en cualquier momento. Además, enviará mensajes periódicamente para recordarles a los usuarios que continúan compartiendo su información.

«Hay que tener en cuenta la táctica consistente en la modificación de condiciones, que se acepta mediante una pulsación de ratón y que puede modificar las iniciales», advierte Isidro Gómez, abogado experto en materia digital. A pesar de que la legislación sobre datos personales en Europa es muy restrictiva, ante «cualquier problema que se suscite a nivel legal, los usuarios renuncian a su propio fuero y se someten a las leyes de California». Además, aunque el usuario se dé de baja, los datos compartidos se quedan en poder de la red social.

«Study from Facebook» aún no está disponible en España. En un principio, este programa va a desembarcar únicamente en dos países: Estados Unidos e India, aunque desde Facebook han confirmado su intención de expandirlo a más territorios. Pero, ¿por qué el país asiático? Los compradores de iPhone tienden a poseer una mayor capacidad económica que los de Android, por lo que las personas con menos dinero tendrán más incentivos para aceptar compartir su información a cambio de esa compensación económica. Android representa más del 97 % de los smartphones vendidos en India, lo que convierte al país en un mercado muy interesante para lanzar este programa.

Marcos Piñeiro, el director de Concepto 05, una agencia de márketing digital, considera que esta práctica «se acerca a los estudios de mercado más tradicionales, siempre hemos hecho encuestas o entrevistas, en ocasiones remuneradas». Ahora la red social es más transparente, pero su anterior gestión de la privacidad puede estar afectando a su reputación: «No baja en usuarios, la gente no se da de baja, pero hay datos negativos del nivel de uso». Según el cofundador de Concepto 05, el principal problema es que «aunque desconfíes de estos servicios, si no lo tienes estás fuera del mundo, es casi un servicio de primera necesidad. Yo creo que sí hay desconfianza, pero no se traduce en hechos, no tenemos solución como usuarios. Estamos desprotegidos». Aunque cada vez más personas dudan de estas aplicaciones, no hay una palanca de acción.

Esto supone un avance en cómo Facebook maneja los datos de sus usuarios. Sus 15 años de vida han estado marcados por una multitud de polémicas en torno a la seguridad y privacidad. En julio, Estados Unidos condenó a la aplicación a pagar 5.000 millones de dólares por obtener de forma ilegal datos de sus usuarios y compartirlos con terceros sin su consentimiento expreso, violando la ley. El mismo mes, otro dictamen de la justicia estadounidense le imponía una multa de 100 millones por informar de manera engañosa a sus inversores sobre su privacidad. Los tribunales de Alemania y Francia también han emitido sentencias condenatorias, y en España una demanda colectiva contra la red social ha sido admitida a trámite.

Facebook podría estar sentando un precedente. Cuando su programa salga al mercado y se popularice, se abrirá la veda a que otras empresas digitales imiten sus pasos, interesadas en conocer nuestros datos. Por eso la importancia de este movimiento es crucial, pues sienta una base que podría normalizar la invasión de la privacidad de los internautas.

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