«El apoyo al tren y al avión nos crea una competencia que es desleal»

El presidente de Monbus, Raúl López, afirma rotundo que el futuro está en el transporte público, pero alerta de que la «discriminación» que sufre el autobús por parte de la Administración «no puede mantenerse más tiempo». Como ejemplo a seguir, destaca Cataluña


Lugo / La Voz

El presidente de Monbus, Raúl López López, afronta con audacia, innovación e inversiones el reto de hacer del autobús la mejor de las opciones en cuanto a transporte público. El empresario lucense está al frente de todo un gigante de los transportes, una compañía referente en España, con una flota de unos mil autocares, más de 2.000 vehículos de alquiler y casi 1.500 trabajadores en plantilla.

-¿Está en auge el transporte público? ¿Cómo responde Monbus ante este escenario?

-No solo está en auge, es que es el futuro. La movilidad pasa irremediablemente por un transporte público sostenible, barato, ecológico y de calidad, con las frecuencias y servicios suficientes para lo que demanda el usuario, pero lógicamente compatible con su rentabilidad. Nosotros por supuesto que respondemos a ese escenario, en España y fuera de España, adaptándonos a las necesidades generales o específicas que se nos plantean en cada territorio o comunidad autónoma. Queremos estar y crecer, y lo haremos, pero eso tiene que ser correspondido con garantías de rentabilidad.

-¿Cómo afrontan la competencia del tren y del avión?

-Muchos corredores ferroviarios reciben importantes subvenciones al ser considerados por la Administración como OSP (obligación de servicio público), lo que permite su viabilidad con precios muy atractivos para el usuario. Y en cuanto al avión, las compañías de viajes low cost reciben cuantiosos apoyos económicos por parte de los ayuntamientos para que operen desde las terminales de sus ciudades. Las dos situaciones, ese apoyo al tren y al avión, suponen una clara competencia desleal para nosotros en cuanto a servicios de media distancia y largo recorrido. Nos enfrentamos a este escenario con inversiones en los más modernos autobuses y una política de precios/billete tremendamente ajustada para atraer al cliente, pero entendemos que esa discriminación no puede mantenerse más tiempo. La sociedad necesita al autobús y, por lo tanto, necesita la sostenibilidad de ese autobús.

 -Y el sector del alquiler de vehículos, ¿está creciendo?

-El alquiler de vehículos está en un proceso de crecimiento muy importante, al extenderse a sectores como la pequeña empresa, autónomos e incluso particulares, yendo más allá de su tradicional segmento de las grandes empresas y las administraciones. Nosotros llevamos tres lustros en este área de negocio y ahora ya contamos con una flota importante, por encima de los dos mil vehículos. Nuestros esfuerzos actuales están muy centrados en el fomento del transporte sostenible medioambientalmente, con bajas emisiones y la mayor eficiencia energética. Estamos volcándonos en el renting de vehículos eléctricos, de gas e híbridos.

 -¿Cómo materializan en la empresa su compromiso medioambiental?

-El compromiso medioambiental es una de nuestras máximas. De hecho, nada se afronta en Monbus sin tener en cuenta como premisa fundamental la variable ambiental. Aquí llevamos una década implantando medidas para reducir la huella medioambiental. Nos hemos sumado a proyectos e iniciativas institucionales que nos obligan a la reutilización o a una estricta política de minimización de residuos, nuestros conductores reciben formación específica para ser más eficientes, ahorrar combustible, reducir emisiones y gastar menos energía, y en las inversiones, la compra de vehículos, hace ya años que seguimos en esa dirección. No en vano, contamos con los principales sellos y certificaciones que existen hoy para avalar este compromiso.

-¿Qué balance realiza de la aplicación Flotasnet?

-Tenemos un centro de control donde los operarios monitorizan a través de la aplicación la correcta realización de los servicios de transporte que se llevan a cabo con los autobuses que cuentan con este equipamiento embarcado. Esto es posible a través de la geolocalización GPS en tiempo real de los vehículos y la generación de alertas en caso de retraso respecto al horario previsto de paso por parada. También se obtienen datos de telemetría del vehículo (revoluciones del motor, frenada, combustible...), lo que permite incrementar la eficiencia de la conducción, diseñando planes formativos específicos para los conductores y realizando nuevos controles a posteriori para comprobar su eficacia. También nos permite la descarga remota los tacógrafos digitales, lo que agiliza mucho la operativa. Es además una herramienta muy útil para incrementar la seguridad a través del control del cumplimiento de los descansos y horas de conducción legalmente establecidas. A día de hoy, el 85 % de la flota está dentro de este sistema y a principios del 2020 esperamos cubrir el 100 %.

-¿Cómo va la expansión de Monbus? ¿Seguirán comprando empresas?

-Lo más importante para nosotros es conservar lo que tenemos. Bajo esa premisa nos ponemos a trabajar un día tras otro. A partir de ahí, siempre estamos atentos a si surgen oportunidades para crecer con nuevos concursos o a través de la adquisición de compañías a las que creemos que podemos aportar mejoras por nuestras experiencia y fortaleza, tal y como hemos hecho recientemente en Andalucía.

-Cataluña tiene un peso importante en Monbus. ¿Cuál es allí su actividad?

-Cataluña tiene peso para Monbus, efectivamente, pero se lo gana. Si aquí existe un territorio realmente concienciado con este servicio de transporte público, ese es Cataluña. Allí estamos encantados porque nos exigen con muchísimo rigor que prestemos un buen servicio, pero responden económicamente. Aunque los tiempos nos obligan a ver cómo se reducen nuestros ingresos y aumentan nuestros costes, hay claras diferencias, y allí sí están sensibilizados en conseguir garantizar el equilibrio de explotación. Estamos en Igualada-Barcelona, Manresa-Barcelona, Vilafranca del Penedés-Barcelona, áreas como Hospitalet, el aeropuerto del Prat, Reus-Barcelona, Tarragona, Vals, las playas de Salou… En fin, que nuestra presencia es importante. Y sí, por lo que ya he dicho, allí es lógico que intentemos crecer con más ímpetu que en otras áreas donde parece que somos más una carga que un servicio fundamental.

-Ahora, en pleno verano, ¿qué servicios o iniciativas especiales han puesto en marcha?

-En los servicios de playas y de larga distancia hacemos un notable refuerzo de frecuencias y líneas por el evidente incremento de público. El verano multiplica estos movimientos y nuestra obligación es atenderlos. Hay zonas de playa estratégicas para nosotros como las Rías Baixas y buena parte de la Costa Brava, así como rutas más ligadas al Camino de Santiago, como las que llegan a Fisterra o Sarria. En larga distancia, reforzamos mucho, por ejemplo, destinos como Salou, Pamplona por San Fermín o el corredor Galicia-Cataluña. Y en los últimos años hacemos cada vez más servicios discrecionales ligados a grandes concentraciones juveniles, esencialmente festivales de música o citas deportivas. Vamos, que reforzamos en todas las rutas en las que el público nos lo demanda.

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