La nueva ley hipotecaria: vacuna contra los abusos y la litigiosidad

Ana Balseiro
Ana Balseiro REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

MABEL RODRIGUEZ

Con el notario como figura clave, la reforma refuerza la transparencia de los préstamos para impedir cláusulas abusivas. Sobre la mesa está si la nueva normativa encarecerá los créditos

28 jul 2019 . Actualizado a las 09:25 h.

Con tres años de retraso en la trasposición a la normativa española de la directiva europea sobre créditos hipotecarios -la demora estuvo a punto de costarle a España 90 millones de multa, que eludió in extremis en junio-, la reforma de la ley de crédito inmobiliario ha visto, por fin, la luz y acaba de cumplir su primer mes en vigor. Su objetivo principal es incrementar la protección al consumidor mejorando la transparencia del préstamo que contrata. Así, busca dejar atrás las prácticas abusivas de las entidades financieras que, como las cláusulas suelo o las de vencimiento anticipado de la hipoteca, colapsaron los juzgados en los últimos años y provocaron más de un tirón de orejas a España por parte de la Justicia europea.

«La nueva regulación hipotecaria debería permitir que la litigiosidad se reduzca notablemente», sostuvo hace unos días el responsable del departamento de reclamaciones del Banco de España, Fernando Tejada, durante la presentación de la memoria de reclamaciones del 2018, cuyo volumen ha caído a la mitad desde el máximo histórico del 2017, con más de 40.000 quejas. Mostró su confianza en las ventajas de «un mecanismo más cerrado de transparencia», que normalizará la relación entre banco y cliente. De momento, el pasado año las quejas hipotecarias se redujeron casi un 70 % (ahora suponen el 54 % del total), con los gastos de constitución de los préstamos a la cabeza, pues coparon seis de cada diez reclamaciones. Dichos gastos son precisamente uno de los puntos que la nueva legislación aclara, tras el pronunciamiento del Supremo.

Pero la reforma incluye más cambios. Los principales, a continuación:

Dos visitas al notario: adiós a la letra pequeña

Una de las mayores novedades es el protagonismo del notario, que se convierte en asesor independiente, además de garante de la legalidad del contrato, asegurándose no solo de que no hay cláusulas abusivas ni letra pequeña, sino también de que el prestatario comprende todo lo que va a firmar y sus riesgos. De hecho, a la tradicional visita para rubricar la hipoteca, se suma ahora su intervención en la fase precontractual, con una cita previa para desmenuzar con el cliente la documentación remitida por el banco (a través de una plataforma tecnológica y al menos 10 días antes de la firma) y que el notario, como asesor imparcial elegido por el prestatario (otra de las novedades), le aclare cualquier duda antes de formalizar el «casamiento» con la entidad.