«El parón académico en la mujer con hijos es real»

Asumió hace poco más de un año, en junio del 2018, la vicerrectoría de Comunicación e Relacións Institucionais de la Universidade de Vigo. Una nueva faceta que a esta profesora de Comunicación Audiovisual, licenciada también en Periodismo, le apasiona. Se había implicado de forma activa en la alternativa H2040 que llevó a Pachi Reigosa a ganar las elecciones y a convertirse en rector.


Pontevedra / La Voz

Mónica Valderrama Santomé (Waiblingen-Alemania, 1974) habla con pasión de su cometido como vicerrectora de Comunicación e Relacións Institucionais de la Universidade de Vigo. Su equipo tiene en mente muchos proyectos y ella es la encargada de darles visibilidad.

-Ser vicerrectora conlleva menos horas lectivas y más trabajo de gestión. ¿Lo esperaba así?

-Sabía que habría una reducción en la docencia para volcarme en gestión. El reto empezó en la campaña con la etiqueta #outroXeito y todavía no he parado de trabajar con una motivación total. El aprendizaje, conocer y divulgar lo que es la Universidade, sus personas y poder llevar a cabo proyectos es un estímulo diario incomparable a nada anterior.

-Ahora lidia con políticos...

-Cualquiera que me conozca sabe que me considero huérfana política y eso me ha hecho valorar a los políticos más en un trato humano. Agrada que los que velan por el bien colectivo antepongan el sentido común a los colores corporativos y eso hace que más allá de siglas lo relevante sea atisbar el perfil psicosocial. El político narcisista y la propaganda clásica de ensalzar al líder evoluciona hacia el buen coordinador de equipo y la empatía.

-En su día decidió sumarse al proyecto de Pachi Reigosa. ¿Por qué? ¿Qué había que cambiar?

-Lo cierto es que en la asamblea que se convocó y a la que me invitó Javier Berrocal (de la antigua Nova Universidade) para presentar una candidatura agrupando miembros de la comunidad que querían un cambio tras 20 años de gobierno de Alternativa Universitaria detecté que no habían pensado en la marca ni había una estrategia de comunicación. Me ofrecí a trabajar ese aspecto. Luego fue la generosidad de Pachi Reigosa la que me permitió llegar más lejos, pues me dio la oportunidad no solo de llevar a cabo la campaña electoral publicitaria de H2040 sino formar parte del núcleo de esta propuesta de gobierno. Fue una sorpresa y un honor. Lo que había que cambiar era lo que las personas de la UVigo llevaban pidiendo desde hacía años. Escuchar. Los compromisos más fuertes eran con PDI y de modo directo repercuten en estudiantes. La promesa del actual rector era que al término del mandato toda la comunidad hubiese mejorado sus condiciones. La ilusión transmitida nos condujo a la responsabilidad actual.

-La UVigo aprobó este año una medida para paliar los parones en la carrera académica derivados de la brecha de cuidados. ¿Es necesaria?

-Es absolutamente real, de 0 a 3 años las mujeres bajan su producción científica a consecuencia de la maternidad. Mientras los papás incluso pueden aumentar la misma con la baja. Estamos apostando por medidas como las salas de lactancia o esta que citas que apuestan por la igualdad. Y dentro de nuestras humildes posibilidades facilitar o mejorar la situación de la mujer que decide tener hijos sin que esta circunstancia merme la media que tenía en el desarrollo de su actividad docente e investigadora.

-Su campo, el de la comunicación, es vertiginoso. ¿Hemos perdido algo por el camino?

-Se ha perdido lo que denominamos la culturilla general. Las herramientas actuales son muy potentes y personalmente al dedicarme a la formación en ocasiones tengo la magnífica sensación de que aprendo más de lo que enseño. La capacidad de fidelización y seducción de los medios virtuales y la sensación de familiaridad permiten una llegada comunicativa y persuasiva muy directa.

«Nuestras ingenierías son fuertes y tenemos que atraer al público femenino»

Antes de pasar gran parte de sus jornadas en el Edificio Miralles, en Vigo, Mónica Valderrama impartía más docencia en el campus de Pontevedra.

?Baja el número de mujeres que optan por carreras STEM a pesar de su alta inserción. ¿A qué lo achaca?

? Quizás no sea el miembro del equipo que tiene más información sobre esta situación. La Unidad de Cultura Científica trata de promover y dar visibilidad a las mujeres para que se conviertan en un ejemplo a seguir. Iniciamos la UCC con tres piezas donde se mostraban a profesoras de UVigo en el ámbito de las TIC. Nuestras ingenierías son fuertes y prestigiosas y tenemos la intención de atraer al público femenino que en Bachillerato ya despunta en materias como Física o Matemáticas. Pensamos que emular el éxito y favorecer que se asocie el mundo simbólico de nuestra oferta en este ámbito puede atraer a las chicas que tengan esta inclinación.

?¿Falta pedagogía?

?Queda muchísimo recorrido. Todavía la diferencia en la educación y socialización infantil dista de hacer sentir a las niñas la misma pasión por ser más lanzadas con salvedades. Se promueve la docilidad, el no arriesgar. En los negocios o en las carreras típicamente masculinas por el número de matrícula las mujeres todavía son una anécdota. Cuando se dice que ya existe igualdad nosotras sabemos que queda un largo camino incluso en las instituciones públicas.

?¿El futuro pasa por los campus de especialización?

? Nos sentimos cómodos al poder identificar y etiquetar lo que nos rodea. Los campus de especialización surgen de la necesidad de crear sinergias y hacer más transversal el conocimiento adquirido. El que estudiantes de diferentes títulos interactúen como pasa en las materias híbridas que reproducen cómo funciona un sector son una riqueza. Que alguien de humanidades pueda trabajar con un tecnólogo para crear un producto, servicio o idea es el afán de cualquier universidad viva.

?Pontevedra estrenará Deseño e Creación en el curso 2020/2021. ¿Se sabe dónde?

?Todavía no, en este momento se están decidiendo los pasos a seguir con un decano comisario que velará por ese proceso.

Una viajera incansable

Le gusta viajar, aprovechar cualquier momento y no le da pereza hacer y deshacer maletas. Mónica Valderrama tiene claro que bien podría formar parte de ese 20 % de la población que tiene gen del «wanderlust». Basta con entrar en sus redes sociales para ver ese fuerte deseo o impulso de recorrer y explorar el mundo. Viajar es, desde luego, una de sus motivaciones, a la que solo supera Leo, su hijo de 11 años al que cariñosamente llama «marqués encantado». Ese pequeño está por encima de todo en su «short list» de motivos para ser feliz. La profesora y vicerrectora de Comunicación e Relacións Institucionais de la Universidade de Vigo elige cualquier playa de las Rías Baixas para respirar y desconectar ya que, dice, «no puedo ir hasta Kamakura, en Japón». Desvela también una cuestión muy personal, y es que sus filias y fobias se rigen más por el sentido del olfato que por ningún otro. «Ese es el más íntimo y que, por el momento, no puede reflejar ninguna galería de Instagram».

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