«No solo vendemos zapatos, también creamos comunidad»

Laura Villasenín desarrolló muy joven un interés creativo que la arrastró hasta Londres para estudiar diseño de producto para moda. Se especializó en calzado y, tras pasar por varias multinacionales, creó Miista. Con base en la capital británica, tiene tiendas en París, Barcelona y Londres. Ahora quiere convertir la filosofía de la marca en un estilo de vida.


Redacción / La Voz

No pasa desapercibida. Para quienes aman los zapatos, Miista es un nombre común. Detrás de esta marca con sede en Londres está Laura Villasenín (Ordes, 1979), una mujer con un gran interés estético que encontró en el sector del calzado una vía para desarrollar un talento que la ha llevado a explorar nuevas vías de negocio como los bolsos o, pronto, abrir una línea de ropa. Valora el trabajo en equipo y, por eso, más allá de los productos quiere convertir Miista en un estilo de vida. En la búsqueda de ese objetivo, aunque buena parte de sus ventas vienen del comercio online, la tienda física es para la compañía muy importante porque «no solo vendemos zapatos, también creamos comunidad, organizamos eventos...».

-Comenzaron pisando fuerte con unos zapatos que son más que eso, son pequeñas piezas de arquitectura resultado de un compendio de artes...

-En general beben de diferentes fuentes creativas. Tanto del diseño de moda como del diseño industrial, pero también del modo de trabajar. Porque busco la inspiración constante, desde el arte hasta la música. Compro mucho vintage. Es una continua búsqueda de inspiración.

-Como marca de calzado, ¿hacia dónde camina Miista?

-Vamos hacia la creación de una marca lifestyle que no solo esté enfocada en el calzado. Esa es la dirección hacia la que nos enfocamos. No queremos ser solo una marca de zapatos. Estamos empezando a lanzar una línea de bolsos, pero a corto plazo también queremos poner en el mercado una línea de ropa. Luego en el futuro ampliar a más productos que evoquen un estilo de vida.

-Miista combina la tienda online con los establecimientos a pie de calle.

-Empezamos a abrir hace dos años tiendas físicas. Después de fundar Miista en el 2010, lanzamos la primera colección en el verano del 2011. Los primeros años mostrábamos las colecciones a compradores de Estados Unidos o Europa como las Galerías Lafayette, en París. Además de eso teníamos nuestra página online, pero durante esos primeros años no nos enfocábamos a un negocio directo al cliente final. Lanzamos la marca enseñándola a través de otras tiendas multimarca, pero durante los últimos años hemos cambiado el enfoque, dirigiéndonos cada vez más a los clientes de forma directa. Abrimos tiendas en París, Barcelona y Londres.

-¿La idea es convertir la tienda en un «atelier»?

-Cada vez más la tendencia de compra es vía online, pero creemos que esto puede resultar un poco impersonal. Frente a esto, está el opuesto, que es un servicio en la tienda muy personal, muy transparente, creando comunidad. Hacía ahí es hacia donde nos enfocamos. Desde el principio nos mostramos muy transparentes. Todo lo que hacemos está hecho artesanalmente en Alicante. Creemos mucho en la transparencia y también en el trato directo con los clientes. A la hora de hablar de número de pares vendidos, el negocio principal es online, pero las tiendas a pie de calle tienen mucha importancia, porque son un espacio en el que no solo vendemos zapatos. Organizamos eventos, generamos comunidad y los clientes pueden conocer a nuestro equipo. Porque la gente que trabaja en ellas no son meros dependientes, son algo más. Son estilistas, ofrecen un trato personal y ayudan al cliente, le cuentan la historia de la marca, cómo está hecho el producto...

Laura Villasenín se fue a estudiar a Londres, donde tiene la sede de Miista. Y analiza la experiencia de haber emigrado.

-No. No creo que se tenga que hacer desde fuera. Hoy puedes hacerlo desde cualquier lugar. En nuestro caso, trabajar desde cualquier lugar es bueno porque somos una mezcla de inspiraciones. Algún toque es de Londres, pero de esa parte de la ciudad más sucia. Pero soy de Ordes. La mitad de mi inspiración está en Galicia. La parte más natural. Mezclo lo contemporáneo con lo rural. Hoy no es necesario estar en una ciudad como Londres para hacer algo como Miista. A lo mejor no me veo haciéndolo desde otro lugar porque creas vínculos. La marca es la gente que trabaja en Londres. Aunque parte del equipo está disperso.

-¿Cuánta gente lo forma?

-Somos 24 personas. Pero eso incluye dos en Barcelona y dos en París. En noviembre abrimos un almacén de logística en Portugal donde hay dos empleados. Somos un equipo pequeño para la cantidad de proyectos que realizamos. No cuenta el equipo de artesanos con el que trabajamos desde hace siete años porque no están en nuestra plantilla.

Una mujer creativa que busca inspiración en todas partes

Su calzado es famoso entre «influencers» que realmente marcan tendencia en el mundo de la moda, pero ella más que un amor por los zapatos lo que tuvo durante toda su vida fue un interés por hacer cosas creativas, por el diseño, por la estética. En el 2001 se mudó a Londres para estudiar diseño de producto para moda y acabó quedándose. Le interesó el calzado porque en la escuela de moda tenían un curso específico. Además, como dice, los zapatos mezclan el diseño industrial con la moda. Una de las muchas cosas que le gustan de Galicia, además de evocar los veranos que pasó en su tierra y de disfrutar de sus puestas de sol, es la manera de hacer las cosas: «La manera de ver el desarrollo de negocio y de enfocar la compañía desde el punto de vista colaborativo como se hacían las cosas en las zonas rurales», dice. Además, se felicita por haber logrado que Miista sea una empresa independiente donde todo se hace desde un punto de vista muy orgánico, muy poco a poco.

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