Lenovo, la otra cara de la guerra digital

La compañía china está bien asentada en EE.UU., donde goza de una reputación y confianza máximas e incluso tiene al Gobierno como cliente. Su nuevo objetivo, el negocio de las pymes


Redacción / La Voz

Mientras el mundo contiene la respiración ante el conflicto Estados Unidos-Huawei, una empresa tecnológica china, Lenovo, representa la otra cara de la moneda: una compañía perfectamente asentada en territorio estadounidense, donde goza de una reputación y una confianza máximas y ha conseguido liderar el mercado profesional de ordenadores personales. Lenovo, con una capitalización de 45.000 millones de dólares, dispone de uno de los catálogos más extensos del mundo de productos conectados, desde smartphones (Motorola), a tabletas, pecés y portátiles (ThinkPad, Yoga, Lenovo Legion) y equipos de trabajo, así como dispositivos de realidad aumentada y virtual y soluciones inteligentes para hogares y oficinas.

«El origen de Lenovo es chino, pero somos una empresa global y, por lo tanto, entendemos el mercado abierto», explica Irene Acedo, directora ejecutiva de ventas del grupo Data Center para Europa, Oriente Medio y África. Acedo recuerda que, sin ir más lejos, «el Gobierno de EE.UU. es cliente de Lenovo. Y cuando miras al top management de esta compañía, el 40-50 % son europeos y americanos».

Fundada en Pekín en 1984 con el nombre de Legend, el gran salto de Lenovo -nombre que adoptó en el 2004- se produjo en el año 2005, cuando adquirió el negocio de ordenadores personales de IBM. Pagó 1.250 millones de dólares y asumió otros 500 millones adicionales de la deuda de la legendaria compañía norteamericana. Pero a cambio se hizo con la consolidada línea de portátiles ThinkPad y se convirtió en el tercer mayor fabricante de computadoras del planeta. Menos de una década después, en el 2014, completó la operación con la compra del área de servidores de IBM (x486) y poniendo una pica en el negocio de la telefonía móvil: le compró Motorola a Google por 2.900 millones.

Esta forma de entrar en el mercado norteamericano, con diferentes adquisiciones, fusiones y joint ventures -una política que ha hecho extensiva a otras partes del mundo, como en Japón con Fujitsu y NEC o en Alemania con Medion-, ha enraizado fuertemente la compañía en aquel país. Hasta el punto de que, aunque parte de Lenovo está en manos del Gobierno de Pekín (a través de la Academia China de las Ciencias), en su accionariado también figuran IBM (7,9 %) y empresas de capital riesgo estadounidenses como Texas Pacific o General Atlantic. Además, el sector tecnológico americano provee a Lenovo de componentes para sus productos, destacando Intel -la plataforma principal de sus ordenadores- y Qualcomm (procesadores para dispositivos móviles).

Supercomputadores

En España, Lenovo ha conseguido asentarse en el negocio de los ordenadores personales. «En consumo somos número uno como pecé -señala Irene Acedo-. Nuestro gran reto es en SMB [pequeñas y medianas empresas, por sus siglas en inglés) y en big market , donde nos conocen como Lenovo PC y no tanto como Lenovo Data Center».

Las soluciones de Lenovo para centros de datos (ThinkSystem, ThinkAgile) hacen posible contar con la capacidad de almacenamiento y procesamiento necesarias para establecer las conexiones que están revolucionando las empresas y la sociedad actuales. La compañía ha instalado el 28 % de todos los supercomputadores que hay en el mundo, como el MareNostrum de Barcelona, que hasta el año pasado era el más potente del mundo (ha sido superado por otro construido por Lenovo en Alemania). «De alguna forma, estamos utilizando esta tecnología para desarrollar nuestra estrategia en inteligencia artificial. Usamos la supercomputación de nuestros ordenadores para perfeccionar el machine learning y ser capaces de manejar el big data y ayudar a nuestros clientes», explica Acedo.

Estas gigantescas granjas de procesamiento de datos requieren computación en tiempo real y además deben ser capaces de disipar el tremendo calor que se produce en los equipos, de forma que se puedan mantener operativos, sin tener caídas y de forma continuada en el tiempo.

Este nicho de mercado está evolucionando hacia dos soluciones que Lenovo ya está ofreciendo a sus clientes. Por un lado, el cloud híbrido -«hay empresas que no quieren tener todos sus datos en la nube pública, sino que necesitan tener parte en local; entendemos que ese es el futuro»-. En la compañía china apoyan esta estrategia, por un lado, siendo proveedores de las grandes empresas de cloud como Microsoft (Azure), Google o Amazon (AWS), y por otro apoyando a esos clientes que quieren tener su base de datos local.

 La otra solución es el hardware as a service (la denominación comercial del servicio de Lenovo es TruScale). «Es un pago por uso real, en lugar de comprar los servidores y tener que pagar por ellos, lo que hacen es pagar por lo que usan -detalla Acedo-. Van a tener un data center a su servicio, donde van a ir pagando mes a mes, y se basa en el consumo eléctrico de las máquinas; es la forma que tenemos de medirlo». Es una forma de llegar también a la gran empresa y de ayudar a los socios que necesitan centros de datos, tecnología y computación para vender sus servicios, por lo que al final repercute en los SMB.

 Pensando también en las pymes, Lenovo presentó en Orlando una nueva línea de portátiles ThinkBook (los modelos 13s y 14s) con un diseño ligero y que ofrecen la movilidad y facilidad de uso de los equipos de consumo, pero con funcionalidades profesionales y de seguridad como el encendido mediante detección de huella dactilar o el cifrado de datos de usuario.

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