Claves del éxito: competitividad y sector exterior

Los expertos recuerdan que el liderazgo gallego también se debe a un peor comportamiento demográfico


Redacción / La Voz

El avance en el proceso de convergencia es un éxito incontestable que permite a Galicia situarse en una senda más favorable. De hecho, es la primera vez que el PIB per cápita de la comunidad se sitúa en el 90 % de la media estatal. A ello ha contribuido una realidad: esta autonomía lleva tres años creciendo por encima de la media estatal. Pero hay un factor estructural negativo que ayuda a explicar el liderazgo gallego: el peor comportamiento demográfico. Un análisis en el que coinciden la mayoría de los expertos consultados. «Estamos hablando de convergencia en PIB per cápita y en este indicador el denominador también juega: la población española creció un 15,3 % entre el año 2000 y el 2018, mientras que Galicia perdió población, un retroceso algo más acusado en Asturias», explica Miguel Vázquez Taín, profesor de Economía Política en la Universidade de Santiago (USC).

La variable de la población no puede esconder otros éxitos logrados en este tiempo y que explican en mayor medida esa convergencia: la mejora de la competitividad y, sobre todo, el dinamismo de las exportaciones. Con todo, se aprecian ahora algunos cambios. «Hasta el año pasado el gran peso lo tenía el sector exterior y, sin embargo, llevamos ya dos trimestres en que esto ha cambiado mucho; el sector exterior detrae y ahora quien aporta es el consumo y también la inversión, aunque en menor medida», precisa Patricio Sánchez, profesor de la Universidade de Vigo y miembro del Foro Económico de Galicia (FEG).

Los académicos e investigadores destacan el hecho de que Galicia no se sitúe ya en el furgón de cola, lo que evidencia avances considerables, sobre todo en el tejido empresarial e industrial, que ha ido modernizándose y abriéndose cada vez más el exterior. Galicia logró el pasado año un nuevo récord de exportaciones. Las ventas al exterior de las empresas gallegas sumaron más de 22.857 millones de euros, lo que supuso crecer más del doble que la media española. Y esto fue posible, en gran medida, gracias a la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas. Nunca antes habían vendido tanto fuera.

En el 2018 exportaron un total de 7.259 firmas, un 8,1 % más que en el 2017. De estas, 2.498 eran empresas exportadoras regulares, es decir, que lo hicieron en los últimos cuatro años consecutivos, una cifra que es un 3,5 % superior a la del año anterior. «Este es para mí uno de los factores más importantes para explicar la posición gallega», apunta Roberto Pereira, presidente del Círculo Financiero de Galicia.

La comunidad también logró resistir mejor en los años de la crisis en los que se destruía más empleo por el elevado peso que tiene también el sector público como proveedor de rentas. La proporción de pensionistas jubilados, por el envejecimiento, ha jugado aquí un papel positivo. «Esto ayudó a mantener una demanda sólida, lo que contribuyó a empujar la economía en mayor medida que en otras comunidades del Estado», recuerda el profesor Vázquez Taín.

En el horizonte, sin embargo, asoman algunos desafíos que serán determinantes para que la comunidad pueda seguir manteniendo un comportamiento diferencial positivo para avanzar en la convergencia. «La crisis no afectó a todos por igual; y eso se puede ver en el mercado de trabajo, donde muchos de sus indicadores todavía no han alcanzado los niveles precrisis; además, el modelo de crecimiento gallego tiene que asentarse aún sobre pilares más sólidos: mayor desarrollo de la industria manufacturera y más tecnología; la política de I+D, también la educativa, no está a la altura de otras comunidades», argumenta Patricio Sánchez.

Otros expertos consultados también coloca el foco en la necesidad de intensificar las actividades industriales de mayor valor añadido. «Hay que posicionarse en aquellos sectores estratégicos con un alto contenido tecnológico, competir en conocimiento y no en mano de obra», subraya Roberto Pereira, quien considera que esta es la vía para aumentar la competitividad y la productividad.

Sin embargo, el mayor de los desafíos a los que se enfrenta Galicia es el demográfico. «Para que la comparativa dentro de 18 años pueda ofrecer un balance positivo es necesario revertir la tendencia actual; de seguir esta dinámica ocurrirá que, más pronto que tarde, a la hora de analizar el PIB per cápita se vea afectado también el numerador del indicador; si logramos dinamismo demográfico tendremos dinamismo económico y seguiremos convergiendo», insiste el profesor Miguel Ángel Vázquez Taín.

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