«Fight for $15», para vivir del trabajo

Surge un movimiento social que exige que el salario mínimo se duplique. La propuesta consigue llegar hasta el Congreso para su debate


102 meses consecutivos de creación de empleo. Casi nueve años. Las cifras de la economía estadounidense son extraordinarias. Casi pleno empleo, con un paro del 3,8 %. La presidencia de Donald Trump cabalga a lomos de unas cifras históricas. La recuperación, lenta y continuada, comenzó con la anterior administración. Trump le ha puesto un motor trucado a base de recortes fiscales y desregulaciones. Como consecuencia, la deuda pública se ha disparado hasta los 22 billones de dólares. Números cósmicos. Insuficientes, sin embargo, para cuarenta millones de estadounidenses pobres. Muchos de ellos trabajan.

El 12,3 % de la población de EE. UU. vive bajo el umbral de la pobreza. Lo cual, para una familia de cuatro personas, supone ingresos de menos de 25.000 dólares anuales. En la misma capital del país, Washington DC, abundan los sin techo. También en zonas céntricas de la muy gentrificada San Francisco. Solo en la capital, el 19 % de la población es pobre. Aún peor, «el 47 % de las familias de Washington viven en lo que se llama pobreza líquida», explica Joseph Leitman, de la oenegé Capital Area Asset Builders. «Personas que, si pierden el trabajo o les surge una emergencia médica, caerían en tres meses» bajo ese umbral.

La deuda privada también es estratosférica. En un país que vive del crédito, el 78 % de los trabajadores carecen de ahorros y acumulan una deuda media en sus tarjetas de crédito de más de 8.000 dólares. Por ello, es tan frecuente encontrarse con personas que tienen dos o hasta tres trabajos para intentar llegar a fin de mes. Y hay empleos donde, por muchas horas que uno le eche, las cuentas no salen.

En ellos se concentra la campaña «Fight for $15» (Lucha por los 15$ -13,3 euros?), que dio sus primeros pasos en Nueva York en el año 2012. Pelean por un mínimo salarial de 15 dólares a la hora (el salario mínimo alcanza los 1.097 euros al mes). El federal está en los 7,25, congelado desde el 2009. Los estados establecen el suyo, también las ciudades. Por ejemplo, el de Alabama es el mismo que el federal, mientras en California es de 12 y en la capital de 13,25 (14 a partir del 1 de julio). Las empresas han de asumir el mayor de los que se apliquen allá donde se encuentren.

Marginal durante sus primeros años, la lucha ha llegado al Congreso. Los demócratas, actualmente mayoría en la Cámara de Representantes, promueven una ley que duplicaría el salario mínimo federal para el año 2024. Se acogen a testimonios como el de Terrence Wise, de 39 años, empleado en un McDonald’s de Missouri, que explicó a los congresistas cómo su familia «ha sido homeless a pesar de tener dos fuentes de ingreso». Junto a su mujer y tres hijos, malvivió en una pequeña furgoneta. «Nunca debería suceder que en EE. UU. con múltiples trabajos no tengas dónde dormir».

Maryland se convirtió hace unas semanas en el sexto estado en aprobar el mínimo salarial de los 15 dólares por hora para el 2025. La mayoría demócrata en la Asamblea General del estado permitió superar el veto del gobernador, el republicano Larry Hogan. Según Hogan, los 15 dólares «nos costarán empleos, tendrán un impacto negativo en nuestra competitividad y devastarán la economía de nuestro estado». La vecina Virginia paga el mínimo de 7,25 dólares la hora y el gobernador teme una desbandada.

Hay voces que advierten contra una subida generalizada sin tener en cuenta las grandes diferencias de costes laborales y de la vida entre estados. Lo asumible para San Francisco no lo sería en Louisiana, advertía un reciente editorial de The Washington Post. Pero la realidad es que, como Terrence Wise, a millones de estadounidenses no les llega ni con dos salarios.

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