El secreto mejor guardado de Google

El gigante ha vuelto a actualizar las reglas que rigen su algoritmo de búsqueda, el sistema que decide qué es relevante en la web. Muchas empresas ya temen las consecuencias


Redacción / La Voz

En Silicon Valley se guarda uno de los secretos mejor guardados de la humanidad. Una fórmula completamente desconocida, vigilada con sumo cuidado y por la que muchas empresas del mundo estarían dispuestas a pagar ingentes sumas de dinero. Hay quien se atreve a compararla con la fórmula de la Coca Cola. De la nueva era digital, claro. Y no es para menos. Hablamos del secretísimo e inexpugnable algoritmo de Google, el que rige y dirige todo lo que se mueve en la web. El que decide si una empresa es relevante para la humanidad. El que elige qué contenidos aparecen en las primeras posiciones cuando un usuario lanza cualquier tipo de consulta en su archiconocida cajita de búsqueda. E, incluso, el que decide si una compañía prospera en el mercado digital o, por el contrario, se hunde abocada al más cruel ostracismo 2.0.

Puede parecer una cuestión solo reservada para las mentes más puestas en la materia. Pero el algoritmo de Google afecta al común de los mortales. A todos. A grandes como Amazon, Inditex o entidades bancarias. Pero también al que tiene una empresa en el barrio y decide dar el paso al mundo digital. O a cualquier ciudadano que se pone a teclear en la pequeña caja de búsqueda del gigante digital una duda que le surja en su día a día.

Todo lo que afecta a las tripas del buscador tiene su repercusión en el mundo. Y por eso, ante el anuncio de la última actualización -bautizada como Florida 2-, son muchas las empresas que se han echado a temblar. Un simple cambio en las normas y reglas que Google utiliza para ordenar los contenidos que campan por el vasto mundo de Internet puede hundir la estrategia de márketing digital de cualquiera. E incluso puede llegar a provocar un importante agujero en las cuentas de una compañía. «Si las normas cambian y toda tu estrategia de márketing estaba volcada únicamente en el posicionamiento de Google, puedes acabar por desaparecer. De un negocio con una facturación media de entre 20.000 y 30.000 euros al mes puedes pasar a no tener ningún tipo de relevancia y, por tanto, no conseguir clientes que te compren», explica Jordi Ordóñez, consultor en comercio digital y experto en la materia.

No es para menos. En España, más del 90 % de todas las búsquedas en la red se hacen a través de Google.

Un mínimo ajuste en los códigos informáticos que hacen funcionar Google puede provocar un importante cambio en las reglas del juego de la red. Ellos mismos lo reconocen: «Esta semana, hemos lanzado una actualización del núcleo general del algoritmo, como hacemos varias veces por año. Como cualquier actualización, algunos sites pueden notar caídas o subidas. No hay nada malo con las páginas que ahora pueden funcionar peor. En vez de eso, los cambios en nuestros sistemas están beneficiando a páginas que antes estaban premiadas de menos», señalaban. Admiten los cambios pero, como de costumbre, sobre el meollo de la cuestión, ni una palabra. ¿De qué se trata ese meollo? Cuando un ciudadano comienza a teclear cualquier palabra, los sistemas computacionales de Google se ponen manos a la obra. Estas máquinas bucean y filtran las millones de páginas web que utilizan esos términos u otros relacionados. Tras analizarlos, organiza en su página de resultados todas esas webs mediante un algoritmo secreto que decide qué es más relevante y qué menos. Y para hacerlo considera toda una serie de factores de los que poco o nada se sabe.

 Ordenar la web

«Lo ideal es no depender solo del SEO -el posicionamiento en buscadores o también conocido como optimización de motores de búsqueda- sino apostar también por el tráfico de pago, por las redes sociales y por todas las herramientas a nuestro alcance. Porque si centramos nuestras estrategias de márketing digital solo en una de ellas, cualquier pequeño cambio que estas realicen nos pueden mandar directamente a la ruina», sentencia Jordi Ordóñez. Este experto asegura que, detrás de estas actualizaciones, Google tiene un objetivo bastante interesante: «Lo que buscan es ordenar la web, barrer los contenidos de peor calidad y ofrecer a sus usuarios los mejores resultados». Pero, advierte, no todo es altruismo. «Google es una empresa y quiere ganar dinero. No desvela el fondo de sus algoritmos porque si todos supiéramos como colocar nuestra web la primera dejaríamos de pagarle para salir en las cajas de publicidad que tiene. Y la mayor parte de sus beneficios vienen de ahí». El gigante tiene que cuidar su peculiar fórmula de la Coca Cola.

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