Tecnologías al servicio de los humanos, no en su contra

Empresarios y directivos TIC, entre ellos el gallego Jesús Echarri, lanzan un certificado que vigila y da fe del comportamiento ético de los algoritmos


Redacción / La Voz

Podría parecer una obviedad, pero, a la vista está, existen ya sobradas evidencias de lo contrario. La tecnología ha transformado el mundo que conocemos en el último siglo, y lo hará aún más en los próximos dos decenios al calor de la cuarta revolución industrial, hasta extremos que solo la ficción pudo soñar. Ocurre que también ha sido una herramienta perniciosa. Los algoritmos que trafican con datos de ciudadanos vulnerando su intimidad o el uso de esta información para alterar el curso de unas elecciones son solo ejemplos de una realidad que ha desatado la alarma. Hoy son ya muchas las voces que exigen una reflexión sobre el camino emprendido, sobre la necesidad de habilitar cortafuegos para contener estos desmanes. Y es sobre la base de estos temores como vio la luz hace unas semanas Good for Humans, un certificado que acreditará que la tecnología, así sea un servicio o un producto, cumple los estándares éticos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

Tras el certificado, cuyos ingresos se destinarán a acciones sociales relacionadas con la tecnología (como cursos de nuevas habilidades y reorientación laboral), están destacados empresarios y directivos del sector TIC español, entre los que figura el CEO de la coruñesa Improving Metrics, Jesús Echarri. Junto a él, figuran también Rodrigo Menchaca, Bianca Dragomir, Carlos Álvarez y Diana Orero. Los cinco asistieron a la puesta de largo del proyecto en la reciente edición del Mobile World Congress de Barcelona, donde presentaron la iniciativa a numerosas empresas y multinacionales del sector. «La acogida fue muy muy buena -explica Echarri-, porque todo el mundo entiende lo que proponemos: que la tecnología no sea un fin, sino que esté al servicio de los humanos».

Good for Humans no nace ahora por casualidad. La implantación del 5G, en combinación con la inteligencia artificial e innovaciones como el Internet de las cosas o la realidad virtual, va a desencadenar cambios radicales en distintos ámbitos, tanto sociales como económicos. La tecnología va a estar presente de una forma hegemónica en todos ellos, de ahí que los impulsores del proyecto consideran vital establecer mecanismos que garanticen que su uso no desborde a las sociedades a las que sirve.

El problema es básicamente de tiempos. Todas estas innovaciones van a generar cambios acelerados porque la creación de aplicaciones, el desarrollo de algoritmos, está siendo, y aún lo será más, imparable. La cuestión es que, paralelamente, la desconfianza entre la ciudadanía respecto de las tecnologías crece, como quedó de manifiesto recientemente en una encuesta encargada por la Comisión Europea. El certificado entra de lleno en este terreno. «Good for Humans -explican sus creadores- tiene un fin doble. Por una parte, servir de faro a las empresas para vincular sus productos y servicios a los ODS y, por otra, dar visibilidad a estos productos para que los consumidores puedan saber que están contribuyendo a un mundo mejor».

Los impulsores del proyecto explican que hasta la fecha no existía una entidad independiente que acredite que las tecnologías en el mercado cumplen unos estándares éticos, una inquietud «que cada vez preocupa a más empresas de forma individual». Good for Humans ocupará ese espacio, para lo que además alentará la creación en las compañías de una nueva figura: los humanity managers, un empleado que se encargará de tutelar que «la tecnología esté al servicio de las personas y no al revés».

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