SpaceX sigue dando alegrías a Musk

La cápsula «Dragon Crew» completa con éxito la misión de prueba que demuestra que está lista para transportar astronautas ? EE.UU. ya no tendrá que depender de las «Soyuz» rusas

SPACEX

Redacción / La Voz

Aunque el negocio de los coches eléctricos continúa con altibajos (Tesla anunció el cierre de la mitad de sus concesionarios en EE.UU. y una subida del 3 % en los precios de los vehículos, a excepción del Model 3), Elon Musk puede respirar tranquilo porque tiene debajo un colchón tremendamente confortable y que lo soporta todo: SpaceX. La compañía de vuelos espaciales acaba de marcar un nuevo hito con la primera misión de su cápsula Dragon Crew, ideada para transportar astronautas y no solo carga. El vuelo de prueba se completó con éxito el pasado 8 de marzo y supone que Estados Unidos recupera la capacidad de enviar seres humanos más allá de la atmósfera terrestre.

Desde el fin del programa de los transbordadores -el último vuelo fue el del Atlantis, del 8 al 21 de julio del 2011-, la NASA ha dependido de las naves Soyuz rusas para alcanzar la Estación Espacial Internacional (ISS). El desarrollo de un sistema propio, la cápsula Orion, fue abandonado por los recortes presupuestarios durante la era Obama y la iniciativa privada de Elon Musk llegó al rescate. En el 2012 conseguía llevar la Dragon, impulsada por el cohete Falcon 9, a la ISS y desde entonces se han realizado dieciséis misiones de transporte de suministros y pruebas diversas. La NASA apoyó el programa con 396 millones de dólares.

Pero en la agencia espacial estadounidense seguían sin poder poner astronautas en órbita y la competencia no dejaba de crecer: China planea crear su propia estación espacial y acaba de conquistar la cara oculta de la Luna con su sonda Chang’e 4. Precisamente, la colonización del satélite es uno de los objetivos a medio plazo de las grandes potencias, tanto de cara a la explotación de los recursos que contiene (hidrógeno, oxígeno, helio-3) como para servir de plataforma de hipotéticos vuelos tripulados a Marte. Claro que, para hacer viables todos estos proyectos, se necesita tener la capacidad de llevar astronautas y traerlos de vuelta a la Tierra sanos y salvos, y eso es lo que ha demostrado que es capaz de hacer SpaceX.

«La cápsula Crew Dragon cuenta con un control ambiental y un sistema de soporte de vida que proporciona un ambiente cómodo y seguro para miembros de la tripulación», explican desde la compañía de Elon Musk. La nave está equipada con un sistema de escape seguro en caso de cualquier anomalía durante el ascenso o en el reingreso a la atmósfera. La tripulación puede tomar control manual de la nave si es necesario, aunque las operaciones de atraque y desatraque de la ISS son autónomas. Posteriormente, la cápsula cae al océano tras haber frenado gracias a un equipo de paracaídas mejorado.

En su primer vuelo de prueba, la Dragon Crew transportó aproximadamente 200 kilos de material y equipos. La nave espacial llevaba simuladores de masas y un dispositivo de prueba antropomórfico (ATD, una especie de dummie como los que se utilizan en los test de choque en la industria de la automoción) equipado con sensores alrededor de la cabeza, el cuello y la columna vertebral. Los responsables de SpaceX bautizaron al muñeco como Ripley, un guiño a la protagonista de la saga de Alien encarnada por Sigourney Weaver.

El lanzamiento se llevó a cabo el 2 de marzo desde el complejo 39A de la NASA en el Centro Espacial Kennedy, que SpaceX arrendó por un plazo de 20 años en el 2014. Estas instalaciones funcionan desde los años 60, por lo que tienen un gran valor como patrimonio de la historia espacial y Musk no ha dudado en destinar parte de su presupuesto para realizar mejoras significativas (además de modernizar las estructuras y el suelo, se instalaron una nueva base giratoria y un nuevo brazo de acceso desde el cual la tripulación aborda la nave espacial.

Tras los procedimientos previos a la secuencia de ignición (verificaciones por parte del director de lanzamiento de SpaceX, armado del sistema de escape, carga del queroseno y las dos etapas de oxígeno líquido que propulsan el cohete, enfriamiento del motor y presurización del tanque de propelente), que se prolongaron por espacio de 45 minutos, empezó la cuenta atrás.

Los 11 minutos que pasan desde el momento del despegue hasta que la cápsula se separó de la segunda etapa fueron de gran tensión, pero todo transcurrió según lo previsto. Después de completar un total de 18 órbitas terrestres, la Dragon Crew se acopló con éxito al módulo Harmony de la Estación Espacial Internacional. A bordo de la ISS, los astronautas Anne McClain (EE.UU.), David Saint-Jacques (Canadá) y el comandante de la Expedición 58, Oleg Kononenko (Rusia), abrieron la escotilla.

Por esa abertura entrarán, si todo va según lo previsto, los astronautas de carne y hueso que viajarán a bordo de la cápsula el próximo mes de junio. La Dragon Crew tiene capacidad para transportar cuatro personas más alrededor de 100 kilos de carga.

«Es el amanecer de una nueva era y un increíble logro en la historia de Estados Unidos, un ejemplo perfecto de décadas de esfuerzo para conseguir este tipo de capacitación», señaló Jim Bridenstine, administrador de la NASA. Explicó que hay un «largo camino por delante», pero que resulta factible «el retorno a la Luna», la instalación de «estaciones espaciales con actividad humana» y, «eventualmente, llegar a Marte».

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