La ingeniería que conecta el mundo

Caminos está detrás de las carreteras, trenes y puertos. Superada la crisis, el paro en la profesión ha caído al 5 % y los alumnos trabajan antes de acabar


Redacción / La Voz

En la Escola Técnica Superior de Enxeñeiros de Camiños, Canais e Portos (UdC) se ofrecen dos titulaciones clásicas aunque de nombre nuevo: el grado en Tecnoloxía da Enxeñaría Civil (antiguo Caminos) y el grado de Enxeñaría de Obras Públicas (la anterior ingeniería técnica). Con estas titulaciones de cuatro años, el alumno puede pasar automáticamente al máster de Enxeñaría de Camiños, Canais e Portos, un estudio de dos años habilitante y necesario para ser ingeniero de Caminos. Aunque ambas líneas llevan al mismo máster, es aconsejable cursar Tecnoloxía si el objetivo es la ingeniería superior, porque el máster exige los conocimientos teóricos que se analizan profundamente durante la citada carrera.

¿Es sensato hacer Caminos después de la crisis de la construcción que se ha vivido en España? Ignasi Colominas, el director de la escuela, lo tiene claro: «En esta escuela tenemos dos problemas; por una parte, no vienen tantos alumnos como podemos atender y, por otra, no generamos titulados al ritmo que necesita la sociedad». Es decir, las cosas vuelven a estar como hace años, cuando las empresas cogían a los alumnos antes de terminar. El paro actualmente se cifra en el 5 %, cuando la titulación llegó a superar el 17 % de desempleo.

Una de las grandes ventajas de esta ingeniería es lo adaptable que resulta para seguir una carrera profesional: «Es lo suficientemente amplia para trabajar en todos los sectores», explica Colominas, quien enumera por supuesto la construcción de obra civil (carreteras, ferrocarriles, puertos o polígonos industriales, entre otras cosas), la consultoría, la gestión y administración de la obra civil y la explotación de infraestructuras y su mantenimiento y conservación. Pero también hay un campo en constante crecimiento que es la logística industrial o las energías renovables. José París, subdirector de la escuela, apunta también el valor de estos estudios en campos paralelos de la ingeniería, desde los aviones -«el calculo de estructuras de las alas es similar al de un puente», explica a modo de ejemplo- hasta la automoción: «Los coches tienden cada más a la optimización de los materiales y la reducción de las vibraciones», campos a los que se dedican muchas horas de estudio en esta carrera. La movilidad, la ecología y el control del agua son otros de los campos de referencia de un ingeniero de Caminos.

Campaña en los institutos

Todas estas facetas se desconocen en la sociedad, y por eso han puesto en marcha Camiños de Futuro, una campaña de talleres en los institutos de toda Galicia que coordina Diego Carro. Cofinanciados por la Fundación Ingeniería Civil de Galicia y el Ministerio de Ciencia, se trata de realizar una serie de experimentos en clase (hacer hormigón, conducir agua o mover un tren) que permitirán a los alumnos desarrollar sus propios proyectos, analizar problemas y proponer soluciones.

Y es que esto último es uno de los pilares de la profesión: «Un ingeniero toma muchas decisiones importantes que afectan a miles de personas -recalca Colominas- y para eso tienen que tener criterio».

«Es una carrera de fondo, exige mucha constancia»

S.C.

María Muñoz (A Coruña, 1994) tenía claro que quería ser ingeniera de Caminos. Por una parte le gustaban las matemáticas y por otra, le llamaba el mundo de la construcción. No le resultó fácil ni convencer a su familia ni sacar la carrera, pero apenas tardó unos días desde que acabó el máster en encontrar trabajo y este «es mejor de lo que yo pensaba».

-Empezar la carrera de Caminos en el 2013 tuvo que ser difícil.

-Sí, todos me decían que hiciese otra cosa, que no iba a encontrar trabajo, y que además era una carrera dura. Y sí, es difícil, pero yo no me veía en otro sitio.

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«El grado es el principio de algo, no el fin»

S.C.

Sergio Couto (Barcelona, 1976) tiene una consultoría de ingeniería en A Coruña, un salto al emprendimiento que coincidió con la crisis y que le lleva a viajar por medio mundo para cumplir con sus obligaciones.

-¿Por qué Caminos?

-Siempre me habían llamado la atención las grandes obras de ingeniería (grandes presas, grandes puentes...). Al haber Escuela en A Coruña, donde vivo desde los cinco años, la decisión fue fácil.

-¿Le resultó difícil?

-Los primeros cursos son duros, en especial el primero. El cambio con el colegio era muy grande, demasiado quizás. La salida de la zona de confort es brutal.

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