AIReF, el guardián de la virtud de las cuentas públicas

El organismo, creado por imposición de Bruselas tras el rescate, evalúa la sostenibilidad de las finanzas públicas. Algunos de sus informes y opiniones, independientes, han levantado ampollas en la Administración


Madrid / La Voz

El presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), José Luis Escrivá, compareció hace unos días en el Congreso para valorar el proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de este año -aún en tramitación- y concluyó que era «improbable» que cumplan con el objetivo de déficit pactado con Bruselas para este ejercicio (del 1,3 % del PIB), ya que la estimación de los ingresos peca de optimista y los gastos probablemente acabarán desbocándose. El jarro de agua fría con el que el organismo bautizó las primeras cuentas del Ejecutivo de Sánchez no es, sin embargo, una novedad. Se ha repetido con cada presupuesto evaluado -independientemente del color del Gobierno- desde el nacimiento de la AIReF, en el 2014. La institución no se casa con nadie porque, precisamente, ese es su cometido: controlar y comprobar los datos públicos para garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas.

¿Qué es la Airef?

Lo lleva en su nombre. Es el organismo encargado de velar por el cumplimiento de la estabilidad presupuestaria en los tres niveles de la Administración (central, autonómica y local). Es decir, el guardián de que las cuentas públicas no solo parezcan virtuosas, sino de que realmente lo sean. 

¿Cuándo Y por qué nació?

Tiene una historia aún corta, ya que nació en el 2014, por imposición directa de la Comisión Europea y el Fondo Monetario Internacional tras el rescate financiero del 2012. De hecho, el Memorando de Entendimiento del rescate recoge específicamente la obligación de crear un órgano fiscalizador independiente, es decir, que sea parte del Estado, pero al margen del Gobierno, pese a que orgánicamente depende del Ministerio de Hacienda. Este aspecto generó no pocos recelos sobre la imparcialidad de la AIReF al comienzo de su andadura. Pero que sus más sonados enfrentamientos fueran precisamente con Hacienda, entonces dirigida por el popular Cristóbal Montoro, porque se negaba a facilitar la información necesaria para realizar la labor de control encomendada a la entidad, disipó dudas.

¿Cómo funciona?

El organismo, presidido por José Luis Escrivá por un período improrrogable de seis años (expira en el 2020), centra su trabajo en dos tareas principales: por un lado, validar las previsiones macroeconómicas del Gobierno, que acompañan a los PGE o a la actualización del Plan de Estabilidad, y por otro, analizar y evaluar los presupuestos de las distintas administraciones públicas.

Sin embargo, a estas tareas principales se han ido sumando otras, algunas de suma relevancia, como la elaboración, por primera vez en España, de una evaluación del gasto público (spending review), para analizar la eficiencia del dinero que se invierte (25.000 millones en subvenciones públicas). Desde AIReF destacan la importancia de este proyecto «para impulsar una nueva cultura de diseño de políticas públicas basadas en la evaluación de su eficacia como elemento clave».

Resistencias iniciales

El arranque de la labor de la AIReF no fue fácil: se topó con la resistencia de algunas administraciones a cederle información. La más sonada fue precisamente la del propio ministerio. Tras más de un año de reclamaciones infructuosas, en mayo del 2016 la institución presentó un recurso en la Audiencia Nacional contra Hacienda, por entender que «vulneraba» su autonomía e independencia. El enfrentamiento llegó hasta la Comisión Europea, que respaldó a la AIReF frente a la normativa por la que Hacienda pretendía denegarle información, algo que Bruselas consideró una violación del Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza Económica de la eurozona. Desde la institución que preside Escrivá aseguran que esa «resistencia» a ceder datos es cosa del pasado. «Salvo muy contadas y puntuales excepciones de administraciones regionales o locales, accedemos a la información requerida con suficiente colaboración».

Informes que escuecen

Como buen Pepito Grillo de la estabilidad presupuestaria, algunos de sus informes, opiniones y estudios han levantado ampollas. Ejemplos de ello son sus dudas perpetuas sobre los PGE -independientemente del Gobierno que los presente-, la defensa de los objetivos de déficit individualizados para las comunidades autónomas o reformar el sistema fiscal y el de pensiones.

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