«La nanotecnología deja mucho margen para soñar»

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña SANTIAGO / LA VOZ

MERCADOS

Creció en un ambiente intelectual y diverso, entre España y Alemania, en el que aprendió a luchar por hacer realidad sus propios sueños. Cuando acabó Química, con el apoyo de su familia y de la USC, creó la empresa Nanogap, que comercializa en todo el mundo nanomateriales a escala industrial. Repsol acaba de entrar en su accionariado, una prueba de que las cosas van por buen camino

03 feb 2019 . Actualizado a las 23:42 h.

«Esta pregunta me podría pillar en Múnich, donde vive mi familia; en Santiago de Compostela, donde está la sede central de Nanogap; en San Francisco, donde se encuentra la filial americana, o en Tokio, donde está nuestro colaborador estratégico». Así resume Tatiana López (Santiago, 1980) su apasionante vida, entre reuniones, proyectos empresariales y familia. Se considera muy afortunada. Cuando acabó la carrera quiso crear una empresa de comercialización de nanomateriales, y tanto en su casa como en su entorno universitario el apoyo fue total. Así nació Nanogap.

-¿Qué es Nanogap?

-Es una empresa de nanomateriales basada en una tecnología disruptiva: los clústeres cuánticos atómicos. Nació en el 2006 como una spin-off de la USC, gracias a las investigaciones que llevaron a cabo los catedráticos Arturo López Quintela y José Rivas, dos figuras de relevancia en nanotecnología a nivel mundial. Podemos decir que hoy hemos abierto un hueco en un mercado híper competitivo gracias a la innovación que representa nuestra tecnología y el apoyo de nuestros inversores, que nos permite llevarla al mercado con éxito.

-¿Cuál es el secreto de la nanotecnología?

-La nanotecnología se basa en la manipulación de la materia a escala nanométrica. Parece un campo de actuación muy pequeño, pero en realidad es enorme, tanto por los materiales que utiliza como por sus aplicaciones concretas. En Nanogap hemos apostado por nuestra tecnología de clústeres cuánticos atómicos (AQCs), que son un tipo de partículas subnanométricas totalmente configurables. Es decir, que podemos cambiar su estructura a voluntad para conseguir de ellas el comportamiento que pretendemos. Es una tecnología rompedora que permite que nuestros clientes puedan mejorar los procesos, productos o servicios que ponen a disposición de sus propios clientes. Somos la única empresa en el mundo que dispone de la capacidad de producir estos nanomateriales, los AQCs, a escala industrial.

-¿Por qué ha despertado tanto interés en la industria?

-Porque tienen un potencial de aplicación enorme. Como son configurables, pueden adaptarse a multitud de casos de uso y conseguir mejores resultados y de forma más eficiente que la tecnología tradicional, y por eso probablemente resulten tan atractivos. Desde Nanogap hemos encontrado un buen encaje de nuestra tecnología de AQCs en tres sectores principalmente: en el de la catálisis, que permite conseguir cosas impensables hasta ahora, como por ejemplo la fotosíntesis sintética para eliminar CO2, produciendo a la vez hidrógeno que puede usarse como energía limpia a partir de la purificación de agua contaminada; en el sector de la electrónica, que cualquier material transparente se comporte como una pantalla sin tener que utilizar materiales contaminantes o escasos; o en el ámbito terapéutico, con resultados muy prometedores en fase preclínica con ciertos tumores.

-¿De qué manera puede cambiar la vida de las personas?

-La nanotecnología es un campo tan amplio, tan abierto a innovación disruptiva, que yo lo comparo con el descubrimiento de la electricidad y la manipulación de los electrones, que revolucionó el mundo. También la nanotecnología puede cambiar el día a día de las personas tal y como lo conocemos.

-A usted le enseñaron a soñar. Pues soñemos: ¿Qué nuevos mundos nos puede mostrar la nanotecnología?

-Sí, la nanotecnología deja mucho margen para soñar. La tabla periódica es el abecedario de todos los materiales que existen, pero la nanotecnología y los AQCs han descubierto que cuando miramos debajo de la tabla, en cada uno de sus elementos, si juegas con su tamaño, obtienes materiales totalmente nuevos. Es como si la tabla periódica fuese solo la punta del iceberg y todo lo que hay debajo es espacio para soñar.

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El éxito de Nanogap extendió la empresa por todo el mundo.

-¿Con quiénes trabajan y en qué países?

-Nuestros clientes son de tipos muy diferentes, tanto empresas enormes, multinacionales, como empresas más pequeñas e híper especializadas. Todas tienen un valor común: para ellas es fundamental la innovación. Nuestros clientes están, sobre todo, en Europa, Estados Unidos y Japón. Nosotros, desde la central en Santiago, nos ocupamos de la mayor parte de las actividades de I+D y producción, y atendemos a los clientes europeos. Desde nuestra oficina en Silicon Valley, a los clientes del mercado americano, y actuamos en Japón a través de un socio estratégico.