Depósitos, acciones, vivienda... ¿Cuál es la inversión más rentable?

El mantenimiento de los bajos tipos de interés provoca que los productos más conservadores ya no sean atractivos para los ahorradores. Los expertos aconsejan planificar la cartera con una perspectiva a largo plazo y teniendo en cuenta las necesidades que se tendrán que cubrir


Redacción / La Voz

El escenario es complicado. La receta que en los últimos años ha aplicado el BCE de Mario Draghi para sacar a la economía europea de la crisis, que entre otras medidas incluyó una rebaja del precio del dinero hasta mínimos históricos, ha conseguido su objetivo de devolver a la eurozona a la senda del crecimiento, pero ha provocado un quebradero de cabeza en millones de pequeños ahorradores a los que se les ha complicado la tarea de invertir su dinero.

«Llevamos dos años con tipos de interés negativos y eso genera una distorsión en el esquema de opciones de inversión», resume Rubén Casales, director de la oficina de Andbank en A Coruña. Los productos financieros tradicionales y más conservadores, como los depósitos, han perdido casi todo su atractivo, ya que ofrecen una rentabilidad tan baja, en el entorno del 0,1 %, que no hay incentivos para su contratación. Pero ese problema, que se arrastra ya desde hace tiempo, se agravó todavía más en el último año, en el que el mal comportamiento del mercado bursátil provocó que otras alternativas de inversión a las que hasta entonces se había recurrido en busca de los rendimientos que no se encontraban en los depósitos también terminaran el año en negativo. El caso más paradigmático es el del Ibex. El selectivo español perdió un 15 % de su valor en el 2018, en el que fue su peor ejercicio desde el 2010.

En ese contexto, ¿hacia dónde deberían mirar los inversores que quieran obtener algo de rentabilidad por su dinero? Entre las respuestas de los expertos emerge una respuesta mayoritaria: la vivienda. Y es que, según los cálculos del Banco de España, la rentabilidad bruta del alquiler se sitúa en el 4 % anual, tres veces por encima de la de la deuda pública a diez años, una cifra que se dispara por encima del 11 % cuando a las ganancias del arrendamiento se suma la revalorización de los inmuebles, que generaría plusvalías en caso de venta.

Para Ignacio de la Torre, socio y economista jefe de Arcano Partners, la vivienda residencial «es la opción de inversión más obvia, porque no tiene riesgo». En su opinión, no hay grandes incentivos a tomar posiciones en bolsa española, puesto que se aleja la posibilidad de una subida de tipos del BCE; que él no cree que se produzca hasta el próximo año. Esto, sumado al mal comportamiento del mercado latinoamericano, impedirá que los bancos, que son el gran sostén del Ibex, den un paso adelante decidido en este 2019.

En todo caso, para aquellos a los que los ahorros no les den para comprarse un piso, De la Torre lanza un mensaje tranquilizador. La baja inflación permite mantener el dinero en cuenta corriente sin sufrir una gran pérdida, ya que los precios están en el entorno del 1 % anual. Si los precios subieran mucho más, los inversores sí se verían más urgidos a buscar dónde colocar su patrimonio antes de que este se depreciase, pero en este escenario disponen de más tiempo para tomar decisiones sin apuros.

En esa misma línea apunta Casales, que relata que «en situaciones extraordinarias como estas a veces nos vemos empujados a asumir mayores riesgos. Yo soy partidario de recomendar calma, porque el problema se produce cuando, buscando más rentabilidad, se asume un riesgo excesivo». Como los mercados financieros están del revés, la apuesta de Andbank en los últimos meses ha virado hacia la «economía real». En el campo de la vivienda, con un vehículo de inversión que capta dinero entre los clientes para comprar edificios en calles céntricas de A Coruña y Vigo para luego rehabilitarlos y ponerlos a la venta o sacar los pisos al mercado del alquiler. El éxito de la primera convocatoria ha hecho que hayan lanzado una segunda fase del programa. Pero, además del inmobiliario, Casales indica que hay oportunidades en sectores como el energético, ya que el parón de la inversión en renovables en los últimos años ofrece un gran margen de actuación, o en el de la geriatría, con buenas perspectivas de negocio por el declive demográfico que se vive en España.

Ante todo, planificar

Por muy complicado que sea el entorno, hay quien prefiere adoptar un enfoque positivo. Es el caso de Ivonne Pousa, responsable de Banco Mediolanum en la zona norte, que recuerda que situaciones como la actual son «momentos de oportunidad, en los que se pueden comprar activos con una rebaja de precio. Esto es como si cuando ves rebajas en El Corte Inglés echaras a correr para salir de allí, pues esto es lo mismo». Su idea es que el progreso no se detiene, por lo que lo único que deben tener claro los inversores es la necesidad de hacer una correcta planificación financiera, con una visión a largo plazo y teniendo en cuenta las necesidades que se puedan presentar en la familia en ese horizonte temporal.

Por eso, argumenta, «no influye tanto el momento actual del mercado, sino que es más importante definir una estrategia y hacer una correcta gestión de la cartera. La seguridad hoy está en la diversificación, invertir en empresas a nivel mundial hoy es lo seguro, no es un riesgo». La responsable de la entidad -que opera con un modelo de family banker, un asesor que orienta a los clientes a lo largo de toda su vida- explica que el mayor problema con el que se encuentran es que en muchos casos «no hay coherencia entre el producto financiero que se contrata y la necesidad que se pretende cubrir».

Para ello, hay que tener en cuenta no solo la rentabilidad ofrecida, sino también las ventanas de liquidez, para no depositar un dinero que puede necesitarse para imprevistos en un producto que no permite retiradas. Lo explica Alejandra Pérez, delegada en Galicia de la Asociación Europea de Asesores Financieros (EFPA), que reconoce que en la comunidad, donde el perfil del inversor es muy conservador, «es complicado buscar alternativas si no se cambia la mentalidad; ya no se puede ir al banco a buscar un depósito al 5 % y echarse en el sofá». «La rentabilidad y la liquidez obligan a asumir algo más de riesgo», de ahí su recomendación de dejar de pensar en depósitos y optar por fondos de inversión, que además «permiten ceder la gestión a profesionales, que son los que dan ese equilibrio entre rentabilidad, liquidez y riesgo».

Este nuevo escenario, más volátil, ha provocado, reconoce, un seguimiento más exhaustivo por parte de los clientes, que muestran «más preocupación e interés por sus carteras», lo que a su juicio es positivo, «ya que muchos de los problemas de los últimos años han venido por la falta de preocupación de la gente por sus propias finanzas».

Opciones como la bolsa o los fondos de inversión han perdido atractivo entre los inversores en el último año. | JUSTIN LANE

Opciones como la bolsa o los fondos de inversión han perdido atractivo entre los inversores en el último año. | JUSTIN LANE

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