El comercio minorista gallego ofrece rebajas 2 de cada 3 días

Laura García del Valle
Laura G. del Valle REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

Ángel Manso

Los pequeños negocios planean boicots contra este modelo de saldos constantes. Lamentan que las grandes multinacionales creen colecciones específicas para estos períodos

28 feb 2019 . Actualizado a las 11:06 h.

Esta misma semana, solo unos días después de que diera el pistoletazo de salida el clásico período de rebajas de enero, en las redes sociales de un buen número de comerciantes gallegos comenzó a circular un vídeo en el que un consumidor revelaba cómo uno de los buques insignia del textil mundial jugaba con los precios de su ropa, y por tanto con el dinero de sus clientes, a su antojo. La reproducción, de apenas medio minuto, no deja lugar a dudas. Un consumidor, pongamos Juan, observa en una etiqueta de una prenda vaquera el precio original del producto: 69,90 euros. Encima, otro importe indica un descuento: 49,50 euros. Hasta aquí lo normal, pero un avispado Juan levanta con las uñas el pegote de papel y descubre que el precio impreso, el que revela lo que realmente costaba la prenda, marca 39,90 euros.

Esta grosera estrategia no es más que uno de los goles que, desde que se liberalizó el período de rebajas en el 2012, le meten las grandes multinacionales a las tiendas de barrio. Esas que no saben, o no quieren, sumarse al continuo goteo de saldos que el comercio online y las grandes compañías brindan a los clientes. No lo ponen fácil. Dos de cada tres días los consumidores gallegos tienen la posibilidad de comprar una variedad ingente de productos a precios de saldo, concretamente 235 días entre períodos clásicos de rebajas, ofertas de mitad de temporada, Black Friday, Ciber Monday, y los descuentos habituales para fechas señaladas como San Valentín (ojo, que hasta empieza a despuntar el Día del Soltero) o el Día del Padre. Ni con eso de si no puedes con tu enemigo únete a él, afirman, podrán salir a flote. Y además, se niegan.

Lo explica Rocío Louzán, presidenta de la Asociación de Comerciantes Zona Aberta, de Vilagarcía. Hace tan solo dos meses, cuando los consumidores de toda España sucumbieron al Black Friday, ese evento que hasta no hace demasiado solo se celebraba en Estados Unidos y que hoy ya genera casi un 40 % más de gasto que un día de diciembre, tomaron una postura, como poco, valiente