La nieve mueve 126 millones de euros

Casi seis millones de personas disfrutaron el año pasado de alguna de las estaciones de esquí españolas, de las que más de medio millón fueron procedentes de otros países


Redacción / La Voz

Mientras Galicia tirita de frío, algunos negocios se frotan las manos. Al abrigo del mal tiempo florecen toda una serie de negocios que mueven cada año una importante suma de dinero para la economía española. Es el turismo de esquí que, a pesar de depender de su temporalidad, se ha convertido en una interesante gallina de los huevos de oro. Lo constatan las cifras. Según el informe El esquí español importa, de la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña (Atudem), este sector movió el año pasado una facturación de 126,2 millones de euros, lo que supuso un crecimiento de un 6,5 % con respecto al año anterior.

Cada año, millones de aficionados estiran sus carteras para disfrutar de un deporte que trae consigo muchas cosas más. Porque el esquí es turismo. Es ocio. Y es negocio. La cifra de visitantes a las estaciones de esquí españolas en la pasada temporada ascendió hasta los 5,8 millones, un 7,32 % más que en el período anterior. Gente dispuesta a disfrutar de la experiencia estirando el bolsillo. «Este deporte se ha democratizado mucho en estos últimos años. Es más, está en plena alza y desde hace ya unos cuantos años crece y crece sin parar», explica Marcos Sierra, gerente de la agencia gallega Viajes Sierra, compañía especializada en este mundillo en la comunidad.

Este experto asegura que los miles de españoles que cada año viajan hasta las grandes pistas dispersas por toda la geografía española van buscando algo más que calzarse los esquís. El deportista busca rutas culturales, paisajes impresionantes con los que disfrutar durante sus días y, por supuesto, gastronomía y descanso. Los balnearios se han convertido en una de las grandes bazas de los hoteles para atraer clientes hasta sus instalaciones. «El esquí es un deporte muy social. Al final del día, lo que te apetece es relajarte o irte a tomar algo con tus amigos o con la familia y comentar la jugada. Alrededor de las pistas hay muchos negocios de lo más variopinto que viven de ello», explica Sierra, que además asegura que en los últimos años esta afición ha logrado derribar una importante barrera: «Ha conseguido romper el estigma de ser un deporte pijo. Ahora es raro que en un grupo de amigos alguno no lo practique o al menos lo haya probado alguna vez».

Ha ayudado, y mucho, el abaratamiento de todos los costes que lo rodean. Los billetes de avión se han democratizado en los últimos años y el acceso a las prendas y demás complementos está al alcance de mucha más gente: «Hace no mucho para equiparse por completo había que invertir mucho dinero; un simple pantalón especial podía costarte 400 euros. Ahora mismo por algo más de 100 sales completamente equipado».

También juega un papel importante la mejora de las carreteras. Miles de gallegos, por ejemplo, aprovechan los fines de semana para disfrutar de la estación gallega Manzaneda o de San Isidro, dos lugares muy cercanos con una interesante oferta para los esquiadores.

Dicen los que lo prueban que tras disfrutar de la primera experiencia es muy probable que se repita una y otra vez. Porque el esquí crea adicción. «En nuestra agencia tenemos mucha gente que lo probó en el colegio, con las excursiones que se organizan durante la semana blanca, y años después, cuando ya tienen una independencia económica, vuelven para disfrutar de la experiencia como adultos. Y esa gente suele venir con su familia, con sus hijos. De esta forma estamos creando una continua cantera», explica Sierra.

El pirineo, el favorito

El informe de Atudem lo apunta y Marcos Sierra lo certifica. Las estaciones pirenaicas son las reinas. Concentran el 63 % de los visitantes a las pistas españolas, con un total de 3.717.433 esquiadores. Pero tampoco se quedan atrás la cordillera penibética -con 1.055.573 visitantes y un 17,9 %- o la cantábrica -531.556 y un 9 %-.

El Sistema Central se queda con 347.002 visitantes, un 5,08 %, mientras que las cifras del Sistema Ibérico ascienden hasta los 241.495 esquiadores, un 4,1 % del total.

Nuestras pistas gustan. A los propios y a los de fuera. España se ha convertido en uno de los destinos turísticos de nieve favoritos para los foráneos. Según los datos de Atudem, la pasada temporada disfrutaron de nuestras pistas 517.835 esquiadores procedentes de otros países. Y cuando vienen de fuera, también se decantan por la variada oferta que se concentra en los Pirineos. Por su ubicación y por el volumen de estaciones, son los que concentran el mayor número de extranjeros durante la temporada.

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