Política, salarios y reforma fiscal: los retos económicos del 2019

Los analistas coinciden en señalar al «brexit», a las políticas proteccionistas y a la crisis de representación como el gran factor de riesgo de cara al 2019. La mejora de los salarios y la reforma fiscal figuran entre las recomendaciones para atenuar esta fase de desaceleración


Redacción / La Voz

Disculpen la licencia. Decía Marx que «la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados». Era, por supuesto, el menos académico de los Marx, aquel genio irreverente llamado Groucho que se arruinó durante la Gran Recesión. Casi un siglo después, su diagnóstico, más allá de la hipérbole, mantiene su sentido. La política, las enormes incertidumbres generadas por varios de los escenarios creados por los representantes públicos en distintos puntos del planeta, se ha erigido como el gran factor de riesgo para las economías avanzadas de cara al 2019. El desenlace del brexit, la guerra comercial entre Estados Unidos y China o la creciente ola populista en Europa y América representan serias amenazas precisamente cuando en las finanzas mundiales asoman señales de debilidad. En ello coinciden los diez expertos consultados por La Voz para analizar los principales retos de cara al año que viene.

Xosé Carlos Arias, catedrático de Economía de la Universidade de Vigo, es muy conciso al señalar los problemas a los que se enfrenta la economía en este escenario incierto. «La crisis empezó siendo financiera; luego pasó a la economía real. De ahí mudó en una importantísima crisis de representación política, que no deja de ir a más. Si esta situación se consolidara, habrá un efecto de segunda vuelta sobre la economía de los países desarrollados. Las distorsiones políticas constituyen ahora mismo un riesgo de primer orden», argumenta.

Dolores Riveiro, profesora de Fundamentos del Análisis Económico de la Universidade de Santiago, va aún más allá al cuestionar la idoneidad de los dirigentes seleccionados para gestionar un momento tan delicado. «La política será la cuestión central de la economía este año. Nos estamos poniendo en manos de chamanes y es en cierto modo entendible porque los que debían curarnos se dedicaron a hacernos sangrías, pero ese no es el camino. Es preciso -sostiene- recuperar el sistema. No se podrá abordar ningún reto económico mientras los ciudadanos no crean que son los políticos quienes tienen en su mano todos estos asuntos: los salarios, la desigualdad, la reforma fiscal...»

En esta misma línea coinciden el profesor de la UVigo Alberto Vaquero, el vicepresidente del Club Financiero Atlántico, Venancio Salcines, y el catedrático de Economía Aplicada de la Universidade da Coruña Fernando González Laxe, para quien es urgente, de cara a este 2019, derribar todo este clima de incertidumbre relacionado con las decisiones políticas. «Hay que superar los enfrentamientos y restablecer los acuerdos mundiales basados en el multilateralismo», vaticina. Salcines advierte que, en el caso de España, a las amenazas del exterior (brexit, proteccionismo, los problemas en Francia, Italia y Alemania...), se suman las de carácter interno, directamente vinculadas a la inestabilidad y a conflictos como el catalán. 

Con la política poniendo palos en la rueda del crecimiento, será difícil encarar, en opinión de los analistas, los que en puridad constituyen los auténticos retos para la economía en el año que está a punto de comenzar: salarios, reforma fiscal, competitividad... Retos que, a juicio de la catedrática de Economía Aplicada de la UVigo María Dolores Garza, deberían pasar por reformular los pilares mismos de las sociedades avanzadas. «En mi opinión, debería aprovecharse para que nuestros políticos fomenten un nuevo contrato social que recoja condiciones dignas en el mercado laboral, en el sistema de pensiones y en el desarrollo de los servicios públicos esenciales, como son la sanidad, educación, dependencia... Esto también es válido a nivel europeo», concluye.

La mejora de los salarios es un objetivo recurrente para todos los expertos consultados. No solo por lo que tendría como factor corrector de las desigualdades, sino también como motor de la demanda interna, parte del león de la economía española por cuanto representa alrededor del 50 % del PIB. «Esto supondría un impulso para el crecimiento -insiste Diana Posada, consultora de Analistas Financieros Internacionales-. Ya lo estamos viendo con las mejoras de los funcionarios o con la subida del salario mínimo, que aunque los economistas en general la hemos criticado bastante por la cuantía, es verdad que no deja de ser un paso más para lograr que las familias perciban la recuperación económica y, de paso, se estimule la demanda interna».

En este sentido, Dolores Riveiro se detiene en la propensión marginal del gasto para explicar por qué es necesario profundizar en esta senda de mejorar las rentas bajas. «Si le das un euro a quien gana 800, lo gastará, si se lo das a quien gana 7.000, no lo hará», subraya. Lo sintetiza con precisión el catedrático de la USC Luis Caramés: «Las políticas públicas han de gestionar con mayor determinación la cohesión social».

Así las cosas, es recurrente entre los analistas consultados que señalen la necesidad de impulsar reformas de calado para atacar todos estos objetivos. Arias no duda en apuntar hacia una reforma fiscal, pues el actual sistema impositivo es «ineficaz, lleno de agujeros y absolutamente injusto», mientras que la profesora de Economía Cuantitativa de la USC María Teresa Cancelo lamenta la inacción de los últimos ejercicios. «Llevamos años sin ninguna reforma y las propuestas que se están realizando son más bien de contrarreforma. Todo esto no ayudará a cambiar los pronósticos que se están realizando», arguye.

Venancio Salcines reclama igualmente una nueva estructura fiscal, con el IVA jugando un nuevo papel recaudatorio y el IRPF y el impuesto de sociedades beneficiados por una rebaja de tipos. «Hay que incentivar la reinversión empresarial», insiste.

Reformas que, en opinión de Alberto Vaquero, son urgentes y llevan latentes en España desde hace varios años. «No se han tomado medidas económicas para corregir los problemas que hemos tenido. Nuestro crecimiento -afirma- se ha basado en devaluaciones internas, con bajadas de salarios, mayor flexibilidad laboral, son actuaciones de parcheo, con resultados cortoplacistas y que no resuelven los problemas. Hemos tenido un crecimiento de un gigante pero con los pies de barro». Los retos para el 2019, así pues, ya están sobre la mesa.

Desterrar los fantasmas de la recesión, atacar la elevada exposición a la deuda

Fernando González Laxe es muy crítico con algunas voces que parecen interesadas en contaminar el ciclo económico. «Da la impresión de que ciertos fondos de inversión y financieros, varios dirigentes empresariales y algunos universitarios desean que haya otra recesión económica de mayor calibre que la pasada. Están empeñados en apostar a ver si esta vez aciertan, dados sus fracasos anteriores». Laxe cree que es posible desterrar estos fantasmas si se aplican correctamente medidas económicas.

Medidas que, en el caso de España, parecen pasar indefectiblemente por inducir un nuevo modelo productivo. Lo tiene muy claro Alberto Vaquero: «No podemos basar nuestras mejoras en pagar menos a los trabajadores ni apostar por actividades que se han visto que son especulativas. Nuestro país necesita mejoras en productividad y una menor dependencia del sector servicios», advierte. Xosé Carlos prioriza en este sentido una política industrial 4.0 que suponga un estímulo para la innovación.

Control de la deuda

Como quiera que revertir el modelo productivo de un país es un proceso lento y que requiere de un estímulo colectivo, paralelamente habrá que corregir otros desequilibrios que, de cara al 2019, se presentan como urgentes. Uno de ellos es la elevada deuda que soporta el país. «La economía española no se ha desapalancado en estos años: una fuerte rémora de cara al futuro», lamenta Xosé Carlos Arias, una apreciación en la que coincide con Vaquero y sobre la que también pone el foco María Teresa Cancelo, quien reclama que se extreme la vigilancia sobre el déficit impulsando mayor rigor en las cuentas públicas.

Inversión pública

Todo ello podría representar un obstáculo para impulsar una de las recomendaciones que plantean varios de los expertos consultados: la inversión pública. María Dolores Garza es partidaria de activar esta vía ahora que la fase de desaceleración es un hecho. «Cuando los motores privados de la economía, las demandas externa e interna, empiezan a fallar, es necesario recurrir al motor de lo público. Es necesario actuar tanto vía gasto como vía ingresos. Por un lado, se debe implementar una política de gasto expansiva que ayude a crear empleo [...]. Y, por otro, incrementar impuestos, haciéndolos más progresivos en función del nivel de renta real», sugiere.

ritmo de desaceleración

En este escenario de incertidumbre, una de las grandes preguntas de cara al año que está a punto de comenzar es cuál será la evolución del ciclo económico. Cuál será en definitiva la intensidad de la ralentización. Dolores Riveiro afirma que «la inestabilidad es muy delicada en esta materia. La economía se mueve muy mal en contextos de incertidumbre». Riveiro cree que el desenlace del brexit será determinante, «no solo por el brexit en sí mismo, sino por los movimientos posteriores en el resto de Europa». Diana Posada, por su parte, desliza un discurso un tanto más optimista ahora que las relaciones entre EE.UU. y China se están relajando: «Creemos que España seguirá creciendo a tasas muy elevadas, por encima del promedio del área euro porque visualizamos un cierto repunte de la demanda externa. La corrección de los precios del petróleo y los salarios deberían ayudar también».

¿Y GALICIA QUÉ?

En este contexto, sobre la comunidad gallega planean las mismas incertidumbres que sobre las economías europea y española. Venancio Salcines, no obstante, se detiene en un fenómeno positivo: el papel dinamizador que juegan dos sectores como el metal, «aupado por el metal privado de Vigo y el naval militar de Ferrol», y el sector TIC, «que ya ha llegado al nivel de la pesca y si le damos los apoyos necesarios puede convertirse en uno de los rostros de la nueva Galicia».

En relación con el ciclo, los analistas consultados coinciden en la imbricación de la economía gallega con la española y la europea, lo que necesariamente se traduce en una alineación de la tendencia. «[La gallega] seguirá inevitablemente una senda similar a las economías europea y española a corto y medio plazo», explica Garza. La profesora de Economía Aplicada de la UdC Marta Fernández visualiza este comportamiento procíclico de la comunidad, «pero con singularidades».

Más allá de esto, González Laxe incide en la necesidad de introducir reformas de calado en el modelo productivo gallego. «Hemos retrocedido respecto a los nuevos competidores y hemos agrandado la brecha entre los innovadores y los que aplican el mimetismo empresarial. Nos hace falta un revulsivo y más proyectos. Es necesario el consenso para impulsar una estrategia de país respaldada, solvente, coherente y viable», concluye. En la misma línea, Marta Fernández ve necesarias reformas estructurales, así como abordar un problema común con el conjunto del Estado: «El progresivo envejecimiento de la población y sus efectos negativos sobre el crecimiento de la productividad y el consumo».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

Política, salarios y reforma fiscal: los retos económicos del 2019