Lo que la máquina sabe con solo mirarte a la cara

Releyeble convierte cualquier cámara en un sensor inteligente con tecnología de análisis facial: mide las características del cliente, sus reacciones y emociones


Redacción / La Voz

La cara -ya lo garantiza el refranero- es el espejo del alma, también de la del cliente. Y qué mayor anhelo para el empresario que conocer exactamente qué le gusta y qué no a su consumidor más cotizado, al que directamente dirige su servicio o bien. Sabedores de lo poderosa que resultaría esta información, Elisardo González Agulla, Manuel Ubeira Rego y José Luis Alba Castro -los tres gallegos, los tres ingenieros de Comunicaciones por la Universidad de Vigo- desarrollaron una tecnología capaz de medir el impacto de los anuncios proyectados en pantallas analizando la imagen de las personas que, al pasar por delante, detenían la mirada en ellos.

Era el verano del 2013. Una startup de Nueva York que había creado un sistema similar dio por casualidad con sus demostraciones e, impresionada por la velocidad y la precisión de su herramienta, les puso sobre la mesa una oferta. «Eso nos hizo pensar que quizás era el momento de montar una spin-off universitaria y comandar nosotros mismos el viaje del laboratorio al mercado con el objetivo de convertir cualquier cámara en un sensor inteligente», relata González Agulla.

La idea convenció enseguida a los seleccionadores de VíaGalicia, y nada más terminar su período de formación en la aceleradora de la Zona Franca de Vigo y la Xunta, los chicos de Releyeble engancharon directamente con la de Telefónica, Open Future, donde depuraron su modelo de negocio y lanzaron la caña a futuros clientes. Tras años después de aquella puja que les hizo espabilar, nacía oficialmente en el 2016 esta startup capaz de saber quién sonríe ante un escaparate y quién pasa de largo, cuál es el perfil del que se detiene y cuántos minutos pasa frente a un anuncio.

Con sus soluciones, explican desde Pontevedra, se pueden hacer básicamente dos cosas: mostrar el mensaje adecuado a cada audiencia y conocer mejor al clientes. «Nuestra tecnología de medición recaba información anónima y segmentada (el sexo y la edad), que se puede utilizar de forma agregada para extraer conclusiones sobre el impacto de una determinada campaña publicitaria o de anuncio específico, o sacar estadísticas de visitas en ferias o tiendas físicas». En el caso de la cartelería digital -pantallas con vídeos o imágenes-, permite dar en el clavo: mostrar la publicidad más atractiva para la persona que en ese momento está justo delante del monitor. Ponen ejemplos: «No parece rentable proyectar en una pantalla un anuncio de detergente cuando quién está frente a ella es un grupo de adolescentes, en este caso sería mejor un anuncio del último smartphone; este no tendría mucho sentido si quién estuviese delante fuese una pareja de más de 70 años, para la que sería de mayor interés que le ofrecieran un crucero relajado». «De la misma manera -continúan- los cerebros de los mensajes publicitarios están interesados en comprobar, por ejemplo, si una campaña destinada a un público joven con algún guiño cómico despierta las sonrisas de ese grupo de población o si, por el contrario, no produce ningún efecto como el esperado».

Lo que no se mide, no se puede analizar y lo que no se analiza, no se puede mejorar. Es esta la filosofía que sigue este equipo pontevedrés, reducido, pero bien afinado: «Los datos que recabamos proporcionan información muy valiosa en el sector retail y en el de publicidad, pero también en el de seguridad y videovigilancia». Revelan que sus clientes ponen en práctica su tecnología en lugares y de maneras muy diversas, desde tiendas de aeropuertos hasta agencias de viajes, desde medir la emoción que causa un preestreno en televisión o en el cine hasta el impacto de un escaparate, desde comprobar la identidad de una persona hasta registrar su expresión cuando interacciona con un robot. El resultado es oro para el que está del otro lado, el que vende: con esa información, bien interpretada, no solo tendrá un control exhaustivo sino que además ajustará el tiro. En la agenda de Releyeble hay ahora otra tarea pendiente: identificar acciones de los consumidores dentro de un establecimiento para saber cuáles son los productos más atractivos. En marcha.

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