La industria farmacéutica bate su récord de inversión en I+D en España

Casi la mitad de los fondos se destinaron a colaboraciones con hospitales y centros públicos y privados de investigación. Los nuevos fármacos, llamados a transformar el sistema sanitario


Santiago / La Voz

Inversión e investigación. Dos palabras íntimamente ligadas a la industria farmacéutica. Los años de crisis parecen olvidados y el 2017 constituyó un nuevo récord histórico para este sector, que destinó en España a I+D 1.147 millones de euros, lo que supone un incremento del 5,7 % en relación al año anterior. Tras un progresivo descenso en los peores años de recesión, a partir del 2013 las compañías y laboratorios farmacéuticos volvieron a impulsar la investigación, consolidándose en una posición de liderazgo del I+D industrial.

Dentro de este capítulo, el mayor aumento se correspondió con los proyectos científicos desarrollados con hospitales y centros públicos y privados de investigación, es decir, extramuros, superando los 542 millones de euros, con un aumento de casi el 10 % respecto al 2016. También la ciencia que se desarrolla dentro de los laboratorios de las farmacéuticas recibió un empuje, aunque en este caso del 2,2 %, hasta llegar a los 605,4 millones.

Galicia, 23 millones

Todas las comunidades recibieron el apoyo del sector a través de proyectos o colaboraciones con sus hospitales y centros de I+D. Galicia está muy lejos de autonomías como Cataluña o Madrid, en donde los institutos de investigación recibieron de las farmacéuticas 133 y 118 millones en el 2017 respectivamente, pero sí ha habido un trabajo conjunto con más de 23 millones absorbidos. De hecho, la comunidad gallega puede presumir de ser la quinta en captar más fondos de esta industria, detrás de Cataluña, Madrid, Andalucía y Valencia. No todos los proyectos se realizaron en España, sino que el sector destinó más de 130 millones a inversiones en el extranjero.

De los 1.147 millones destinados a I+D, casi el 60 %, más de 660 millones, se dedicaron a ensayos clínicos para el desarrollo de nuevos fármacos y terapias de tratamiento; 131 a investigación básica; y 130 a investigación preclínica y galénica. Los estudios de macroeconomía y epidemiología supusieron una inversión de casi 114 millones, mientras que el desarrollo de la tecnología de las compañías farmacéuticas absorbió otros 52.

El desarrollo de medicamentos es el eje de la industria farmacéutica, y los ensayos clínicos aquellos procesos que más fondos absorben. Dentro de estos proyectos, las primeras fases, I y II, son las que requieren un mayor nivel de complejidad y representan ya el 36 % del total de la investigación clínica. Aún así, los ensayos de fase III, en donde se compara la seguridad y la eficacia del nuevo tratamiento, copan el 55 % del total.

Esta creciente colaboración entre administraciones públicas, centros sanitarios y empresas farmacéuticas ha convertido a España en uno de los países europeos con mejores condiciones para albergar ensayos. De hecho, un tercio de los que se realizan cuentan con participación española. Más aún, para algunas compañías este país es el segundo en el que tienen más ensayos después de Estados Unidos. Este paso adelante sitúa a España en primera línea de la investigación biomédica.

Empleo cualificado

Si se eleva la inversión en I+D directamente aumenta el número de trabajadores que se dedican a este sector, altamente cualificado. En el año 2017 y, según los datos de Farmaindustria, 4.713 personas se dedicaron a este tipo de tareas, la cifra más alta de los últimos ocho años, y que supone un crecimiento de más del 7 % respecto al año anterior. El 88 % de estos profesionales son titulados superiores, es decir, licenciados y doctores, frente a menos del 76 % de hace un decenio.

Uno de los objetivos de toda esta investigación es lograr terapias innovadoras. Curar enfermedades que antes mataban, como la hepatitis C, o hacer crónicas patologías mortales como el sida, son el fin último de los medicamentos innovadores. En estos momentos, estos fármacos han logrado un avance sin precedentes en la historia de la humanidad, hasta el punto de que son responsables de dos terceras partes del aumento de la esperanza de vida registrado en la primera década de este siglo. El presidente de Farmaindustria, Jesús Acebillo, señalaba en una jornada sobre la innovación biomédica que «estamos en medio de una revolución que está reimaginando la medicina a través de las nuevas terapias moleculares, genéticas y celulares, que transforman la evolución de las enfermedades y la vida de los pacientes». Un ejemplo de ello es que en los últimos 25 años las muertes por cáncer se han reducido un 20 %; que en lo que va de siglo XXI los fallecimientos por patologías cardiovasculares cayeron un 37 %; o que las terapias biológicas han cambiado drásticamente el curso de las enfermedades reumáticas y autoinmune. Detrás de todos estos logros, inversión e investigación.

Para Farmaindustria, este es un ejemplo de que han creado un modelo de éxito. El sector invierte en Europa cada año 35.000 millones de euros en I+D, y dedica a estas tareas al 17 % de su plantilla, más de cien mil trabajadores.

Un fármaco, 2.400 millones

Solo uno de cada diez mil compuestos investigados llega a comercializarse como un nuevo medicamento, y solo tres de cada diez recuperan lo invertido. El coste de un fármaco que sale al mercado es superior a los 2.400 millones, y requiere entre diez y doce años de investigación. Mantener este modelo es clave, por lo que el sector farmacéutico apuesta por no ponerlo en riesgo con fórmulas que afecten a su esencia. Pero, ¿cómo afrontar estas terapias innovadoras tan costosas cuando cada vez se cuestiona más la sostenibilidad del sistema público de salud? Existen soluciones con fórmulas inteligentes y flexibles de financiación, así como aumentando la eficiencia del sistema. Para ello es necesario medir los resultados en salud de las terapias innovadoras y analizar lo que ahorran en el medio y largo plazo. Y la transformación digital, en concreto el big data, es clave para ayudar a tomar estas decisiones.

sinergias

La colaboración público privada es imprescindible en el desarrollo de nuevos medicamentos. Y detrás de estas sinergias está la Iniciativa Europea de Medicamentos Innovadores (IMI), que ha acarreado en el último decenio inversiones por más de 5.300 millones e impulsado 107 proyectos que implicaron al sector privado y a los centros públicos. Esta sinergia empezó hace diez años pero hoy ya no tiene vuelta atrás. Son iniciativas en las que tiene mucho que ver el big data, que permite el uso de datos clínicos para la investigación biomédica; proyectos que buscan reducir la toxicidad de los fármacos en fases tempranas del I+D; o que persiguen tratamientos cada vez más precisos y eficaces.

España es el sexto país de la UE con mayores retornos derivados de la IMI, casi el 6 % del total, con subvenciones por valor de 88 millones, detrás de Reino Unido, Francia, Holanda, Alemania y Suecia. En la segunda convocatoria de esta iniciativa, la IMI-2, que finaliza en el 2020, la participación española subirá hasta el 8 % del total. Inversión, investigación, empleo cualificado y nuevos tratamientos, claves en el futuro de un país.

El empleo cualificado destinado a I+D farmacéutico logró su cifra más alta de los 8 últimos años

Galicia es la quinta comunidad que más fondos capta de este sector, tras Cataluña, Valencia, Madrid y Andalucía

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