El banco de los refugiados

La plataforma Kiva crea un fondo de microcréditos para este colectivo que ya ha repartido más de tres millones y medio de dólares, y que se elevará hasta los 26 millones en el 2020


Estambul / La Voz

Para la mayoría de los bancos, las personas refugiadas son prestatarias de alto riesgo. Esto significa que pueden dar muy poco o nada como pago inicial, no tienen propiedades que los avalen y sus ingresos son muy bajos o inexistentes. Su historial de crédito es además limitado o inaccesible. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), más de 68,5 millones de personas en el mundo han sido desplazadas de sus hogares a la fuerza. Y obligados pues a empezar de cero, por lo que un préstamo es muchas veces el único medio para comenzar a construir ese nuevo futuro.

Con más de doce años de experiencia en crowdfunding, en el 2017 la plataforma estadounidense de préstamos Kiva lanzó el Fondo Mundial para Refugiados con el objetivo de apoyar a estas personas. «Los prestamistas de Kiva asumen el riesgo que los bancos tradicionales no están dispuestos a asumir, permitiendo que se abran nuevas puertas en el futuro de los refugiados», explican desde la entidad.

Un año y más de tres millones y medio de dólares en créditos después, el resultado no puede ser más satisfactorio. Según los datos de Kiva, los préstamos a refugiados tienen una tasa de devolución del 96,6 %, frente al 96,8 % de los concedidos a personas no refugiadas en el mismo período. En Líbano, las oficinas de este singular banco han empezado a ver a los refugiados como uno de sus principales clientes, y Kiva espera llegar a los seis millones de dólares de inversión en el 2018. «Nuestro objetivo para el 2020 es ayudar a más de 28.000 personas al año con préstamos por un valor de 26 millones de dólares», aseguran.

El sistema de microcréditos de la plataforma permite minimizar los riesgos. Los prestamistas individuales pueden donar desde 25 dólares. Con esa cantidad, usted mismo podría ayudar a otra persona a expandir su negocio, pagar sus estudios o incluso facturas médicas.

Este último es el caso de Walida. Uno de sus hijos perdió la visión del ojo derecho debido a la explosión de una bomba que cayó cuando caminaba hacia la casa de sus abuelos en Siria. La familia entera se desplazó a Líbano buscando una cura que nunca llegó. Con su marido enfermo y facturas médicas por más de 3.000 dólares, Walida empezó a trabajar como limpiadora para poder pagarlas. Su salario y el de su hijo, que trabaja en una panadería, apenas les llegaba para comer. Gracias a un préstamo obtenido a través de Kiva pudieron pagar las facturas médicas y hacer frente a los gastos básicos de la casa.

En Jordania y Líbano, los socios locales han decidido además apostar por la inclusión, favoreciendo préstamos a grupos mixtos de refugiados y nacionales. Así es como Samah, siria, inició su proyecto junto a Ahlam y Eftika, ambas libanesas. Tras conocerse en el 2013, Ahlam ayudó a Samah y su familia creando una tienda de ropa de segunda mano. Gracias a un préstamo de Kiva pudieron comprar más stock y ampliar el negocio. En tres años han conseguido triplicar sus ingresos. «El mundo entero intenta buscar soluciones inmediatas a la crisis. Mientras tanto, las necesidades a largo plazo de los refugiados caen en el olvido», explican desde la organización.

El siguiente paso para Kiva es analizar los resultados que están obteniendo para descubrir cómo pueden tener un mayor impacto en la vida de sus prestatarios. Precisamente, un análisis inicial de los datos de la compañía los llevó a crear el Fondo Mundial para Refugiados. Próximamente esperan poder usar la información de la que disponen para crear un historial de crédito para cada uno de los refugiados que haya recibido un préstamo de Kiva, y empezar así a romper el «círculo de riesgo». Para ello, han iniciado negociaciones con la ONU y el Banco Mundial bajo el concepto de un libro de contabilidad digital compartido basado en blockchain. «Queremos que sea mucho más fácil para las personas desplazadas probar que son quienes dicen y obtener préstamos que les ayuden a mejorar su situación», concluyen en Kiva.

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