El transporte de perecederos ya se homologa desde Galicia

El laboratorio de frío que SyC Applus gestiona en las instalaciones de Espíritu Santo da cobertura a todo el noroeste español. El túnel de ensayo mide la capacidad de aislamiento de las cajas de este tipo de vehículos


Redacción / La Voz

La conservación de los productos perecederos, preservando la cadena de frío desde que salen desde sus distintos puntos de producción hasta que se ponen a disposición de los consumidores para la venta, tiene en los operadores que transportan estas mercancías la responsabilidad del cumplimiento de la normativa determinada para esta actividad. En este sentido, la legislación internacional a la que está adherida España establece un control específico sobre cómo son y en qué condiciones deben mantenerse los vehículos que realizan este tipo de transporte.

Galicia se ha colocado a la vanguardia al contar, desde principios de este año, con el primer laboratorio de frío del noroeste español que calcula el coeficiente de transmisión térmica de las cajas climáticas que se utilizan para el transporte de mercancías perecederas. Está en una nave anexa a las instalaciones que SyC Applus tiene en Espíritu Santo (Ayuntamiento de Sada), donde se ubica la sede central de la empresa para la actividad de inspección técnica de vehículos, y que desde el pasado enero invirtió en esta nueva infraestructura con un potencial para atender tanto al conjunto de la flota gallega de furgonetas y camiones que operan con este tipo de alimentos, que se estima en unos 15.000 vehículos, como a las de las comunidades autónomas más próximas, sin renunciar al conjunto del Estado.

¿En qué consiste un laboratorio de frío? Se trata de unas instalaciones de ensayo capaces de medir las condiciones y la capacidad de aislamiento de las cajas interiores que se incorporan a las carrocerías de los vehículos que vayan a operan con este tipo de transporte por carretera.

Para ello, necesitan utilizar vehículos que se clasifican en isotermos, refrigerantes, frigoríficos o caloríficos, dependiendo del tipo de alimento que se vaya a trasladar.

El cometido del túnel es doble. Por un lado, calcular el coeficiente que determina en qué condiciones se encuentra ese habitáculo para transportar perecederos. Ese factor se determina bien cuando un vehículo incorpora una caja nueva, para que pueda entrar en servicio, o cuando el transporte ya está en activo y deba reexaminar las condiciones aislantes que mantiene. Las comprobaciones se renuevan cada seis años y en dos períodos posteriores de tres. Pero cuando el habitáculo isotérmico cumple 21 años, tendrá que volver a realizar las pruebas de ensayo en laboratorios como el de SyC Applus.

Durante muchos años, recuerda el director del laboratorio gallego, Julio García, la flota española tenía un único punto de revisión que se encontraba en Madrid. «Si se tiene en cuenta que para este tipo de pruebas se necesita un mínimo de 24 horas, el hecho de que hayamos habilitado el servicio, reduce notablemente los costes y los tiempos de espera para los transportistas».

El túnel de frío gallego se levanta sobre una estructura que incorpora una cámara de 26 metros de largo por cinco de ancho y otro tanto de alto. Está equipada con una enfriadora de agua glicolada -una técnica que permite enfriar el aire que circula por toda la nave interior, que se mueve mediante ventiladores- y un circuito que facilita el control término en el espacio exterior al vehículo objeto del ensayo. Dentro del transporte, en la caja se colocan resistencias que calientan la superficie, además de unos sensores que miden y registran los cambios térmicos.

Todos los datos se envían para su análisis por medio de unas ondas de temperatura que transmiten los datos de manera inalámbrica a un software para su registro con todos los datos del ensayo. Todo un proceso de estabilización y evaluación que determinarán la homologación, en caso de unidades nuevas, o verificación para aquellos vehículos en activo. El ensayo requiere un mínimo de 24 horas que, en algunos casos, puede prolongarse durante dos o tres días.

«Con estas instalaciones aspiramos a convertirnos en un referente»

Aún no se ha cumplido un año desde que el túnel de frío de SyC Applus está operativo, y los resultados han sido óptimos. Julio García es el director desde su diseño hasta su puesta en marcha. Ingeniero industrial de formación, García lleva 22 años en la empresa, donde ha ocupado cargos de distinta responsabilidad.

­-¿Quién se beneficia de esta infraestructura?

­-Desde carroceros, fabricantes de vehículos hasta los transportistas. El hecho de que tanto los ensayos como los controles periódicos se puedan hacer aquí incide tanto en la eficacia y en la calidad de las condiciones isotérmicas de los vehículos como en la comodidad de los usuarios.

­-¿Qué expectativas de crecimiento tienen?

­-Aspiramos a dar servicio a la flota gallega por el peso que el sector agroalimentario tiene en la comunidad, pero queremos ser un referente en el noroeste como túnel del frío. Comunidades como Asturias, donde ya tenemos clientes, Castilla y León, Cantabria y otras provincias próximas están entre nuestros potenciales clientes. Tenemos buenas instalaciones y calidad de servicio.

­-¿Cuántos laboratorios de frío hay en España?

­-Con nosotros, ahora hay cinco túneles de ensayo.

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