Más salud, menos bajas: así trabaja Motricidad Laboral

La firma coruñesa analiza la exigencia de cada puesto dentro de una fábrica o empresa y propone medidas para mejorar la condición física del empleado. Grandes compañías gallegas han recurrido ya a sus servicios


Redacción / La Voz

Lo que es medible, dicen, no es opinable. Y hay datos, en el mundo de la empresa, ciertamente reveladores, como que el 71 % de las enfermedades motivo de baja y el 40 % del absentismo laboral guardan relación con los trastornos músculo-esqueléticos por malas posturas, por la repetición de acciones o por el manejo de cargas. Fueron cifras como estas las que hace año y medio dieron forma a Motricidad Laboral, una compañía coruñesa dedicada a mejorar la calidad de vida de los empleados en sus puestos de trabajo, un beneficio para ellos, pero también para sus empresas, que cada año gastan muchos miles de euros por bajas o ausencias médicas.

La firma, detrás de la que figuran un grupo de profesionales con décadas de experiencia en el ámbito del deporte y la salud, rondaba por la cabeza de varios de sus fundadores en realidad desde el año 2010. Entonces como parte de un proyecto académico, en concreto, de una tesis doctoral. El caso es que aquello fue madurando y durante los ejercicios siguientes sus promotores realizaron intervenciones en empresas del sector naval e incluso una fuera de España. Todas resultaron alentadoras, hasta que a comienzos del 2017 dieron el paso y crearon Motricidad Laboral.

La compañía ha desembarcado con fuerza en el mercado porque uno de sus servicios clave es diferencial. Acaso disruptivo: analizar con un nivel de detalle muy minucioso la dinámica de cada puesto de trabajo y optimizar el rendimiento físico de quien ha de realizarlo para evitar lesiones y bajas. «Muchas personas -detalla Marco Lamela, el director de proyectos de Motricidad Laboral- están sometidas a una carga física durante ocho horas cada día en su empleo. Y es cierto que en algunos casos las empresas toman medidas ergonómicas, pero nadie se ha parado a valorar cuáles son los gestos que se ejecutan y si los hacen de forma correcta, o qué capacidad física hay que tener para desarrollarlos. En definitiva, el estado físico del trabajador para ejecutar todo esto y prevenir las lesiones».

El proceso está totalmente pautado. Los profesionales de Motricidad Laboral analizan cada puesto durante uno o dos días, filman los gestos del empleado si la firma lo autoriza, calculan aspectos como las repeticiones, los tiempos de descanso, el peso y la estructura de la carga si es que la hay... Cada detalle importa. Se realizan además exámenes físicos y nutricionales de los trabajadores que son confidenciales salvo para ellos. Con toda esta información, se elabora un exhaustivo informe para la empresa que da pie a la segunda fase de la intervención.

«Este es solo el primer paso -explica Sandra Fernández, la gerente de Motricidad-. Después hacemos un curso de formación. A los trabajadores les mostramos los patrones de ejecución correctos y hacemos ejercicios con ellos para que aprendan, es algo que les resulta de mucha utilidad porque lo ven en primera persona». La tercera fase es el entrenamiento, porque hay empresas que les demandan programas de acondicionamiento. «En estos casos vamos a las empresas a entrenarlos», argumenta Lamela.

La firma coruñesa ha llamado la atención de grandes corporaciones gallegas como Estrella Galicia, Finsa o Gesuga, que han contratado sus servicios para mejorar la calidad física de sus plantillas y, por el camino, evitar los problemas económicos y de organización derivados de las bajas médicas y el absentismo.

Programas de promoción de la actividad física entre los clientes

Aunque el servicio personalizado por puesto de trabajo bautizado como «Moverse mejor» es el que distingue a Motricidad Laboral, la firma coruñesa ha desarrollado otras áreas de actuación como el plan «Moverse mejor», una línea de trabajo orientada a promover la actividad física dentro de las empresas. Pero no cualquier deporte. «Rutas de senderismo, clubes de pádel, salidas en bici... Está claro -sostiene Marco Lamela- que todo mejora la salud general de la plantilla, pero no está de más antes de promocionar una u otra actividad saber si se adapta a las necesidades de la compañía».

La gerente de Motricidad Laboral introduce en este extremo la influencia de las tendencias. «A veces las empresas hacen estas cosas por modas, pero nosotros proponemos evaluar. Impulsar las acciones en función del perfil de los trabajadores. Nosotros ayudamos a la empresa a pensar. Les decimos: ‘Ya que vas a invertir un dinero en una acción, hazlo bien y que tenga resultados’».

La tercera línea de actuación en la que trabaja la firma se denomina «Entorno activo», y se enfoca en crear un entorno laboral saludable que optimice la productividad por la implementación de hábitos y procesos de organización enfocados en esa dirección.

La gerente se muestra satisfecha de lo conseguido en este primer año y medio de vida del proyecto y destaca la implicación de sus clientes. «Hay algunos que, a medida que nos van conociendo, nos piden más. Incluso cosas que no tenemos en nuestra cartera de servicios pero que representan una necesidad específica para ellos, por lo que la acabamos desarrollando», matiza. Los beneficios para ambas partes, compañía y trabajador, son, dice, un potente motor para alentar esta nueva forma de concebir y organizar la estructura de una empresa.

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