Galicia apuesta fuerte por la economía azul

En un momento en el que la economía trata de reinventarse, ha aflorado un nuevo concepto que apuesta por la economía marítima como uno de los principales impulsores del crecimiento del futuro de Europa


Redacción / La Voz

Si hay un color que define a Galicia es el verde. Pero también el azul. Los más de 1.400 kilómetros de costa que dan al Atlántico y el Cantábrico dan buena cuenta de la estrecha relación con el mar. En términos de empleo, la comunidad gallega representa además el 51,4 % de todo el sector pesquero español. En un momento en el que la economía trata de reinventarse, ha aflorado un nuevo concepto, blue growth o crecimiento azul. «Se trata de un concepto creado recientemente por la Comisión Europea dentro de su estrategia atlántica, que apuesta por la economía marítima como uno de los principales impulsores del crecimiento del futuro de Europa», explica Enrique López Veiga, presidente de la Autoridad Portuaria de Vigo. El dique vigués lidera la red de puertos europeos que ya han comenzado la transformación azul y la Comisión Europea podría reconocérselo muy pronto.

Entre los objetivos fundamentales del puerto gallego se encuentra la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero un treinta por ciento antes del 2022. «Uno de los proyectos que tenemos en marcha se llama Hive y promueve el uso de gas natural licuado entre los buques que permanecen en el puerto. En lugar de usar el motor, que genera mucha contaminación, el barco se enchufa a unos depósitos que nos permiten suministrarle la energía que necesita usando como base el gas natural licuado», añade López Veiga. Dentro de ese compromiso por mitigar el impacto medioambiental, el Puerto de Vigo también ha desarrollado un proyecto de captación de dióxido de carbono a partir de algas autóctonas. «La mayoría de las empresas, sobre todo multinacionales, se dedican a comprar bosques para compensar su huella de carbono. Como nosotros somos un puerto y queremos apostar por la economía azul, hemos decidido hacerlo con algas marinas. Trabajamos con científicos de la Universidade de Vigo para identificar cuáles son las mejores algas que se pueden adherir a estructuras artificiales. Este método permite capturar diez veces más CO2 que un árbol. Además, este sistema ayuda a rebajar la acidez del mar, otro de los problemas derivados de la emisión de gases de efecto invernadero», comenta Carlos Botana, jefe de Sostenibilidad del Puerto. 

Energía y alimentación

El océano ha permitido la vida en la Tierra y se encarga de protegerla, incluso cuando los seres humanos se empeñan en expoliarlo. Según un estudio reciente publicado en la revista Nature, desde la Revolución Industrial ha absorbido el noventa por ciento de las emisiones de CO2 y del calor de origen antropogénico. Sin su estimable colaboración, la temperatura sería mucho más elevada. El mar ofrece además todo lo necesario para transformar el modelo económico. 

Puede ser por ejemplo una fuente inagotable de energía limpia y en Galicia ya existen iniciativas para extraerla. Una de ellas es el proyecto Magallanes, el único en España que se encuentra en un estado avanzado para el desarrollo de producción de energía mareomotriz. «Generamos electricidad a partir del movimiento de las mareas. Por efecto de la Luna, la masas de agua se mueven y nosotros lo aprovechamos a través de turbinas que instalamos debajo del agua. Este es un sistema con mucho potencial porque en el futuro tendrá que haber muchas más fuentes de energía renovable, pero solo esta es predecible. Sabemos perfectamente cuánta energía seremos capaces de producir el 25 de enero del 2025 y esto no es posible con otras energías limpias», subraya Pablo Mansilla, director técnico de Magallanes.

El mismo giro de 180 grados que se requiere en la forma de relacionarnos con la energía también se exige en el sector de la alimentación. El océano podrá seguir siendo el supermercado de la humanidad, pero con una gestión mucho más sostenible y consumiendo nuevos alimentos que hasta ahora no entraban en el menú. Uno de los que tiene más potencial es el alga. Porto Muiños, una empresa con sede en Cerceda, ha encontrado un buen negocio alimentando al mundo con algas gallegas. «Hace 25 años que estamos trabajando con un producto que al principio no dejaba de ser un descarte del mar o reutilizado para otro tipo de actividades como el abono. Nosotros empezamos a recogerlas para incluirlas en la alimentación. Las posibilidades son enormes. Ya podemos introducirlas en todo tipo de platos, como pescados, carnes, marisco, ensaladas, arroces e incluso en una sopa», dice Rosa Mirás, gerente de la empresa familiar. 

Turismo marítimo

La Unión Europea quiere que el nuevo modelo de sociedad que acompañe al crecimiento azul conozca mejor el mar. El océano no solo puede ser una fuente enorme de energía y alimentos, sino también el mejor reclamo turístico. Algunos países están empezando a entender que un pez resulta más valioso vivo que muerto. En Filipinas, nadar con tiburones ballena reporta enormes beneficios a la economía local. Galicia, que acoge una riqueza marina única en el planeta, cuenta con todo lo necesario para sacar rédito del mar para no depender exclusivamente de la pesca. Bluscus es una de las primeras empresas de turismo marítimo de la comunidad. «Ofrecemos actividades de ocio fomentando siempre la cultura, el patrimonio y la tradición con un objetivo bien definido, potenciar las zonas costeras. Ofrecemos una experiencia marinera a grupos reducidos a bordo de barcos de pesca que son no muy grandes porque ante todo queremos que sean actividades sostenibles», explica Pablo Mariño, gerente. El catálogo de ofertas incluye paseos en velero, conocer in situ el funcionamiento de una batea o asistir a la puesta de sol desde el mar. «El publico que demanda nuestro servicio ahora mismo viene sobre todo del territorio nacional pero también hay un incipiente interés de turoperadores internacionales», reconoce Mariño. Otra de las actividades estrella es el avistamiento de cetáceos. El verano pasado se observaron varios ejemplares de ballena azul en las rías gallegas. Los científicos aseguran que podrían estar volviendo a la que un día fue su casa. El regreso del gigante del océano proporciona un valor añadido. Si se lo propone, Galicia puede ser potencia en la nueva economía del futuro.

Bluscus aprovecha la actividad marisquera como fuente de turismo.

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