«Vivir en las afueras de las ciudades no es sinónimo de una mayor calidad de vida»


Redacción / La Voz

Reumert expuso en Bruselas las conclusiones del Barómetro del 2018.

Las casas son mucho más que un cajón donde resguardarse. Un estudio, en base a datos del Eurostat, ha desvelado su diagnóstico en la Unión Europea.

-¿Qué titular deja el Barómetro de la Vivienda Saludable del 2018?

-Que los vecinos de las ciudades europeas se han mudado a los extrarradios. El crecimiento de las zonas residenciales en los cinturones urbanos ha crecido un 47 % de 1961 al 2011. En vuestro país, más aún. Un 139 %. Solo os supera Irlanda.

-¿Por qué esta migración?

-Son muchos los motivos. Las casas unifamiliares dominan en el paisaje suburbano. Son el 62 % de las viviendas. La gente deja los centros porque se asocian a unos peores estándares de los hogares.

-¿Y es así?

-Hemos comprobado que no necesariamente. Vivir en las afueras de las ciudades no tiene por qué ser sinónimo de una mayor calidad de vida. Si las casas son insalubres, sus habitantes tienen hasta un 33 % más de probabilidades de tener problemas de salud que aquellos que viven en edificios multifamiliares con las mismas condiciones.

-¿Cuál es la razón?

-Hay una mayor exposición al frío, al calor o a la humedad en los hogares unifamiliares que no están bien acondicionados y aislados. También a la sobreexposición al calor.

-¿A cuánta gente afecta?

-Dos de cada tres edificios habitados no es saludable. En Europa, 86 millones de ciudadanos, uno de cada seis, viven en estos hogares.

-¿Por qué hay una relación entre viviendas antiguas e insalubres?

-Tienen una mayor propensión a ser insanas si no se reforman: filtraciones de aire y agua, condensación, peor aislamiento. Solo un 10 % de estos inmuebles cuentan con un certificado de rendimiento energético de clase A o B y la tasa de rehabilitación es muy baja, en torno al 1 y al 2 %.

-¿Cómo se puede corregir esta situación?

-Son importantes los programas para promover una renovación del parque inmobiliario. También, concienciar de que no son inversiones tan costosas y de que, a la larga, suponen un ahorro. Se necesita menos energía para que las viviendas funcionen.

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