«Crisis, preferentes... El pequeño ahorrador quiere bienes tangibles, que se vean y se toquen»


Vilagarcía / La Voz

El estallido de la burbuja que hizo tambalearse la economía mundial arrasó el mapa de las empresas inmobiliarias gallegas. Sin embargo, las firmas más sólidas y mejor ancladas, las que lograron soportar los fuertes vientos de los años más duros de la crisis, parecen haberse recolocado en la senda de la recuperación. Benito Iglesias, el presidente de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein), conoce de primera mano todo lo que ha ocurrido en el sector al que representa. Y se muestra optimista ante el futuro. Los datos que maneja la asociación pasan por que este año el sector alcance los 2.000 millones de euros de facturación (1.800 millones en el 2017) y baje de las 20.000 viviendas en stock (21.564 a cierre del 2017).

-¿La vivienda vuelve a comprarse como inversión? ¿Le hemos perdido el miedo al ladrillo?

-Si tiramos de los datos del INE de los últimos tres años, tres de cada cuatro viviendas que se venden en Galicia son usadas. Son viviendas usadas que adquieren personas que tienen un cierto nivel de ahorro y que las compran con la intención no de vivir en ellas, sino de ponerlas en el mercado del alquiler.

-¿Qué hace tan atractiva esa inversión?

-Entran en juego dos razones fundamentales. La primera, porque las rentabilidades que da el alquiler son muy altas, muy apetecibles. Estamos hablando de rentabilidades de entre el seis y el ocho por ciento, que no se consiguen en ningún producto financiero, ni poniendo los ahorros en renta fija. Por otro lado, la vivienda, los pisos, son bienes tangibles. Están ahí, los ves, los tocas, existen. La crisis, lo ocurrido con las preferentes, etcétera, ha tenido un efecto demoledor sobre el pequeño ahorrador. Muchas personas jamás volverán a invertir en productos financieros porque han tenido muy malas experiencias con ellos, o conocen a quien las ha tenido, o simplemente tienen miedo a que vuelva a ocurrir algo así, y no se fían. Así que, en lugar de invertir ahí, y teniendo en cuenta que la renta fija te da cero beneficios, la gente mira al mercado inmobiliario otra vez.

-La rentabilidad de los alquileres varía de una provincia a otra. Y de una ciudad a otra. Supongo que en Galicia hay zonas especialmente apetecibles para los inversores.

-Sí, claro. El pequeño y mediano inversor, cuando se decide a meterse en el mercado inmobiliario, suele apostar por su ciudad, o por el entorno más próximo. Aunque, evidentemente, hay zonas que despiertan mucho más interés que otras. En general, las ciudades y sus áreas de influencia tienen un atractivo muy importante. Y en estos momentos hay dos que están destacando.

-¿Cuáles serían?

-Por un lado, Santiago de Compostela. La proximidad del próximo Xacobeo le da mucho atractivo para los inversores. Por el otro lado, Vigo, que está creciendo muchísimo. Ahí está prevista la liberalización de una importantísima bolsa de suelo y está generando muchas expectativas.

-¿Y qué pasa con las zonas de costa?

-La regulación de la vivienda vacacional ha tenido un impacto considerable en los municipios de costa. La rentabilidad de ese tipo de vivienda ha sido muy elevada y eso se traduce en que en lugares de costa se haya reducido considerablemente la cantidad de pisos que hay en el mercado del alquiler.

-Parece que los que no recuperan el ánimo son los promotores...

-Los promotores se animan, pero a tiro fijo. Por ejemplo, desde el anuncio de que se iba a liberar suelo en Vigo, los grandes constructores tienen puestos ahí sus ojos. Todas las grandes oportunidades van a estar ahí. Si finalmente la cosa va adelante, va a haber suelo para todos en un lugar que es el pulmón industrial de Galicia. Ahí va a haber espacio para todo tipo de inversores.

Benito Iglesias coloca en Santiago y Vigo los polos de crecimiento.

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