Calcetín Galego, tres décadas de vida en un mercado salvaje

La empresa de Santa Comba logra sobrevivir gracias a su apuesta por el trabajo artesano. «Non podemos nin queremos loitar coas grandes marcas», sostiene su gerente

El último reducto del calcetín hecho en Galicia Una empresa de Santa Comba logra sobrevivir en un mercado salvaje gracias a su apuesta por el trabajo artesano

Redacción / La Voz

Entrar en Frovima y sentirse en casa es prácticamente lo mismo. En A Pereira, en Santa Comba, queda uno de esos reductos de producción textil de toda la vida. El taller, ubicado en un anexo de la vivienda, suelta a borbotones la historia de la calcetería hecha máquina. Y es que eso, hacer calcetines y medias, ha sido la vida de la familia de Alexandre Antelo tras el paso por la emigración. «Dende moi pequeno mamei facer calcetíns. Meu pai comezou a produción no polígono da Grela, na Coruña, no 84. Aquilo era aínda un deserto».

«Os nenos dos 80 levaban calcetín español e galego. Agora é moi difícil de atopar»

Después de ocho años de producción en la ciudad, la familia decidió volver a casa, a Santa Comba, cuando aún la globalización no era ni un concepto para el textil. «O noso mercado era nacional e traballabamos para todos os clientes. Facíase todo aquí. Aínda non se importaba nin exportaba nada. Cando o sector comezou a marchar fóra, todo o mercado reduciuse», explica Alexandre, alma de este pequeño taller formado por tres trabajadores. Cuando mira atrás recuerda cómo las grandes marcas producían sus calcetines en España. Ahora ellos son un pequeño reducto del made in Spain. «Os nenos dos 80 levaban calcetín español e galego. Agora é moi difícil de atopar». En este complicado panorama, Frovima tuvo que buscar su hueco. Lo encontraron en la especialización y en la calidad. Esa calidad que no tiene el producto de bajo precio. «Como fabricantes estamos abertos a calquera tipo de clientela, pero sabemos quen somos. Non temos capacidade para producir 500.000 pares para as grandes marcas. Tampouco queremos. Non competimos en cantidades, senón en calidade. Os nosos clientes son tendas, clubs ou distribuidores. Por exemplo, veñen aqueles que queren un calcetín concreto, cun determinado estándar de calidade». Quienes acuden a Frovima son, por ejemplo, colegios que quiere sus calcetines con su logo o un fabricante que busca un producto específico. «Hai moito cliente que busca a súa propia marca ou desvincularse do que hai no mercado. Facemos o que nos piden». Su fuerte a día de hoy, la mitad de su producción, es la media de fútbol. «A outra metade é o calcetín de montaña e o de deporte. A nosa materia pendente é o de vestir». Fabrican para quien se lo pida, pero Frovima tiene su propia marca. Entre las decenas de miles de pares que salen de su taller al año están los que se venden bajo el nombre de calcetíngalego.gal. Pronto saltarán a la red y a corto plazo venderán incluso online. La marca salió al mercado hace un par de años y el cliente responde. «Nótase o orgullo de que está feito aquí. Para o que os vende ou para quen os merca. Os comportamentos adoitan ser fixos. Quen busca un calcetín de calidade non adoita cambiar. Nunca imos facer packs de sete a tres euros. Os que queren as grandes marcas tampouco consomen o noso. Iso si, conquistamos a aqueles que van ás tendas pequenas a buscar un calcetín de deporte que non atopas nunha gran superficie». El par de calcetines de deporte estándar de Frovima se mueve entre 3 y 4 euros. Unas medias, en los 5. Los técnicos, entre los 7 y los 9 euros. «Nótase a calidade do tecido na man. Imaxina no pé. Mesmo a forma na que están pechados nos diferenza».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
26 votos
Comentarios

Calcetín Galego, tres décadas de vida en un mercado salvaje