Los camareros se llevan las propinas

Un garantiza que estas gratificaciones vayan a la cuenta de estos trabajadores, al menos si el pago es en efectivo y el 70 % con tarjeta


Hasta ahora, la pregunta más común de muchos clientes en Londres a la hora de pagar no es si pueden hacerlo con tarjeta, sino preguntarle al camarero si las propinas van para ellos o para sus jefes. En los mejores casos, obtienen por respuesta un sí rotundo, pero no siempre.

A partir de ahora ya no será necesario preguntarlo, pues los restaurantes se enfrentan a la prohibición legal de llevarse las propinas ganadas por sus camareros. La medida anunciada esta semana se produce después de una protesta que comenzó en el 2015, cuando se hizo público que muchas cadenas de las calles principales del país decidían por norma general quedarse hasta con el 10 % de las propinas recibidas con tarjeta de crédito y débito.

Desde entonces, la mayoría de las cadenas han dejado de seguir con esta práctica y en la mayoría de los casos solo aplican una retención del 2,5 % alegando que es para cubrir el precio de la transacción. Así, el organismo que regula el comercio hostelero explicó que el hecho de que los restaurantes hubieran actuado voluntariamente significaba que se hacía necesaria una nueva legislación.

La primera ministra británica, Theresa May, anunció que se necesita una normativa «dura» para ser aplicada en Inglaterra, Escocia y Gales, formando parte de una estrategia más amplia del Gobierno para poner fin a las prácticas de empleo abusivas. En el 2016, Sajid Javid, entonces ministro de Negocios, reconocía que las propinas deberían ir en su totalidad a los camareros y anunció propuestas para que no se hicieran las citadas deducciones a los empleadores, pero finalmente este asunto no se llegó a debatirse.

«Desarrollamos un código de buenas prácticas, junto con el sindicato Unite, que trata la distribución justa de propinas entre todo el personal, no solo entre los camareros», defendió la directora ejecutiva de UK Hospitality, Kate Nicholls. «Como resultado, se han promovido las mejores prácticas en todo el sector y no vemos evidencia de que estas gratificaciones sean retenidas en las cadenas de restaurantes», dijo Nicholls, a lo que también añadió que los restaurantes más pequeños puede que necesiten conservar «una pequeña cantidad» de las propinas para cubrir «los costes de los cargos de la tarjeta de crédito y el procesamiento de los pagos».

En el caso del camarero Charles Archer, trabajador de la cadena Pizza Express, reconoce que en su caso recibe todas las propinas cuando el cliente hace el pago en efectivo. Si la propina procede de un pago con tarjeta, entonces recibe el 70 % y el 30 % restante va al personal de cocina, pero no sufre ningún recargo administrativo.

Esos extras son muy importantes para muchos camareros. Algunos cobrando un salario mínimo pueden llegar hasta 15 libras a la hora con propinas. De hecho, en el caso de Archer, trabajador a tiempo parcial, con su suelo base paga la renta y confía en las propinas para pagar los gastos de comida. «En el transcurso de una semana puede suponer una cantidad decente de dinero», explica.

En total, hay alrededor de 150.000 hoteles, pubs y restaurantes en el Reino Unido, que emplean a cerca de dos millones de personas. Para el responsable regional de Unite, Dave Turnbull, el control de los abusos por este tipo de infracciones es muy antiguo y anunció que su sindicato buscará garantías para que la legislación realmente ofrezca soluciones justas.

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