Galicia se olvida de su petróleo verde

Nueve fábricas de pellets y astillas y cuatro plantas eléctricas de restos forestales; esa es la discreta presencia de un sector, el de la biomasa, que podría dar mucho más de sí por la abundancia de recurso. Greenalia tratará de que Galicia supere esa paradoja construyendo la mayor central de generación de España


Redacción / La Voz

Galicia no ha sido quien todavía de tejer una tupida y sólida red en torno al aprovechamiento industrial de la biomasa forestal. Y la culpa no es, precisamente, de la falta de recurso. Lo hay, y a patadas, pero se confirma de nuevo aquello de que en casa del herrero, cuchillo de palo. Fuentes del sector estiman que en la comunidad se talan cada año nueve millones de toneladas de madera, de las cuales, entre un 20 y un 25 %, esto es, alrededor de dos millones, son residuos forestales. La mayor parte se queda en los montes. Esas mismas fuentes calculan que solo se usa un 5 % de los restos de cortas.

Lo cierto es que ha habido varias intentonas para quitarse de encima la maldición del refranero popular y sacar provecho de un recurso barato y apenas contaminante, bien para transformarlo, bien para quemarlo y generar energía eléctrica con él. Y algo ha conseguido Galicia. Fruto de esos esfuerzos son las cuatro fábricas que convierten los restos de talas en pellets y las cinco que hacen lo propio con astillas. Ambos productos se utilizan como combustible de calderas domésticas, el primero, e industriales, el segundo.

Son todas unas supervivientes. Los altibajos de una actividad estacional, que funciona fundamentalmente medio año -cuando hace frío- y una demanda insuficiente, entre otros factores, condenó al cierre a las fábricas Gesbinor de Boiro; y Galpellet, de Ourense. Esta última sociedad sigue viva, según el registro de la Consellería de Industria, pero solo como planta de cogeneración.

Es una de las cuatro instalaciones que generan electricidad en Galicia a partir de restos forestales, de las que solo una de ellas, Allarluz, se dedica en exclusiva a producir energía para venderla al sistema. Las otras tres actúan como plantas de autoconsumo, aunque la generación sobrante la vierten a la red. Todas ellas tuvieron que afrontar otro tipo de envite diferente al de las fábricas de pellets y astillas: la moratoria renovable, que entró en el sector como un elefante en una cacharrería en el 2012. El Gobierno decidió suprimir las primas que recibían las tecnologías limpias a modo de incentivo por comercializar la energía que producían. La falta de rentabilidad casi ahoga a las plantas de biomasa, aunque aguantaron la respiración y sobrevivieron. Todas, menos una. La empresa AGD CyL invirtió 4,6 millones en una instalación de generación eléctrica a partir de residuos forestales en el municipio coruñés de Cedeira que nunca llegó a producir ni un solo megavatio hora, según el alcalde cedeirés, Pablo Moreda. Ahora es una nave fantasma.

Luz desde allariz

Allarluz fue construida en 1998 por el Ayuntamiento ourensano de Allariz, pero pertenece desde el 2007 al grupo energético gallego Norvento. El director comercial del grupo lucense, Manuel Pinilla, explica que la moratoria renovable «se sobrellevó con dolor» y que hubo momentos críticos para la planta, que no dejó de funcionar, pero casi.

Ahora «hay vida», resume Pinilla. La compañía ve con optimismo las oportunidades que se pueden abrir en la transición energética que precisará la lucha contra el cambio climático. Proyectos nuevos manejan, pero «para el despegue de este sector necesitamos estabilidad regulatoria y un marco retributivo que haga viables estas plantas» y que «reconozca sus beneficios sociales» como factor esencial que contribuye a la limpieza de los montes y, por tanto, a la lucha contra los incendios forestales.

La central de Allarluz es pequeña, tiene una capacidad de generación de 2,35 megavatios y produce entre 14.000 y 15.000 megavatios hora al año. Norvento posee otra parecida en Guadalajara. Ambas facturan 3,5 millones, según Pinilla.

La fábrica de energía con biomasa más potente de Galicia es la de cogeneración de Ence, que la pastera de la ría de Pontevedra utiliza básicamente para autoabastecerse.

La mayor central de biomasa

Pero su primer lugar en el podio tiene los meses contados al saltar al ring renovable una empresa de origen familiar casi desconocida hasta ahora: Greenalia. Esta compañía, con sede en A Coruña, dirigida por Manuel García, ha desempolvado un viejo proyecto de planta de generación eléctrica con residuos forestales para convertirlo en el más importante de España. Las obras ya han comenzado en el concello coruñés de Curtis, donde en el 2020 empezará a funcionar una central de 49,9 megavatios, más que las otras cuatro juntas, capaz de generar 375,7 gigavatios hora, suficientes para satisfacer las necesidades energéticas de toda la hostelería de Galicia, según la empresa.

La planta de biomasa que está construyendo Greenalia en Curtis es descendiente directa de otro de aquellos concursos fallidos que lanzó el bipartito que gobernó Galicia entre el 2005 y el 2009. Ese Ejecutivo intentó impulsar el sector de la biomasa convocando un procedimiento público que no dio fruto alguno. Se presentaron 48 proyectos que luego se encargó de tumbar definitivamente el PP cuando reconquistó el Gobierno gallego. Uno de ellos estaba firmado por una tal Renova, ahora Greenalia. La planta inicial era de 10 megavatios -el concurso autonómico no permitía instalaciones más grandes-, ahora multiplicada casi por cinco. Esa pugna política entre el bipartito y el Ejecutivo que lo sucedió paralizó el desarrollo de la biomasa como fuente de energía eléctrica, que luego volvió a encajar otro golpe con la moratoria renovable.

Tras más de diez años perdidos, Greenalia vio el cielo abierto en el 2016, cuando el Gobierno central decidió convocar nuevas subastas para incentivar otra vez la instalación de más plantas de tecnologías limpias. La compañía gallega se hizo en una de esas pujas con 50 megavatios de biomasa, los mismos que ahora está desarrollando.

Fuentes de la empresa explican que la subasta les garantiza el cobro de casi 100 euros por megavatio hora producido durante 25 años, suficientes para garantizar la rentabilidad del proyecto. La inversión prevista suma 113,7 millones. La energética gallega ha recurrido a un préstamo de 50 millones del Banco Europeo de Inversiones; y a otro de 22 del ICO. También recibe garantías para financiar otros 23 millones por parte de organismos como el propio Gobierno finlandés, porque la caldera de la planta llevará el sello de ese país nórdico. Fuentes de Greenalia también detallan que otros 9 millones los conseguirán con la emisión de bonos verdes por ese importe. La empresa cotiza en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB).

La planta consumirá medio millón de toneladas de biomasa forestal autóctona, es decir, el 25 % de toda la que se genera.

Tanto Norvento como Greenalia guardan en el cajón otros proyectos de biomasa susceptibles de desarrollo. También los tiene Ence, que en el 2012 le presentó a la Xunta una ambiciosa propuesta para instalar en la comunidad tres plantas para aprovechar residuos forestales, que sumaban 130 megavatios de potencia. La inversión que se barajaba sumaba los 450 millones y la compra de 1,3 millones de toneladas más de eucalipto gallego. Nada más se ha sabido de esas instalaciones, salvo que no se han ejecutado. La pastera asegura que mantiene un proyecto de planta de biomasa para Pontevedra, pero este año comenzó las obras de una similar en Huelva.

«O sector está inmaduro, pero evoluciona a pasos de xigante»

F. Fernández

A empresaria dirixe a planta que máis pellets produce en España, situada nas Pontes. É unha das catro que se dedican en Galicia a un negocio aínda non consolidado, pero que deixou atrás os malos momentos e que empeza a despuntar grazas á recuperación do consumo. Pardo resalta que os incentivos da Xunta para instalar caldeiras de biomasa en fogares e industrias son esenciais para o despegue do sector

Luz Pardo Longueira (A Coruña, 1968) dirixe a fábrica que máis pellets produce en España, Biomasa Forestal, nas Pontes, que emprega a 28 operarios, factura dez millóns e da que este ano sairán 70.000 toneladas. A metade irá á exportación. Pardo preside ademais a Asociación Española de Productores de Pellets (Apropellets).

-Canto desaproveita Galicia a súa biomasa forestal?

-Dende logo poderíase aproveitar moito máis, si, pero xa saberá que a Xunta ten un plan de fomento da biomasa con incentivos para a instalación de caldeiras en edificios públicos e fogares que está contribuíndo ao despegue do sector.

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