Ni una gota de leche desperdiciada

Ni de agua; ni un solo kilovatio de energía. Desde la compañía Data Monitoring desarrollan dispositivos que, a través de sensores, monitorizan máquinas y procesos en tiempo real: permiten controlar cualquier cosa que pueda ser susceptible de ser medida

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Redacción / La Voz

Primer ejemplo: noche de tormenta, se va la luz; el dueño de una explotación ganadera reacciona tarde, debe desplazarse, volver a poner el sistema eléctrico en marcha; toda la producción láctea del día echada a perder. Segundo ejemplo: la temperatura de un tanque sube ligeramente de forma inesperada; toda la leche del depósito, que debe responder estrictamente a unos determinados parámetros para prevenir estados bacteriológicos indeseados, deteriorada. Tercer ejemplo (y cambio de sector): época de sequía, cortes de agua, desabastecimiento en determinadas zonas por falta de control de los niveles en los depósitos. ¿Hay manera de evitar o, por lo menos, minimizar alguna de estas situaciones, forma alguna de anticiparse? La hay, y la clave -así será casi siempre a partir de ahora, acostúmbrense- está en los valiosísimos datos, en el control, en la monitorización en tiempo real. Porque la supervisión exhaustiva y permanente de parámetros garantiza prevención y, por tanto, la calidad del producto, pero también ahorro de consumo y -importantísimo- moderación de daños, mitigación de pérdidas económicas.

Germán Corral, Germán Feijoo y Gonzalo Abuín llevan poco más de un año desarrollando aplicaciones y dispositivos que «vigilan» máquinas y procesos a través de sensores. Sus herramientas están atentas a lo que sucede; allí donde están instaladas todo lo registran, almacenan la información en la nube para que cualquiera pueda acceder a ella en cualquier momento y en cualquier lugar, y activan automáticamente alertas -si así lo desea el usuario- cuando algo no va como debería. Data Monitoring ha sido toda una revelación en tierras gallegas; actualmente cuenta ya con 28 clientes: diez en el sector del agua, 18 en el lácteo.

Tras varias pruebas, desarrolladas en los ratos libres de sus socios, una explotación lechera de la comarca de Vilalba les solicitó el desarrollo de un sistema para el control de temperaturas de su tanque refrigerado, donde se almacena la leche después de cada ordeño. La granja no solo estaba teniendo problemas con el control del mismo, sino que además el cliente al que vendía la leche, una conocida industria quesera, le exigía un mayor control y rigor. «Sin pensarlo ni un minuto desarrollamos un prototipo y en una semana lo teníamos instalado -relatan-. Nuestra sorpresa fue mayúscula cuando los veterinarios que periódicamente visitaban la explotación preguntaron quién había fabricado ese aparato, les parecía una herramienta de gran valor, les interesaba muchísimo tener acceso a los datos registrados porque, nos aseguraron, les facilitaría mucho su trabajo». Corral, Feijoo y Abuín -«el inventor», «el genio» y «el visionario», tal y como ellos mismos se definen: el primero, toda una factoría de ideas; el segundo, una «cabeza privilegiada para la lógica y la programación»; y el tercero, «el de los números»- comprobaron que su sistema despertaba un extraordinario interés en el sector, por lo que decidieron estudiar su comercialización. Los pretendientes no tardaron en aparecer: la propia fábrica de quesos, ganaderos impacientes por garantizar la calidad de su leche, veterinarios atraídos por herramientas capaces de certificar explotaciones y controlar procesos en remoto...

Hoy el equipo triple, al que ya se le han sumado otras dos personas (un director de operaciones y un programador), abordan básicamente tres sectores: el lácteo, con su solución Datalact -este mes instalarán 18-; el del agua, centrado en las administraciones con la herramienta Datawater -ya en siete concellos gallegos-; y el del frío, orientado a clientes industriales con Datacold. «Tienen unas necesidades comunes que se centran en evitar pérdidas de producto, generar ahorros y garantizar la trazabilidad de la cadena alimentaria y de los productos que se almacenan en cámaras frigoríficas, y la salubridad, en el caso del agua. Podemos monitorizar cualquier tipo de proceso, cualquier cosa que se pueda medir, simplemente utilizando los sensores adecuados para cada caso», resumen. «Entre varias propuestas que tenemos encima de la mesa -avanzan- está la de llevar a cabo un sistema de riego inteligente».

¿Y cómo funcionan exactamente sus «datas»? Un microcontrolador se coloca en el origen del proceso a monitorizar (depósito de agua, tanque de leche, cámara de frío...) sin necesidad de infraestructura. A él se conectan una serie de sensores (nivel, temperatura, consumo...) y toda las variables que recogen se procesan, se almacenan y se analizan. Una gestión mucho más eficiente. El poder de la información.

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