«No es culpa nuestra si se hizo una mala política de vivienda»

De pequeña ayudó en la gestión de las viviendas turísticas de su familia en Sanxenxo, así que cuando se redactó el borrador de la Xunta que las regula aprovechó sus conocimientos como economista y creó Aviturga junto con otros propietarios, para defender sus intereses y dar visibilidad a una oferta que va a más. «La comodidad y la libertad de estos alojamientos no la dan los otros», asegura.

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Santiago / La Voz

Con el patrimonio conseguido por el padre en la emigración y la madre administrando, la familia de Dulcinea Aguín construyó dos viviendas que dedicó a uso turístico. Y si bien ella es economista, nunca se desligó de un mundo que le gusta. Por eso, cuando en el 2016 se cedieron las competencias a la Xunta y se redactó el borrador para este tipo de alojamientos turísticos, propietarios de Sanxenxo y Poio se unieron en una asociación que ahora ya aglutina 8.000 plazas en toda Galicia, y que va a más. Dulcinea Aguín es desde entonces la presidenta de la Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia (Aviturga).

-¿Cuál es el éxito de un sector que no para de crecer?

-En las encuestas que les hacemos a nuestros clientes nos dicen que la razón principal es la comodidad, porque no están sujetos a horarios y pueden disfrutar de una cocina, que es un modelo que agradecen las familias, que te puedes calentar un biberón a cualquier hora... Y luego está la independencia que te da, en una habitación de hotel no puedes estar leyendo y viendo la televisión al mismo tiempo, por poner un ejemplo. La comodidad y la libertad de estos alojamientos no la dan los otros, te hacen sentirte como en tu propia casa.

-Hay varios modelos de vivienda turística. ¿En qué se diferencian?

-Hay tres figuras: los apartamentos turísticos, que es el famoso apartotel, un bloque entero con recepción propia y otros servicios; la vivienda turística, un establecimiento unifamiliar aislado con un número de plazas no superior a diez, y luego estamos nosotros, las viviendas de uso turístico, similar al alquiler convencional. Son viviendas amuebladas pero en lugar de alquilar todo el año, lo haces por estancias cortas. Nosotros no tributamos como actividad económica, tributamos como rendimiento de capital inmobiliario.

-¿A qué se debe el bum? ¿Está cambiando el modelo turístico?

-Completamente, y no es un caso aislado que pase en Sanxenxo o en Galicia, es un fenómeno mundial que forma parte de la economía colaborativa. Este modelo llegó para quedarse y anualmente se incrementa el número de pernoctaciones.

-Hay ciudades donde saltaron las alarmas por la proliferación de estas viviendas, a las que muchos acusan de la despoblación de los cascos urbanos y del encarecimiento de los alquileres.

-No es culpa nuestra si se hizo una mala política de vivienda desde hace muchos años. No quiero que me hagan sentir culpable de la política de vivienda que se hizo en este país. En lugar de destinar a vivienda protegida el suelo que estaban obligados a ceder los promotores de las urbanizaciones, lo que hicieron muchos ayuntamientos fue quedarse con la parte correspondiente en dinero y destinarlo a otra cosa. Y si yo compro una vivienda y la quiero dedicar a alojamiento turístico, no pueden prohibírmelo por el simple hecho de que no haya viviendas suficientes para cubrir la demanda.

-Pero no es ese el caso de Santiago, donde se paralizaron las licencias en el casco antiguo.

-El Ayuntamiento de Santiago está viendo que se ocupa el casco histórico por turistas en lugar de vecinos. Y le preocupa y es lógico. Pero es que durante muchos años en Santiago no se permitió la rehabilitación, y esas viviendas no tienen ascensor, ni acceso a garajes, ni Internet, ni servicios... Y un turista, si tiene que subir andando tres o cuatro pisos, por dos noches no le importa, pero una persona que viva todo el año no lo alquila. Y eso es lo que pasa en Santiago. Nosotros tenemos asociados que vivían en el casco histórico y que al hacerse mayores tuvieron que desplazarse a otras zonas por carecer de servicios adaptados a su edad. ¿Vas a prohibirles que le quiten una rentabilidad aunque sea solo para cubrir los gastos?

Dulcinea Aguín aprovecha su experiencia y sus conocimientos para empoderar a un sector turístico clave. | r. leiro

de cumpleaños en pleno trajín

el detalle

Dulcinea Aguín cumplió la semana pasada 47 años y lo celebró en familia. Aunque tiene trabajo propio como economista, sigue viviendo en Sanxenxo y vinculada al negocio familiar. Y no solo ella, también sus dos hijos, de 14 y 8 años, porque ahora, en temporada alta, en cuestión de días entran unos clientes y salen otros y hay que preparar la casa y el jardín, y toda la familia se involucra. «Creo que es otro de los atractivos que tienen estos establecimientos, la cercanía. Los clientes te preguntan dónde comer, qué ver, qué fiestas hay... Las nuevas tecnologías en este tipo de alojamientos son muy utilizadas para hacer las reservas, pero el trato cercano con el cliente ocupa una valoración muy importante en la puntuación de nuestros usuarios. El año pasado vinieron a propósito a verme unos clientes que teníamos de Valladolid cuando yo tenía 8 años, a saludarme, nada más. ¡Y acabo de cumplir 47! Con algunos clientes acabamos siendo todos como de la familia»

Me encanta sentarme en Punta Paxariñas y ver la puesta de sol, con la isla de Ons a lo lejos. La relajación y la tranquilidad es total»

«Nuestra oferta alarga la temporada turística y dinamiza zonas que no tienen otros alojamientos»

El decreto de la Xunta entró en vigor el 10 de mayo del 2017 y hoy son casi 6.000 los inscritos en el apartado de vivienda de uso turístico. La prueba de que es un sector en auge es que Aviturga tiene asociados en las cuatro provincias gallegas. «Casualmente nos escribieron dos personas de Santiago que quieren asociarse, otra persona de Vilanova de Arousa y otra de Lugo; todas el mismo día».

-¿El alojamiento tradicional está condenado a desaparecer?

-Creo que todos los modelos de alojamiento somos complementarios. Dependiendo de las circunstancias por las que viajamos, vamos a elegir uno u otro. Si yo viajo con mi familia, voy a una vivienda de tipo turístico; si voy en pareja o por trabajo, voy a un hotel. Pero también es verdad que todos tenemos que adaptarnos a las nuevas demandas que existen en el sector. Yo, concretamente, hace unos años no podía ni pensar que iba a admitir mascotas en mis viviendas, y ahora tengo que hacerlo. ¿Por qué? Porque es una demanda que está ahí, la gente lo pide. También respeto que haya gente que no las admita, por supuesto. Lo que tenemos que dar es una oferta variada y de calidad.

-¿Cree que estas viviendas se adaptan bien al tipo de turismo que puede ofrecer Galicia?

-Por supuesto, además este tipo de alojamiento permite que la temporada se alargue, porque tenemos nuestras casas disponibles todo el año mientras que otros tipos de alojamientos una vez finalizada la temporada cierran sus puertas. Y benefician a zonas en las que no hay otro tipo de alojamiento y que antes no tenían turismo. Nuestra oferta alarga la temporada turística y dinamiza zonas que no tienen otros alojamientos, ya que hay un impacto económico complementario; vas al restaurante, a tomar un café, a comprar el pan... Y siempre necesitamos profesionales como fontaneros, electricistas, pintores...

-¿Es un efecto similar al del Camino de Santiago?

-En efecto. Silleda, por ejemplo, que está teniendo un verano espectacular gracias al Camino. Tenemos que alejarnos del tópico de que la gente solo va a la costa, la gente viaja a cualquier sitio si se le da un buen servicio. En Galicia tenemos un potencial enorme, pero tenemos que creérnoslo y, sobre todo, saber comercializarlo.

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