Mar de Frades cumple su sueño de convertirse en viticultor

La bodega adquiere Pazo do Monte, donde está plantando 19 hectáreas de albariño; la firma produce actualmente 800.000 botellas al año

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Vilagarcía / La Voz

Diez años ha tardado la bodega Mar de Frades en hacer realidad su sueño de convertirse en viticultora. Pero es que conseguir una plantación de grandes dimensiones en una comarca caracterizada por el minifundio como la de O Salnés no era tarea sencilla. «La opción siempre eran pequeñas parcelas y no queríamos trabajar con minifundio, por eso tuvimos que esperar hasta que apareció esta oportunidad», explica Paula Fandiño, enóloga de la bodega. La solución llegó con el Pazo do Monte, una finca a orillas del río Umia con una extensión de 23 hectáreas de terreno. Allí se está trabajando a destajo para poner a funcionar 19 hectáreas de albariño en un proyecto a largo plazo que incluye, además, la recuperación del pazo para hacer un centro de enoturismo.

Hace ya 16 años que el grupo Diego Zamora, propietario entre otras marcas de Ramón Bilbao y Licor 43, desembarcó en Rías Baixas. Lo hizo adquiriendo la marca Mar de Frades, la primera en utilizar el color azul para distinguir sus botellas de albariño. Cinco años después, la firma inauguraba su propia bodega y, posteriormente, adquirió 30 hectáreas de viñedo en producción. «El proyecto de Mar de Frades, desde el principio, pasaba por ser viticultores», explica Fandiño, aunque sin descartar nunca a los viticultores a los que todos los años les compran la uva, añade. Apareció entonces el Pazo do Monte, una propiedad datada entre los siglos XVI y XVII, cuyo primer propietario fue Alonso Troncoso Soutomaior, que está enterrado en la catedral de Santiago. La bodega está ahora trabajando para desentrañar la historia de este recinto, donde quiere abrir un centro de enoturismo, pero está sobre todo centrada en poner a funcionar las 19 hectáreas de plantación de viñedo que la rodean. «Es una inversión muy fuerte, porque los costes del suelo son altos y los de acondicionar el terreno también», relata la enóloga. La parcela está en obras y cuenta con una gran balsa que recogerá el agua de los numerosos manantiales de la zona para aprovecharla para el riego. A pesar de las dimensiones de este nuevo viñedo, «se quiere seguir trabajando igual que si fuéramos pequeños viticultores», sostiene. Las nuevas vides crecerán en el sistema de emparrado y tardarán entre tres y cuatro años en dar sus primeros frutos

turistas que plantan viñas

Pazo do Monte también ha permitido a Mar de Frades poner en marcha un innovador proyecto de enoturismo. Porque la bodega ha invitado a todos los interesados a plantar y apadrinar una de las nuevas cepas. «Es como plantar un árbol, van a permanecer toda la vida. Ofrecimos la posibilidad de identificar con su nombre una cepa que podrán ver crecer», relata Fandiño.

El albariño sigue siendo el buque insignia de la bodega, que ha lanzado también su primer godello, variedad de la que ya han plantado una hectárea. «Galicia tiene mucho más potencial que el albariño», asegura Fandiño. En su portafolio destacan también los espumosos. La uva con la que se elaborarán estos últimos será la primera en llegar a la bodega durante la vendimia, para la que ya han comenzado los preparativos. En un mes, estarán inmersos en la elaboración de la nueva cosecha.

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