La empresa versátil que hizo músculo durante la crisis

Manuel Blanco Casal
Manuel Blanco REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

Desarrolla nació en el 2009, con España sumida en una profunda depresión y su sector al borde de la demolición; hoy tiene trece sedes repartidas por todo el país y opera en casi todas las áreas de actividad de la construcción

26 ago 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

«Mi socio lo explica como anécdota, en algún banco solo les faltó pulsar el botón de seguridad». Satisfecho por el camino andado, Gerardo Collazo explica en estos términos los comienzos de Constructora Desarrolla. Corría el año 2009 y España vivía sumida en una crisis económica sin precedentes. Él y su socio, Gustavo Moure, ambos arquitectos técnicos, tenían una idea, fundar una constructora que llevase en su ADN las señas de identidad del sector servicios: «Veíamos que no existía en nuestro sector esta mentalidad de transparencia, de tratar bien al cliente, de seriedad total...»

Chocaron con el escepticismo de algunos dada la dimensión del momento y la reputación de un sector minada por el impacto de la burbuja inmobiliaria, pero lograron su objetivo. «Hubo bancos que vieron la idea porque nuestro plan de empresa estaba claro y era muy sólido», precisa Collazo. A punto de cumplir su primera década de vida, las cifras avalan su decisión. Desarrolla cuenta hoy con una plantilla de 130 profesionales (un centenar de ellos cualificados: ingenieros de Caminos e Industriales, arquitectos...) y unos 400 empleos indirectos, trece sedes repartidas por toda España, una previsión de ventas para el cierre de este ejercicio de unos 40 millones de euros, casi 1.500 obras ejecutadas...

Obras de todo tipo, desde rehabilitación al interiorismo, desde la edificación a la obra pública, pues si algo tenían claro los dos socios desde el primer momento es que la versatilidad habría de ser un pilar de la empresa. Desarrolla ha hecho de esta capacidad de trabajar en diversos campos un elemento clave con el que potenciar su crecimiento y distinguirse en un mercado muy competitivo. «Siempre hemos querido diversificar y ahora no tendría sentido renunciar a alguna o decantarnos por algún área que pueda parecer más apetitosa. Nosotros -argumenta Collazo- hemos crecido con la obra pequeña y no queremos caer en la soberbia de renunciar a estos trabajos. Lo tratamos todo con igual cariño, para nosotros es importante la obra de 5.000 euros y la de dos millones».