Ellos sí abren tiendas físicas

Muchas tiendas que nacieron con vocación digital están apostando por abrir sus propios establecimientos; las compras en el comercio tradicional crecieron por cuarto año consecutivo


Redacción / La Voz

Quien no está en Internet no existe. Esa es la máxima que los grandes y pequeños del comercio se han aplicado en los últimos años. Pero las cosas no son tan sencillas como parecen y esta premisa no es tan categórica como parecía hasta hace poco tiempo. Las tiendas físicas vuelven a ser una figura clave en la estrategia de cualquier negocio que se precie y cada vez son más las compañías que apuestan por redondear la experiencia de compra del cliente echando mano de uno de los establecimientos más tradicionales. Hawkers es un buen ejemplo de ello. La firma española de gafas de sol nació dedicada exclusivamente a la venta a través de Internet, una circunstancia que ha ido mutando con el paso de los años. En un claro intento de expandirse y mejorar su oferta al cliente, este negocio de Elche decidió el pasado año situar sus gafas en los centros comerciales con la apertura de 34 tiendas físicas.

Y no es la única. Porque los más grandes también se han dado cuenta de la importancia de exponer sus productos entre cuatro paredes. El archiconocido gigante de Internet Google también ha caído rendido ante los beneficios del comercio más tradicional y a finales de este año prevé abrir su primera tienda física en Chicago. A pesar de que los productos de esta empresa ya se encuentran presentes en muchas grandes superficies de todo el mundo, el buscador quiere probar suerte con su primera tienda propia permanente, un local que constará de unos 1.200 metros cuadrados y en el que se podrán comprar y probar sus ordenadores, smartphones, altavoces o las herramientas domóticas que actualmente tienen en su catálogo.

«La tendencia es cada vez más bidireccional. Comercios tradicionales que se están adaptando a Internet y a los nuevos canales de venta y, por otra parte, tiendas online que se están dando cuenta de lo importante que es apostar por la tienda física para dar una experiencia completa a sus clientes», explican fuentes de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged).

Tendencia en aumento

Los agoreros que hace unos años predicaban la extinción de las tiendas físicas se han topado de bruces con una realidad muy diferente. Según el estudio Consumer Insights Survey 2018 de la consultora PwC, por cuarto año consecutivo, las compras en los establecimientos físicos, en lugar de caer estrepitosamente como muchos pensaban que iba a suceder, están creciendo en todo el mundo. Los datos que manejan los expertos muestran que, desde el 2014, el porcentaje de consumidores encuestados que acuden a la tienda física, al menos, una vez a la semana -para comprar otros productos además de los de alimentación- ha pasado del 36 al 40 %: «La resistencia de la tienda física nos recuerda que es más fácil modificar los consumos que erradicarlos por completo», explican desde PwC.

No son los únicos datos que ponen en duda a los que en los últimos años se afanan en poner en duda la continuidad del comercio más tradicional. Según una encuesta del Pew Research Center, entre los puntos fuertes con los que cuenta el comercio offline, un 84 % de los consumidores destaca la posibilidad de interactuar cara a cara con los vendedores de las tiendas y formularles preguntas y un 78 % la posibilidad de probar el producto personalmente.

Para los usuarios tampoco es oro todo lo que reluce en el comercio online. La comodidad que ofrece poder comprar desde casa en cualquier momento también tiene su precio. Algunos consumidores ya empiezan a mostrar su descontento con las páginas web y los dispositivos que monitorizan sus historiales de compra y recogen información sobre sus comportamientos.

adaptarse o morir

Las tiendas físicas no se han extinguido, pero sí que han tenido que adaptarse. Porque al ritmo que ellas han asegurado su mantenimiento, de manera paralela ha ido creciendo el uso de los dispositivos móviles, unos aparatos que han modificado sustancialmente la forma en la que el consumidor acude a la tienda. «Cada vez tiene menos sentido diferenciar entre canales físicos y digitales porque todos nuestros actos de compra y cotidianos tienen un componente digital. La mayor parte de los consumidores que entran en un establecimiento han tenido antes alguna experiencia digital relacionada con esa tienda», explican desde Anged, donde citan un reciente estudio de Deloitte que ayuda a entender la nueva forma de consumo: «El 45 % de las personas que compran en una tienda están condicionados por la relación digital previa que han experimentado con la marca o el producto».

Para los expertos de Anged, hay que empezar a dejar atrás la distinción entre el comercio online y el offline y hacerlo entre el que se adapta a las circunstancias cambiantes del consumo que viene y el que no lo hace: «Al final, la tienda física y la online acabarán siendo un todo. Si un consumidor que compra en una tienda física viene totalmente condicionado por lo que ha visto en Internet, ¿cómo categorizamos esa compra, es online u offline?».

ILUSTRACIÓN: MABEL RODRÍGUEZ

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