«Los jóvenes de hoy se comprometen, pero no tienen miedo al cambio»

Abogada especializada en derecho tributario, le picó el gusanillo de la gestión. Organizar equipos es lo suyo. Ahora se encarga de proporcionar tiempo a sus empleados en la firma Caamaño, Concheiro & Seoane. Las nuevas tecnologías son su gran aliado, y la empatía una de sus principales cualidades. «Soy la misma persona que antes de ser jefa», dice.

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María Castro Núñez (Ferrol, 1971) es la nueva directora de organización de CCS Abogados, un despacho con sedes en A Coruña, Vigo y Madrid en el que trabajan más de 80 profesionales. Tiene por delante el reto de unificar y digitalizar los procesos legales y organizativos de la empresa.

-Acaba de estrenarse en el puesto. ¿Un reto en su carrera?

-Yo digo que esto es como una carrera de fondo. Tengo que ser el nexo de unión entre todas las partes. Estar cerca de los socios pero también cerca de los empleados. Tengo la batuta y la confianza en algunas cosas... en otras, tiempo al tiempo.

-¿De qué se ocupa una directora de organización en un despacho de abogados?

-De coordinar todas las áreas funcionales del despacho que no son estrictamente jurídicas: comunicación, márketing, recursos humanos...

-¿Cuáles diría que son las cualidades que debe reunir un buen director de equipo?

-Ante todo, empatía. Y luego ganarse a las personas, escuchando, abriendo puertas. Ser sociable. No pretender convertirte en una persona distinta por ocupar una jefatura. Hay que tratar a los demás como te gustaría que te tratasen a ti mismo. Y además de eso, colaboración. Que tus empleados vean que no se te caen los anillos por hacer algo.

-Una de sus funciones consiste en mejorar las dinámicas de trabajo. ¿Cómo se consigue eso?

-Rentabilizando los tiempos, consiguiendo que el abogado se ocupe más de sus casos y menos de tareas rutinarias. Hoy la manera de trabajar en un despacho es muy distinta. Los procesos son mucho más ágiles.

-¿Y de dónde se saca tiempo?

-Pues, por ejemplo, en mass law, asuntos bancarios replicados por miles de clientes -como pueden ser las cláusulas suelo-: si se elabora bien la cadena de producción, se agiliza mucho el proceso. Otro ejemplo, la toma de datos del cliente en formato electrónico durante las reuniones.

-Las nuevas tecnologías han borrado del mapa los tomos de jurisprudencia...

-Siguen en las estanterías, pero de forma simbólica. Ahora se usan herramientas informáticas de consulta. Lo primero que hice al llegar a la empresa en el 2015 fue desarrollar una plataforma para gestionar los expedientes y documentos de la firma.

-El mundo de los bufetes siempre ha estado asociado a un ambiente un tanto rancio, permítame la expresión....

-Yo creo que la adaptación a lo nuevo no tiene que ver tanto con la edad como con la actitud. Aun no siendo nativos digitales, cuando ven las oportunidades y los resultados que brinda la tecnología, no vuelven atrás.

-¿Recuerda cómo fue su primera entrevista de trabajo?

-Con mucho respeto. Y muy nerviosa. Estaba haciendo quinto de carrera y estudiaba y trabajaba a la vez.

-¿Ha cambiado mucho el perfil de los jóvenes que llegan de prácticas a un despacho de abogados?

-Los jóvenes de ahora se comprometen -no es verdad el tópico que dice lo contrario-, lo que pasa es que tienen muy poco miedo al cambio. En el mercado americano que figuren en tu currículo diez empresas distintas es algo muy valorado. Aquí se interpreta de forma negativa. Ah, y tienen muy claras sus prioridades: quieren tener tiempo para ellos. Viven más la vida.

«Es más difícil organizar una familia que una plantilla: no pones objetivos»

Quinta de seis hermanos, y madre de cuatro hijos, María Castro asegura que «es más difícil organizar una familia que una plantilla».

-Formar parte de una familia numerosa, y por partida doble, le habrá dado habilidades especiales para organizar equipos...

-Pues la verdad es que sí. Herramientas de supervivencia. Claro que a tus hijos o a tus hermanos no les pones objetivos, y a tus empleados sí. Yo siempre digo que es más fácil organizar una empresa.

-¿Alguna vez ha tenido que anteponer el trabajo a la familia?

-Solo en momentos muy puntuales, y si hay que poner toda la carne en el asador luego hay que gratificarlo. Un cierre de una entrega, vale, pero nada más. Nadie debería pedirte más.

 -¿Existe una fórmula mágica para la conciliación?

-He trabajado siempre, mañana, tarde y noche. He tenido equipos mayoritariamente femeninos. Si estás en el mismo barco que ellas, consigues un 120 %. Llega un momento en que tú te tienes que ir a casa. Ellas también. Si el hijo de una empleada está enfermo, pues teletrabajo. El jefe tiene que dar ejemplo.

«¿Mi rincón preferido?: la playa de Ponzos»

Dicen que la infancia marca. Quizás por eso el lugar donde vivió hasta la adolescencia es el sitio al que siempre vuelve. No falla nunca en Navidades. Y regresa cada agosto. Con su marido, un ingeniero industrial madrileño, y con sus cuatro hijos, todos chicos. «Me preguntan dónde veraneo y yo siempre les respondo que en mi casa». En Cabanas le basta con abrir la puerta para abrazarse con ese mar que tanto echa de menos: «El sonido de las olas es hipnótico». Si la buscan, la encontrarán en la playa ?«Ponzos es mi favorita»? o haciendo deporte: «Juego al tenis, corro, hago vela, salgo a pasear al monte...». Es de las que opinan que aquí todo sabe mejor: «No solo el marisco; el pescado, la carne, las patatas, el tomate...» ¿Y cuántos días libres tiene una directora de organización de un gran despacho? «Pocos, la verdad», confiesa. «Siempre estoy pegada al móvil por si surge algún fuego».

 

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